Miércoles, 30 de Enero de 2008

A tortas

Rafael Cano

Después de las últimas elecciones, el PIL y el PSOE firmaron un pacto de gobierno en el Ayuntamiento de Arrecife, y anunciaron, ¿se acuerdan?, que su primera medida sería cumplir su promesa de retirar el Plan General. ¿Cómo está la cuestión? Pues según la cuenta el Alcalde, de una manera; según la cuenta el Teniente Alcalde, de otra completamente distinta. Al leer la prensa de ayer, se tenía la impresión de que ese Ayuntamiento es una casa de locos.

Antonio Hernández se explayaba en Canarias7, donde declaraba que no está “dispuesto a esperar más tiempo y a dejar que el actual planeamiento se eche a perder, por inacción o parálisis de sus socios y si para continuar con la tramitación tengo que apoyarme en los votos de CC y PP, no tenga duda de que lo voy a hacer”. Enrique Pérez Parrilla mostraba su opinión, contraria, en La Provincia: “no hay otra salida que revocar el Plan actual aunque hay quien no lo quiere ver”.

Como se ve, cada uno por su lado. El Alcalde se refiere a la ceguera de su Teniente Alcalde, y éste le declara la guerra a su socio, y deja clara su apuesta por dinamitar el gobierno municipal. Lo que queda claro es que las hostilidades se han roto hace tiempo, y que el pacto de gobierno firmado no ha producido acción de gobierno alguna. ¿Cuánto tiempo más estará paralizado el principal ayuntamiento de la Isla? ¿Cuánto tiempo más durara el espectáculo?