Viernes, 30 de Noviembre de 2007

Balanzas fiscales

Miguel Gallardo

La publicación de las “balanzas” fiscales de las distintas comunidades autónomas es una vieja reivindicación de los nacionalistas catalanes –la de la suya especialmente–, que se niegan a aceptar que no son los territorios los que pagan impuestos, sino los contribuyentes. Sin embargo, ahora que les hacen un estudio serio sobre la cuestión –el de la Fundación BBVA que se publicó ayer en todos los medios–, resulta que les molesta, y de qué manera.

Se entiende, porque el informe deja en evidencia el victimismo del catalanismo: el “déficit fiscal” per cápita de los madrileños es más del doble que el de los catalanes. Lo mismo ocurre con el victimismo de los nacionalistas canarios, que ha subido tanto de volumen a cuenta de los actuales presupuestos del Estado: los canarios aparecen como los terceros más favorecidos por la solidaridad interterritorial en España; lo que no resulta muy justo, porque Canarias no es desde luego la tercera región más pobre del país. No obstante, la mayor injusticia en este aspecto es de sobra conocida: la de que dos de las comunidades más ricas de la nación, Navarra y el País Vasco, figuren entre las que reciben en lugar de entre las que participan de la lógica de la solidaridad. Hora es de acabar con el impresentable privilegio que la Constitución otorgó a estas dos comunidades.

Frente al victimismo de los ayer indignados nacionalistas catalanes, que insisten en que “Madrid” les roba, destaca la ausencia de quejas en Madrid, en el lugar donde más se paga. Es lógico: el estudio es la constatación de que Madrid está dejando atrás a una Cataluña lastrada por el provincianismo nacionalista. Porque si se paga más es porque se está generando más riqueza. Y esa riqueza es una manifestación del éxito de gobiernos que, aunque dispusieron de menores competencias transferidas durante mucho tiempo, no tuvieron que cargar con el lastre indentitario, del éxito de los gobiernos presididos por Joaquín Leguina, Alberto Ruíz Gallardón y Esperanza Aguirre, frente al fracaso de los dirigidos por Jordi Pujol, Pasqual Maragall y José Montilla.

Convendría que tomáramos nota de lo sucedido en Canarias, en unas Islas que destacan por la cultura de la subvención, ahora que algunos se afanan por dar la vuelta de tuerca soberanista.