Jorge Marsá
El debate de anoche entre Rajoy y Zapatero resultó todo lo malo que cabía esperar… y un poco más. Es decir, que estuvo a tono con el corsé preparado por los expertos de los dos partidos, con la dimisión del periodista en su calidad de tal y, claro está, con el nivel dialéctico e intelectual al que nos han acostumbrado de estos dos políticos, que distan de ser el blanco y negro de la democracia española, como alguien señalaba tras el encuentro, y se distinguen más bien por ser dos de los más grises representantes que ha tenido la ciudadanía de este país en las últimas décadas.
Seguí pegado a la televisión durante un rato después de concluido el cara a cara, y escuché a dos profesionales, de la política y del periodismo, defender su opinión de que Mariano Rajoy había ganado el debate. Me costó creer que aquello fuera una opinión; más me parecía una alucinación. Podría entender que se discutiera que Zapatero fuera el ganador, que lo fue, pero me pareció indiscutible que Rajoy perdió ayer la batalla con toda claridad (por 15 puntos porcentuales según el sondeo de La Sexta, por 12 el de Cuatro, por 6 el de Antena 3, por 4 el de El Paísy por 3,5 el de El Mundo).
Y me lo pareció desde su primera intervención, desde que trazó su terrorífico panorama sobre la situación de este país, tan exagerado que hasta el cuento de hadas de Zapatero, que se ve como el espejo en el que se mira el mundo, parecía mesurado. La apuesta de Rajoy fue clara, la misma de toda la legislatura: afianzar el voto de sus más fieles seguidores. En realidad, es la apuesta de quien, ante la imposibilidad de ganar las elecciones, opta por consolidar un suelo electoral que evite que la derrota sea estrepitosa.
Sí, ya sé que las encuestas hablan de empate técnico, pero todos esos sondeos no han conseguido convencerme de que aún hay partido. Porque hay que tener en cuenta que a prácticamente todos –partidos y medios de comunicación– les interesa que el espectáculo se prolongue lo más posible. Y sin suspense sobre el final… pobre espectáculo.
Puede que me equivoque, pero yo dí por terminado el partido el día en el que el líder del PP humilló a Gallardón previa humillación ante Aguirre (“Se terminó el suspense”. Y el debate de ayer no me pareció más que la confirmación de que el único debate realmente abierto y sin final conocido es el de la sucesión de Mariano Rajoy.
EL GRILLO
12:11 | 26 Febrero 2008 | Permalink
Para mí ganamos todos y perdieron los candidatos, ganamos todos en democracia, televisiva pero ganamos democracia, nos han dado la oportunidad de ver quién es quién y eso en nuestra joven democracia es un gran paso, claro como todo no es perfección faltaron al debate el resto de grupos que conforman nuestro parlamento pero todo se andará, es un buen principio lo que pudimos ver ayer, pero también digo que perdieron los dos candidatos porque tuvieron la oportunidad de decirnos sus medidas para paliar la crisis economicas, el redondeo del euro, como van arreglar lo de las hipotecas, la subida tan escandalosa de los precios en la cesta de la compra, yo por lo menos no vi nada de nada, no vi nada sobre la participación ciudadana en las instituciones, de la educación tampoco, etc etc etc esperemos que el próximo lunes se pongan las pilas y veamos algo de futuro .
A. Torres
12:18 | 26 Febrero 2008 | Permalink
Rajoy no hizo más que lanzar cortinas de humo, continuar metiendo miedos infundados y insistir una y otra vez en lo mismo. Se acercó a los problemas más cercanos y lo estropeó con el chascarrillo del “que es eso” cuando su openente le habló de un bonobus. Zapatero por su parte desaprovechó una gran oportunidad de responder contundentemente a los ataques de Rajoy y solo se limitó a tirar balones fuera. Aprovechó, eso si, para dejar claros los beneficios de esta legislatura bajo el gobierno socialista, y fue capaza de llevar el debate a su terreno proponiendo los temas cuando a él le convenía. Le faltó contundencia a la hora de responder a los ataques directos. Al presidente, por su caracter, le cuesta transmitir firmeza y seguridad cosa que Rajoy si realiza fácilmente a pesar de estar falto de contenido o de decir lo que los conservadores quieren o gustan de oir. Creo que un empate, como resultado del debate, sería lo más justo.
Global
13:18 | 26 Febrero 2008 | Permalink
“Y el debate de ayer no me pareció más que la confirmación de que el único debate realmente abierto y sin final conocido es el de la sucesión de Mariano Rajoy”. Efectivamente. Y en su último minunto, en esa especie de ‘carta a una niña española ‘ dijo Rajoy literalmente: “Nos espera un futuro de optimismo y esperanza”. Aguirre, añado yo, y acto seguido dijo: “No les pido el voto para mí”. El discurso de alguien que está pensando en no dejar las cosas demasiado mal más que en ganar. Aún así, empate a mediocridad y derrota del periodismo.