Aburre la insistencia

Jorge Marsá

Ahora que la presidenta del Cabildo acaba de anunciar su nuevo plan de sostenibilidad, Plan de Desarrollo Lanzarote Sostenible, sería un buen momento o sería hora ya de que nos preguntáramos para qué ha servido toda la batería de planes e informes en torno a la sostenibilidad que hemos pagado los lanzaroteños en los últimos años. Un buen ejemplo de su utilidad es el que nos proporcionaba ayer Saúl García en La Provincia: “La Isla duplicará su producción de agua de abasto con la construcción de tres nuevas desaladoras públicas”.

Y es que sobre esta cuestión hemos sufragado ya varios informes y el último se le encargó, y no era el primero, a un técnico de los que de verdad era “de reconocido prestigio”, a Antonio Estevan. Hecho que nos recuerda el periodista en su crónica:

En el Informe sobre la Estructura de Costes de Inalsa que se encargó a Antonio Estevan en el año 2006 para Inalsa, no hay una sola recomendación para que la empresa aumente su producción de agua. Se insiste en actuar sobre la demanda, no sobre la oferta. [...] En el Plan estratégico de Inalsa 2006-2011 no hay una sola mención a la necesidad de ampliar la producción. Entre los nueve objetivos del Plan no aparecen nuevas plantas.

Por supuesto, el informe de Antonio Estevan fue presentado por todo lo alto por el Cabildo, como una muestra más de su publicitada apuesta por un modelo de desarrollo sostenible. Poco tiempo ha pasado para que desde la misma institución nos demuestren la función de este tipo de informes en nuestra Isla: en la mayoría de las ocasiones para engrosar esa ya nutrida biblioteca de literatura sostenible con la que se adornan nuestros políticos y que ningún efecto práctico provoca en la Isla (basta con acordarse de todos aquellos programas de la Estrategia Lanzarote en la Biosfera o de la multitud de informes del Programa Life). No obstante, en otras ocasiones, como en el caso que nos ocupa, sí que se hace algo con estos estudios: lo contrario de lo que proponen.

Si la cosa consistiera tan sólo en un inocente pasatiempo de los políticos, o resultara barata su campaña de promoción, no tendría mayor relevancia…, mayor que el acostumbrado engaño a la clientela, a la que se le vende un producto del que jamás podrá disfrutar. Pero el caso es que el pasatiempo o la promoción cuesta un dineral y que no es su dineral sino el de todos.

Se comprende la dificultad de muchos de los políticos de esta Isla a la hora de confeccionar un programa político serio y la consiguiente propuesta de gestión, pero quizá haya llegado el momento de exigir que los ofrezcan antes de presentarse al cargo y no después de haberlo obtenido y con cargo a los fondos públicos. Y con mayor razón cuando lo único que hacen después con ese programa es pasárselo por la entrepierna. Una vez tiene hasta gracia, pero ya aburre la insistencia.

Publicado el 30 de octubre de 2007 a las 12:05 pm en 'Medio ambiente'.

31 Comentarios

  1. 12:37 | 30 octubre 2007 | Permalink

    Hay que ser un poco más comprensivos con los políticos locales, que son muy nuestros, y que han aprendido a manejarse en la vida con los tres criterios básicos que Homer J. Simpson enseñó a su hijo Bart:

    1º Yo no he sido.
    2º Estaba así cuando he llegado.
    3º Muy buena idea, jefe.

    De todas formas, y entrando ya en el cine de pantalla grande, y en el que también es tan nuestro, quizá podrían ofrecernos una explicación sobre lo que plantea el artículo, como hacía Pepe Isbert en Bienvenido Mr. Marshall (que no Mr. Marsá):

    Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación. Y esa explicación que os debo os la voy a dar; porque soy vuestro alcalde, y os debo una explicación.

  2. 12:59 | 30 octubre 2007 | Permalink

    Hombre, la explicación de Pepe Isbert me parece muy acertada, pero los políticos de aquí no se rebajan hasta el punto de dar explicaciones. Pero si lo hicieran, contestarían con otra explicación de Homer Simpson a su hijo:

    “Recuerda, hijo mío: si cuesta esfuerzo es que no vale la pena”.

  3. 13:13 | 30 octubre 2007 | Permalink

    No es que esperar una contestación. Porque si la esperara, y hablando de películas, la de aquel western de Laurence Kasdan que se titulaba Silverado:

    —Baxter, eh, Baxter. Llevo tres días esperándote. Este es un mal comienzo.

    —Sí que es un mal comienzo, amigo. Yo no me llamo Baxter.

  4. 13:36 | 30 octubre 2007 | Permalink

    No sé si viene al caso, pero creo que sí, y el diálogo es de un western mucho más clásico, de “Dos cabalgan juntos” de John Ford:

    Ayudante: Sheriff, la viuda de Gómez va a tener un niño.
    Sheriff: Déle mi enhorabuena a Gómez.
    Ayudante: Pero sheriff, Gómez murió hace tres años.
    Sheriff: Siempre dije que ese Gómez es uno de esos tipos que sigue dando guerra después de muerto.

  5. 13:49 | 30 octubre 2007 | Permalink

    Puestos a tirar de películas del oeste que recuerden lo que pasa en el Cabildo, me quedo con esta frase de Las aventuras de Ford Fairlane:

    —Tanto gilipollas y tan pocas balas.

  6. 14:05 | 30 octubre 2007 | Permalink

    Para el uso que le das a la frase, también podría servir ésta de Clint Eastwood en “Sin perdón”:

    “¿Quién es el dueño de esta pocilga?”

  7. 14:14 | 30 octubre 2007 | Permalink

    Pero no se trata de una peli sino de la realidad, que siempre supera a la ficción y la realidad es que la llevamos clara en esta isla, como se queme otra vez la dichoso cuarto de los motores de Inalsa nos quedamos sin agua y ya está y es lo que hay, por mucho proyecto y contraproyecto que se haya hecho la realidad es que ahora mismo estamos desprotegidos.

  8. 18:58 | 30 octubre 2007 | Permalink

    Mire explicación, yo lo del Cabildo lo veo, más que como una pocilga, como un agujero negro… porque es que se lo maman todo:

    Woody Allen/Harry Block: ¿Tú sabes lo que son los agujeros negros?
    Prostituta negra: ¿Con qué te crees que me gano la vida?
    (Deconstruyendo a Harry)

  9. 20:15 | 30 octubre 2007 | Permalink

    Hombre, si ya mezclamos sexo, dinero y Woody Allen, pues el diálogo de “Sombras y niebla”:

    Dorry: Vamos a la habitación.
    Woody Allen: Nunca he pagado por sexo.
    Dorry: Eso es lo que tú te crees.

    Es como con lo del Cabildo, que aunque no lo sepamos, siempre pagamos.

  10. 10:58 | 31 octubre 2007 | Permalink

    El sexo, como la política, crea insatisfacciones muchas veces, y teniendo en cuenta que llevamos dos presidentas de Cabildo seguidas, quizá sea de aplicación la frase de Polly en otra película de Woody Allen, Manhattan:

    Yo, bueno, después de dos años de terapia tuve un orgasmo, pero me dijo mi psicoanalista que no era el adecuado.

  11. 12:15 | 31 octubre 2007 | Permalink

    Creo que se le da demasiada importancia a la jodienda y al gran orgasmo final. Yo prefiero otra variante, y me pasa como a Woody en “Hollywood Ending”:

    “Lo mejor de la masturbación es lo que viene después: los cariñitos”.

  12. 18:43 | 31 octubre 2007 | Permalink

    Pese a la afición masturbaturia, espero que tu éxito no sea el mismo de Woody Allen en Delitos y faltas:

    La última vez que estuve dentro de una mujer fue cuando visité la estatua de la Libertad

  13. 18:13 | 1 noviembre 2007 | Permalink

    Mucho éxito, la verdad, no tengo. Pudiera ser que yo fuera uno de los envidiosos a los que se refería el protagonista de “Zelig”, y que ahí resida mi problema:

    “He trabajado con Freud y discrepábamos en algunas cosas, él pensaba que la envidia del pene sólo afectaba a las mujeres”.

  14. 10:58 | 2 noviembre 2007 | Permalink

    Si entras en el terreno del psicoanálisis, tendrías que mirarte eso de la relación con tus padres, que parece que tiene su importancia, no vaya a ser que no sea tan buena como la que contaba Woody Allen en Bananas:

    Siempre he tenido buenas relaciones con mis padres. Me pegaban muy poco. De hecho, me parece que sólo me pegaron una vez durante toda mi infancia. Empezaron el 23 de diciembre de 1942 y acabaron en la primavera de 1944

  15. 18:27 | 2 noviembre 2007 | Permalink

    Primero hablas de mi situación sexual, y ahora de mi psicoanálisis. No sé cómo calificar tu comportamiento… Sí, espera, que sí sé cómo hacerlo:

    – “Holmes… Permítame una pregunta. No quisiera parecer indiscreto pero, ¿ha habido mujeres en su vida?”
    – “La respuesta es sí… Me parece usted indiscreto”.
    (“La vida privada de Sherlock Holmes”, de Billy Wilder)

  16. 20:33 | 2 noviembre 2007 | Permalink

    Bueno, no seré indiscreto, pero sigues preguntando por las mujeres. ¿Pero qué tipo de mujeres? ¿Mujeres buenas o mujeres malas? Porque para mí, si pienso en el cine, en las frases de antología y en las mujeres malas y buenas, el primer nombre que me viene a la cabeza es Mae West:

    —Cuando soy buena, soy buena; cuando soy mala, soy mucho mejor.

  17. 10:45 | 3 noviembre 2007 | Permalink

    Sí, vale, Mae West. Pero una mujer así acojona. Te imaginas declararte a una mujer como ella… y que te contesten esto:

    –John Miljan: “Necesito tus cabellos dorados, tus ojos fascinantes, tu sonrisa seductora, tus amoroso brazos, tus formas divinas…”
    –Mae West: “¡Espera un minuto! ¡Espera un minuto! ¿Esto es una proposición o estás haciendo inventario?

  18. 12:09 | 4 noviembre 2007 | Permalink

    Pues sí, acojona, y más aún si esa mujer te recibiera con una de las frases más conocidas de Mae West:

    ¿Tienes una pistola en el bolsillo o es que te alegras de verme?

  19. 18:28 | 4 noviembre 2007 | Permalink

    Desde luego Mae West no se cortaba ni un pelo:

    “He perdido mi reputación. Pero no la echo en falta”.

  20. 21:02 | 4 noviembre 2007 | Permalink

    Es que la West era consciente de las ventajas de no cortarse ni un pelo y de la mala reputación:

    —Las chicas buenas van al cielo, las malas van a todas partes.

  21. 1:13 | 6 noviembre 2007 | Permalink

    A lo que no le veía ninguna ventaja Mae West era al matrimonio:

    “¿Para qué casarse y hacer sufrir a un hombre cuando se puede hacer felices a muchos?”

  22. 10:51 | 6 noviembre 2007 | Permalink

    También es normal que no le viera ninguna ventaja si tenemos en cuenta lo que decía sobre los hombres:

    —Esos animalillos domésticos, sexuales por naturaleza.

  23. 19:22 | 9 noviembre 2007 | Permalink

    Lamento la interrupción de la conversación, Chapapote, pero es que he estado unos días fuera. Pero siguiendo el hilo, lo que se me ocurre decir es que no le disgutaban a la mujer esos animalillos:

    “A mí sólo me gustan dos clases de hombres… Los nativos y los extranjeros”(Mae West)

  24. 23:28 | 9 noviembre 2007 | Permalink

    Puede que le gustaran todos a Mae West, pero por lo que parece unos más que otros:

    —No son los hombres de tu vida lo que cuenta, sino la vida que hay en tus hombres.

  25. 10:35 | 10 noviembre 2007 | Permalink

    Pues a lo mejor Mae West encontraba que había más vida en hombres como el protagonista de “El Dormilón” de Woody Allen:

    “Mi cerebro es mi segundo órgano favorito”.

  26. 11:17 | 10 noviembre 2007 | Permalink

    Bueno, también tenemos nuestro corazón los hombres, aunque a veces estemos medio perdidos no paramos de buscarlo, como el protagonista de “Desmontando a Harry” de Woody Allen:

    “Me levanté por la mañana y te ví ahí dormida y pensé, ¡esto!… debe ser esto de lo que habla todo el mundo…”

  27. 11:36 | 11 noviembre 2007 | Permalink

    Perdonen que no me centre en Woody Allen y que insista en Mae West, pero es que no sé si estamos dando una imagen de ella algo sesgada, había otras cosas que le preocupaban además del sexo:

    “No tengo nada en contra de que la gente beba o fume. Comprendo que no se puede estar haciendo el amor a todas horas”.

  28. 11:02 | 12 noviembre 2007 | Permalink

    De todas formas, Mae West lo comprendía, pero le costaba resignarse:

    “Me gustaría estar haciendo todo el día lo que hago durante la noche.”

  29. 18:42 | 12 noviembre 2007 | Permalink

    A raíz de esa frase de Mae, y volviendo a lo que nos llevó a traerlas a colación (cómo abordar a una mujer como ella), se me ocurre que a una mujer de ese tipo habría que entrarla con absoluta franqueza, como hacía Groucho Marx:

    —No piense mal de mí, señorita, mi interés por usted es puramente sexual.

  30. 11:39 | 13 noviembre 2007 | Permalink

    La verdad es que yo no me atrevería a decirle eso a una dama. Ni tampoco esto:

    “He pasado una noche estupenda… pero no ha sido ésta” (Groucho Marx).

  31. 10:14 | 15 noviembre 2007 | Permalink

    Hombre, explicación, es que hay veces en que uno no puede contenerse y hay que decir las cosas claras. Como hacía el amigo Hurt en la película de Lawrence Kasdan Fuego en el cuerpo:

    William Hurt: “No deberías llevar esa ropa.”
    Kathleen Turner: “¿Por qué? Solo es una blusa y una falda.”
    William Hurt: “Entonces no deberías llevar ese cuerpo.”