[La Provincia, 29 de octubre de 2007]
El presidente Rivero asistió el sábado a la reunión del Foro Canario de Desarrollo Sostenible y allí hizo una declaración. Dijo que en toda Canarias “no se va a construir un metro cuadrado más de suelo con destino turístico”. Supongo que fue muy aplaudido, porque hablaba ante un grupo de gente muy concienciada con la necesidad de preservar el territorio, necesidad que compartimos la mayoría de los canarios, y que dio lugar hace dos legislaturas al mayor debate político que ha vivido esta región sobre la utilización del territorio. Ese debate tuvo como consecuencia primero la moratoria, y luego la ley de directrices.
Lo único chocante de esta muy interesante declaración del presidente es que hace apenas un par de semanas, el mismo presidente (no otro distinto) dijo en los periódicos que se iban a derogar las directrices. Yo lo leí: las dos noticias –la de que se iban a derogar las directrices y la de que no habrá más suelo para turismo– aparecieron en la primera página del mismo periódico, como noticia más destacada del día, y nadie las ha desmentido. Comprendo que los políticos no pueden estar todos los días desmintiendo las tonterías que se nos ocurren a los periodistas, pero hombre, tratándose de la información más importante del día?
Quizá ocurre que no haya nada que desmentir, que nuestro presidente ha encontrado un sistema para quedar bien en todos los foros, y así, cuando se reúne con empresarios del sector turístico –y me consta que lo hace– les dice que se va a cargar las directrices para que no haya límites al crecimiento, porque Canarias no puede vivir sin turismo. Y luego cuando se reúne con esa panda de ecologistas y planificadores que tienen minado al Gobierno desde la Cotmac, les dice que ni un metro cuadrado más, ni para un parterre de geranios, vaya. Y cuando se reúne con parados canarios, les dice que va a sacar un proyecto para que no se contrate ni a uno de fuera, porque son los de fuera quienes quitan el trabajo a los canarios, y cuando se reúne con emigrantes (lo hizo en campaña) les dice que va a destinar fondos y recursos a la integración educativa de sus hijos. Y cuando se reúne con sindicalistas les dice que va a bajar el horario semanal por decreto a treinta horas, y con empresarios que va a favorecer el despido sin indemnización, y cuando se reúne con Pepe Rodríguez le dice que es estupendo lo de la soberanía, y cuando se reúne con el Obispo que escucha la COPE…
Nuestro presidente es uno de profesión alcalde, tiene la especial habilidad de decirle a todo el mundo lo que quiere oír y luego hacer lo que quiere. Le fue muy bien de esa manera mientras era presidente de Coalición, aunque ahora que es presidente de todos, corre un riesgo: el de que alguien le pregunte cómo puede hacer al mismo tiempo una cosa y su contraria y no sepa cómo contestar?
Pa’ mí que el señor Francisco no entiende a nuestros señor Paulino, que si dice una cosa y la contraria es por su talante proclive al consenso, por incluir a todos, porque nadie quede sin contentar, porque nadie en Canarias se sienta olvidado por su Gobierno. Por él, todos estaríamos felices, pero no puede ser por culpa del malvado Juan Fernando.