Desarrollo sostenible
Rafael Cano
El periódico El País nos recordaba ayer en su portada que “Vivir en pisos es más verde”, y en el amplio reportaje publicado se preguntaba: “¿Y sí Benidorm no estaba tan mal?”. No está mal que nos recuerden a los lanzaroteños que es mucho “más verde” vivir en pisos en Arrecife que en casas terreras en el resto de la Isla, y que nuestro modelo de desarrollo turístico resulta muy cuestionable desde el punto de vista ambiental. En resumen, que mejor juntitos y apretados que diseminados por la geografía insular, tanto los turistas como nosotros.
Sin embargo, en páginas anteriores del mismo diario se ponía de manifiesto que hay algunos que se pasan quince pueblos con lo de apilar ladrillos: “Los Monegros tierra de espías y casinos”. Los Monegros es un Espacio Natural que estuvo propuesto para Parque Nacional por el Ministerio de Medio Ambiente, hasta que la actual Ministra dio marcha atrás en noviembre del año 2004 (El Periódico de Aragón). Es decir, que hablamos de una comarca que se caracteriza por sus valores naturales y paisajísticos y por la escasez de agua. Y como nos recordaba el director de Greenpeace España, Juantxo López Uralde, hace un par de semanas, “mientras en Zaragoza se llenan la boca de ’sostenibilidad’ de cara a la futura y contestada ‘Expo del agua’, el Gobierno de Aragón se apresura a poner una alfombra roja a los que anuncian que reproducirán en Los Monegros el modelo de Las Vegas” (El Mundo). Efectivamente, por lo que cuenta El País, de eso se trata:
De la arena surgirán 32 casinos, 70 hoteles, 232 restaurantes, 500 comercios, un campo de golf, un hipódromo, una plaza de toros… Se llamará Gran Scala y necesita una inversión de 17.000 millones de euros para convertir el desierto en una tierra de espías y tragaperras. Es más del doble de lo que se invirtió en Barcelona para los Juegos Olímpicos de 1992. Será el segundo complejo de casinos más grande del mundo tras Las Vegas. [...] Confían en llenarlo con 25 millones de visitantes, es decir, más de la mitad del total de turistas que recibió España en 2006. “Va a ser el primer destino turístico de la Península”, declaró ayer uno de los inversores.
¿Se imaginan lo que se diría si el proyecto lo avalara el PP? Seguro que sí: la cultura del ladrillo y la especulación. Después de arrasar la costa, el modelo radicalmente insostenible de la cerril derecha española se desplaza hacia el interior. Pero no hay cuidado, no sólo bajar los impuestos es de izquierdas, así que será un gobierno socialista el que se pase por el forro toda la legislación medioambiental y se trague sus promesas sobre el desarrollo sostenible, la lucha contra el calentamiento global y la nueva cultura del agua.


32 casinos, 70 hoteles… justo lo que necesitábamos. Las escuelas y los hospitales los dejamos para otro día. Hay que joderse.
La relación que establecemos entre la casita en el campo y un modo de vida ecológico es tan rigurosa como la que establecemos entre John Lennon y su estatua en un museo de cera.