Manuel Mederos
[Canarias7, 19 de diciembre de 2007]
El paso que ayer dio Román Rodríguez estrechando la mano a Ignacio González en un pacto electoral con el CCN puede tener una explicación estratégica o numérica en el recuento de apoyos, pero creo honestamente que resta mucha credibilidad al proyecto que representa el líder de Nueva Canarias para la izquierda nacionalista.
Román Rodríguez ha justificado siempre su salida de Coalición Canaria desde argumentos políticos, éticos y estéticos más que coyunturales o circunstanciales. Rodríguez, y muchos de los que le acompañan en la aventura de refundar el nacionalismo desde la izquierda, se han esforzado en distinguirse por la ética política, la racionalidad, la moderación, la estética centrada y la razón moral. Han justificado su abandono del nacionalismo de CC en diferencias razonables y atractivas para los cansados de torticero ejercicio del poder. Han tejido un argumentario ideológico que les distingue claramente en el nacionalismo. El pacto con el CCN y el que se perfila con el PIL, defraudan los fundamentos éticos y estéticos de la traumática separación nacionalista de la que NC ha hecho gala a lo largo de estos dos últimos años, y posiblemente también los fundamentos ideológicos. No se puede criticar los comportamientos de CC y aliarse a formaciones de escasa credibilidad y públicamente cuestionadas por padecer, exactamente, los mismos pecados que motivaron la ruptura de Rodríguez.
No tiene nada que ver con Román Rodríguez la visión empresarial que de la política, y de un partido político, -sobre el que pesa multitud de interrogantes-, tiene Ignacio González. No tiene nada que ver con Nueva Canarias un partido forzado, de marca de laboratorio, construido a base de reciclaje de viejas glorias y cuestionados políticos municipales, con el único proyecto de ser llave en todos los pactos; un partido transido de una especie de ideología populista, al más puro estilo venezolano y con un cariz nacionalista de escasa definición y consistencia. Pero al margen de esta y otras consideraciones que no vienen a cuento, Ignacio González dio claras referencias en la última campaña electoral de qué es lo que piensa y cómo piensa ejecutar sus ideas si accede al poder público. Que yo sepa poco o nada tienen que ver con la visión de NC.
Rehacer el proyecto nacionalista en Canarias es una de las tareas más difíciles a las que se enfrenta los distintos grupos y familias, pero más urgente es separar el trigo de la paja, jubilar a grupos surgidos al calor del poder que ha tenido CC y dar coherencia y claridad a las dos posiciones existentes.
Francisco
17:48 | 27 Diciembre 2007 | Permalink
Me parece de mal gusto que Manuel Mederos intente relacionar a Román Rodríguez con el nacionalismo. El pacto con CCN es el adecuado para sus intereses, porque Nacho González, el dueño del CCN, es un hombre profundamente oligarca y de derechas, ex consejero y alto cargo del Partido Popular en Tenerife y que abraza el pseudonacionalismo como estrategia. Pero Román Rodríguez es peor: intenta engañar con mensajes nacionalistas que él no cree para evitar que el voto nacionalista progresista del sur de Gran Canaria no vuelva al verdadero nacionalismo que representa CC-PNC. Y todo esto, pactado con su verdadero sueño, que no es otro que el triunfo del PSOE.
Alicia
19:47 | 28 Diciembre 2007 | Permalink
Francisco no comparto para nada tu opinion referida a Román, pues no miente cuando habla de un nacionalismo progresista y no el llamado por cc anclado a las alforgas del derechismo del pp.Es cc quien a excluido a la provincia de Las Palmas y quien ha destruido el nacionalismo de Lanzarote metiendo Paulino el josico y la mano negra en nuestros problemas y necesidades. El nacionalismo de un pueblo no se reparte por provincias beneficiando a unas islas más que a otras.