Verónica Martín
[La Opinión de Tenerife, 30 de octubre de 2007]
Esto del cambio climático se ha convertido ya en una cuestión que trasciende el ámbito científico y ha acampado –con iglú de lujo y linterna con luces de colores– en el mundo político. Por una parte, el líder de la oposición nacional, Mariano Rajoy, utiliza las tesis de un primo suyo –al parecer físico– para decir que no se puede saber lo que ocurrirá dentro de 300 años. Eso sí, días después de que le diluviaran las críticas, rectifica diciendo eso de que todo el mundo se equivoca y que él también.
Más allá del primo de Rajoy, en Canarias parece que el calentamiento global y las emisiones de CO2 se han convertido en una realidad que hace que los más escépticos –con o sin primos– se conviertan. En las Islas ya se han podido constatar los efectos del cambio climático, mucho antes de que el ex vicepresidente de Estados Unidos, oscarizado y nobelizado, Al Gore viniera a explicar a empresarios y curiosos en qué consistía el calentamiento global. En Tenerife, lo hizo en el Auditorio de Calatrava y a un precio de 150 euros por asistente. Allí, aseguró que Canarias podría ser eje de la lucha contra el calentamiento global.
Después de los múltiples reconocimientos y de las polémicas, Al Gore ha logrado una conversión de lujo que es la del propio consejero de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias, Domingo Berriel, quien ahora forma parte de los 1.500 apóstoles del cambio climático que Al Gore ha reclutado en toda España bajo la promesa de que harán todo lo posible para convencer sobre la necesidad de hacer algo ante la inminente llegada de las consecuencias del cambio climático.
Lo de conversión viene porque el propio Berriel dudaba, hace menos de dos años, de la existencia del propio calentamiento global. Fue justamente un mes después de que la tormenta tropical Delta dejara a Tenerife casi una semana sin luz y que generase una gran incertidumbre social. En ese momento, en unas declaraciones a La Opinión de Tenerife [bendita hemeroteca], Berriel respondía a la pregunta de si Delta tenía relación con el cambio climático que aún y lo hacía diciendo que “no había una certeza científica sobre el cambio climático” y que era “una temeridad” hacer la relación entre ambos fenómenos. Hace unos días Al Gore reunió en Sevilla a gran parte de estos 1.200 líderes nacionales, entre los que se hallaba Berriel, y precisamente puso como ejemplo de una de las consecuencias en España de este fenómeno la llegada de Delta.
Parece que Berriel ya ha despejado todas sus dudas y, dos años después, se convierte en un abanderado de este problema mundial. Y no lo hace solo pues el presidente del Gobierno ha creado una Agencia canaria del desarrollo sostenible y contra el cambio climático y ha empezado a redactar una estrategia canaria contra el calentamiento global.
Javier Díaz Reixa
19:42 | 31 Octubre 2007 | Permalink
En La Opinión de Tenerife, 31.10.2007:
Muy verde
Francisco Pomares
Domingo Berriel es un tipo serio y un técnico competente, además del último iceberg flotante del Gobierno antártico de Adán Martín (José Miguel Ruano no cuenta, no viene del anterior Gobierno a este, sino que en realidad fue el primer submarino nuclear de Rivero en el Gobierno de Adán). Su peor defecto (el de Berriel) es ser miembro de este Gobierno. Pero eso es también una demostración de una de sus mejores cualidades, que es la capacidad para adaptarse a los cambios…
Por eso no acabo de tener muy claro el rechazo que la inclusión de Domingo Berriel en la nómina de los 1.500 algoristas que van a salvarnos del calentamiento global ha provocado en algunos medios, a los que Berriel no les merece suficiente crédito como hombre preocupado por el cambio climático. Es cierto que su fe en la responsabilidad del comportamiento humano en el cambio climático es reciente, más o menos cosa de los últimos dos años. Antes no lo tenía tan claro. Hay que decir en su disculpa que ni él ni muchísimos otros científicos.
Hace un par de años, Berriel se descolgó con unas polémicas declaraciones cuestionando la intervención humana en el cambio de la climatología, a cuenta de los destrozos del Delta en Canarias. Lo cierto es que no estuvo muy puesto de reflejos, porque siempre será menos comprometido echarle la culpa de los destrozos al cambio climático que a Unelco, como hizo luego su Gobierno. Pero al menos Berriel no mencionó a primo alguno como fuente de sus dudas, y eso probablemente le evitó tener que pedir disculpas más tarde. La mayoría se olvidó del asunto, y es más que probable que cuando Juan Verde hizo su lista de invitados canarios al Climate Projet, nadie le recordara que Berriel es activista pero converso.
Mejor así: a todos los efectos, es más útil para el proyecto de Gore sumar conversos con poder que requeteconvencidos sin mando. Gore es un perdedor con mucho estilo, y además es demócrata y estadounidense: o sea, un pragmático, un tipo acostumbrado a lo posible. Sabe que aquí de lo que se trata es de introducir en la agenda política planetaria el calentamiento global y a eso viene dedicándose desde que el hermano gobernador de George Bush lo sacó de la Casa Blanca contando votos dos y tres veces. En estos seis años aún no cumplidos, con perseverancia, sentido del trabajo y más moral que la Unión Deportiva, Gore ha conseguido que casi todo el mundo hable de un asunto que antes sólo interesaba a algunos expertos y a otros pocos radicales. Como hay prisa, Gore tira de lo que encuentra, y Berriel no sólo es -ya lo dije- un tipo serio y un técnico competente, sino que además es consejero del Gobierno de Canarias. Meterle a él en el saco es meter también a esa agencia contra el cambio climático que -dicen- va a convertirse en la estrella mediática de este Gobierno. Y meter sus recursos y sus presupuestos. Supongo que Juan Verde lo tuvo en cuenta.
canario
3:46 | 27 Noviembre 2007 | Permalink
Estan hablando de domingo Berriel el de la cotmac ¿el mismo que esta siendo investigado en el caso Gondola?