Viernes, 21 de Diciembre de 2007

A otro perro con ese hueso

Miguel Gallardo

No se le puede negar la buena voluntad a la presidenta del Cabildo de Lanzarote. Y de buenas voluntades está llena su carta a los Magos, que no a los magos. Otra cosa es que la mujer tenga capacidad para transformar tanta buena voluntad en realidades concretas, que no parece que ande muy sobrada por lo que se ha visto hasta la fecha. Lástima que la política se plasme en hechos y no en deseos, porque entonces estaría Lanzarote en buenas manos, en lugar de ser, como acostumbra a decir Miguel Ángel de León, una islita sin gobierno conocido.

Manuela Armas dice que tiene un plan: “Un proyecto hecho después de un análisis riguroso, engastado en experiencias previas y modelado por la opinión especializada de los técnicos. No queríamos un gran documento encargado para la ocasión que acabara durmiendo junto a tantos otros en una gaveta de despacho, sino una carta de navegación real, asumible, respaldada por la ciudadanía, que dirija el rumbo de la isla a corto, medio, largo y muy largo plazo” (Crónicas de Lanzarote).

Conociéndola, hay que disculparla, hay que entender que la Presidente piense que el Plan de Desarrollo Lanzarote Sostenible eso que cuenta y que probablemente se cree. Ya sabemos, por el Informe Pisa, lo que pasa con muchos españoles, que no son capaces de entender más allá de tres líneas de lo que leen.

Sin embargo, lo que resulta más difícil de disculpar, incluso conociéndola, es que la señora Armas continúe con la matraquilla de la participación. El chiste aquél que, en forma de Borrador, presentaron poco tiempo atrás sobre la participación, ya tenía poca gracia, pero que se vea ahora en posesión de una “carta de navegación… respaldada por la ciudadanía” parece ya más burla que ocurrencia.

En el Cabildo de Lanzarote sólo existe un órgano de participación ciudadana, con no muchos éxitos a sus espaldas, pero que tiene años de recorrido y cuyo funcionamiento está reglado, se llama Consejo de la Reserva de la Biosfera. Pues bien, esta Presidenta, que no pierde la ocasión de referirse a la participación ciudadana como una de sus prioridades, lleva seis meses gobernando y aún no se ha dignado siquiera a convocar el único órgano de participación del que dispone y que, además, es el especialmente indicado para tratar ese hueco Plan del que tanto presume. Mire usted, Doña Manuela, a otro perro con ese hueso.