[ABC, 27 de marzo de 2008]
El sector de la construcción, la máquina motriz del crecimiento español, se desploma en caída libre. La compraventa de vivienda ha bajado un 27 por ciento de media en un año, las hipotecas retroceden en proporciones históricas y las quiebras y suspensiones de pagos se suceden a velocidad de vértigo en el sector inmobiliario, arrastrando a centenares de proveedores pequeños y medianos.
Muchos propietarios se encuentran ante el desagradable descubrimiento de que sus casas valen ahora menos de lo que deben a los bancos que se las financiaron. Las promotoras que acuden en busca de crédito han visto endurecidas las condiciones de préstamo, que ahora exigen la venta previa de hasta un 60 por ciento de las promociones. La subida del euribor al 4,71, fruto de la desconfianza financiera, amenaza con un nuevo repunte la asfixia de las economías domésticas, que dependen en gran medida de la letra hipotecaria. Y por cada vivienda que se deja de construir, se pierden alrededor de 1,5 empleos, en su gran mayoría correspondientes a mano de obra inmigrante. La célebre «burbuja inmobiliaria» está reventando de golpe, con estrépito de ladrillos desmoronados entre cuyos cascotes se hunden por igual especuladores y ahorradores, empresarios y obreros, vendedores y compradores.
El incremento del desempleo se empieza a convertir en una constante, y amenaza con crear bolsas de paro que van a requerir importantes gastos de asistencia y subsidio que comprometen el superávit de la Seguridad Social. Las ventas de automóviles pican igualmente a la baja, como las de casi todos los productos de consumo. Las cifras menguadas de accidentes de tráfico en el puente de Semana Santa esconden bajo su aparente optimismo la realidad negativa de que más de un tercio de los españoles no ha salido esta primavera de vacaciones.
La inversión de publicidad en medios de comunicación ha descendido a niveles casi críticos en el primer trimestre, porque las empresas anunciantes han adoptado una estrategia defensiva. Es sólo el principio: cualquier ejecutivo financiero o industrial sabe hasta qué punto se están cancelando proyectos de inversión y desarrollo previstos a corto y medio plazo.
Los análisis independientes más optimistas rebajan al 2,5 por ciento el crecimiento español para 2008, que el Gobierno continúa situando oficialmente por encima del 3. Y los expertos de bancos y fondos se tientan la ropa con cierta suficiencia: creen que la verdadera punta de los problemas va a comenzar a dejarse sentir a partir de septiembre.
Hay una psicología social de crisis que multiplica el efecto objetivo de la desaceleración sembrando el pesimismo ciudadano.
Pues bien: el reelegido presidente del Gobierno compareció ayer ante su grupo parlamentario para proferir la tradicional arenga de comienzo de la legislatura. Levitando sobre las alfombras, el Mago de la Moncloa apenas pestañeó al pronunciar muy solemnemente su diagnóstico: «Lo mejor está por venir, y está cerca». Y luego desplegó su mejor sonrisa.