Gara Arredondo
Una nube quiebra la montaña, mientras el silencio donde laten las entrañas de las cosas se ha apoderado del grupo. Me acaba de bajar por la garganta un poco de trascendencia al contemplar este atardecer. ¿Por qué nos encontramos tan a gusto en la naturaleza?-se preguntaba Nietzsche. Y respondía: porque la naturaleza no tiene opinión acerca de nosotros. En esta despreocupación he logrado centrar un pensamiento: ¿puede ser el paisaje pedagógico?, ¿qué he aprendido de las encrestadas rocas volcánicas y los polvorientos colores de las montañas?
Ahora sólo se me ocurre una palabra: quietud. El paisaje de esta isla me ha obligado en muchas ocasiones a guardar el reloj en el bolsillo y a serenarme.
No estoy de acuerdo con algunas voces que dicen que la hosquedad de la ciudad crea ciudadanos díscolos, incapaces de vibrar con lo que les rodea, absorbidos por el paso marcial de la masa, miopes ante los contrastes urbanos. Pero sí creo que podría ser cierto eso de dime el paisaje que te rodea y te diré quién eres. En este sentido, creo que el paisaje de Lanzarote me ha higienizado. Al menos, en mi actúa como una navaja de afeitar vicios. Me ha desprovisto de toda rigidez y me ha hecho más flexible.
Ahora que lo analizo creo sinceramente que el paisaje de Lanzarote es la virtud de este pueblo (“Tú eres mi mejor yo”, sería el eslogan turístico).
Sigo hipnotizada por la caída del sol con el deseo de que se congele el tiempo. Un ansia infinita de permanencia me invade. El grupo de excursionistas se dispersa… y la magia se pierde por el horizonte.
LZ-III
11:23 | 31 Marzo 2008 | Permalink
Buenooo! Así que no sólo es la cultura y la historia lo que nos conforma, como sostienen los nacionalistas, sino que es el terruño en más exacto de los sentidos: somos puro paisaje. Pues suerte ha tenido la chica de caer en un paisaje “quieto”, porque si de uno abrupto se tratara, a lo mejor estaría inaguantable.
martes 13
14:05 | 31 Marzo 2008 | Permalink
Hola, LZ-III !
NO entiendo muy bien tu comentario. No sé si estás llamándome “pedante” (observación que podría compartir contigo) o te alegras de que exista el nacionalismo de paisaje. Si es esto último, te hago una pregunta: ¿qué prefieres? ¿el ladrillazo costumbrista o la constumbre del ladrillazo?
piru
23:36 | 31 Marzo 2008 | Permalink
Esa sensación de serenidad que invocas en el artículo, es fundamental para el análisis de las actitudes morales y característica fundamental no tanto de la temática como de la sutileza y el estilo.
Karl Marx, Signando Freud y Nietzsche están considerados como los “Maestros de la sospecha”.
A la pregunta de si el ¿Paisaje puede ser pedagógico? mi respuesta seria un SI ROTUNDO,para eso tienes la teoría de la Deconstrucción ” Mostrar como se ha construido un concepto a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas.