Miércoles, 28 de Noviembre de 2007

Política penitenciaria

Miguel Gallardo

El titular de ayer de Canarias7 nos vuelve a situar donde siempre: “El PIL cita el viernes a su cúpula para estudiar el pacto con el PSC”. No ha transcurrido ni medio año, y la gobernabilidad de las instituciones vuelve a estar en entredicho.

Socialistas e insularistas no se llevan del todo mal en el Cabildo, pero en Arrecife apenas si se hablan. Pero como trabajo, lo que se dice trabajo, poco, pues ya andan buscando un entretenimiento para matar el aburrimiento. Y por el momento, parece que sólo se les ocurre la posibilidad de montar una buena carajera para animarse y animar al personal.

Viendo que a gobernar se dedican poco, se entiende que el motivo de la posible ruptura de los pactos políticos no tenga ninguna relación con las instituciones que administran. Aunque sí es cierto que se trata de un asunto que tuvo la máxima importancia en el pacto alcanzado tras las elecciones de mayo: “los insularistas vinculan directamente la situación por la que atraviesa su líder Dimas Martín, y el retraso en la concesión a éste del tercer grado penitenciario, con una cuestión política”.

Si Dimas Martín puede dormir en su casa, la gobernabilidad de las instituciones quedará asegurada un tiempito más (aunque en este aspecto, la provisionalidad es la norma en Lanzarote). Si Dimas Martín continúa pernoctando en Tahíche, los gobiernos del Cabildo, Arrecife, San Bartolomé, Teguise y Tías saltarán por los aires.

Hasta aquí lo escrito con lo que dicen. Si tenemos en cuenta lo que hacen –lo que han hecho– la perspectiva puede resultar muy distinta: ninguno de los pactos entre el PIL y el PSOE se ha roto (obviando las pantomimas previas a las distintas elecciones). Nunca. Si además recordamos que el tercer grado de Dimas depende de quien depende, entonces se podría llegar a la conclusión de que el PIL va de farol, de que están lanzando un órdago sin cartas que lo respalden. Lo que resulta francamente peligroso cuando además se juega al descubierto, cuando tus cartas están boca arriba sobre la mesa.