Tengo que reconocer que siempre me han dado un poco de envidia los nórdicos del continente europeo: tenían de todo, incluso igualdad, que ya es tener. Sin embargo, me consolaba con la idea de que, pese a todo lo que tenían, eran mucho menos felices que nosotros. Eso es al menos lo que siempre escuché, que eran tan infelices que incluso se suicidaban al menor descuido. Pues ayer El País avanzaba que la tercera edición de la Encuesta Social Europea se ha construido a partir de una pregunta: “¿Se siente feliz?”. Y se me vino el mito al piso: los cinco primeros lugares de la feliz lista los ocupan Dinamarca, Suiza, Finlandia, Noruega y Suecia.