Miguel Gallardo
La publicación de las “balanzas” fiscales de las distintas comunidades autónomas es una vieja reivindicación de los nacionalistas catalanes –la de la suya especialmente–, que se niegan a aceptar que no son los territorios los que pagan impuestos, sino los contribuyentes. Sin embargo, ahora que les hacen un estudio serio sobre la cuestión –el de la Fundación BBVA que se publicó ayer en todos los medios–, resulta que les molesta, y de qué manera.
Se entiende, porque el informe deja en evidencia el victimismo del catalanismo: el “déficit fiscal” per cápita de los madrileños es más del doble que el de los catalanes. Lo mismo ocurre con el victimismo de los nacionalistas canarios, que ha subido tanto de volumen a cuenta de los actuales presupuestos del Estado: los canarios aparecen como los terceros más favorecidos por la solidaridad interterritorial en España; lo que no resulta muy justo, porque Canarias no es desde luego la tercera región más pobre del país. No obstante, la mayor injusticia en este aspecto es de sobra conocida: la de que dos de las comunidades más ricas de la nación, Navarra y el País Vasco, figuren entre las que reciben en lugar de entre las que participan de la lógica de la solidaridad. Hora es de acabar con el impresentable privilegio que la Constitución otorgó a estas dos comunidades.
Frente al victimismo de los ayer indignados nacionalistas catalanes, que insisten en que “Madrid” les roba, destaca la ausencia de quejas en Madrid, en el lugar donde más se paga. Es lógico: el estudio es la constatación de que Madrid está dejando atrás a una Cataluña lastrada por el provincianismo nacionalista. Porque si se paga más es porque se está generando más riqueza. Y esa riqueza es una manifestación del éxito de gobiernos que, aunque dispusieron de menores competencias transferidas durante mucho tiempo, no tuvieron que cargar con el lastre indentitario, del éxito de los gobiernos presididos por Joaquín Leguina, Alberto Ruíz Gallardón y Esperanza Aguirre, frente al fracaso de los dirigidos por Jordi Pujol, Pasqual Maragall y José Montilla.
Convendría que tomáramos nota de lo sucedido en Canarias, en unas Islas que destacan por la cultura de la subvención, ahora que algunos se afanan por dar la vuelta de tuerca soberanista.
Eduardo Ruíz
11:36 | 30 Noviembre 2007 | Permalink
Eso me recuerda un anuncio de la radio que escuché hace poco en el que sale alguien intentando hacer un pedido y le cuelgan con la palabra en la boca por llamar desde Canarias. Victimismo en estado puro pagado por todos los canarios para sufragar los deseos electoralistas de coalición canaria… y luego hablamos de las maneras de Chávez….
Precisamente lo que va como el culo es la administración local de correos, por ejemlo, y es el hecho de que formemos parte de un estado europeo lo que nos permite hacer pedidos a cualquier parte del mundo con unos gastos y unas ventajas incomparables.
El anuncio de marras concluye diciendo algo así como: Canario, reclama lo tuyo.
Y digo yo que si los canarios reclamáramos lo nuestro, para empezar, todos esos políticos que llevan años viviendo del cuento y aprovechándose de sus privilegiadas posiciones para medrar, hace tiempo que no estarían donde están. Pero desgraciadamente a nosotros eso de reclamar no se nos da demasiado bien.
chapapote
11:59 | 30 Noviembre 2007 | Permalink
Vale que en Madrid no se quejan porque si pagan más es porque están ganando más, pero es que los nacionalistas catalanes prefieren una alternativa más redonda, como la de los vascos y los navarros: ganar más y pagar menos. Es la que sale más a cueta.