Liderazgo social

Vicente Llorca

[Canarias7, 27 de octubre de 2007]

Allá por el año 2000 el ahora portavoz del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, Diego López Garrido, publicaba un artículo en el que analizaba la crisis que entonces sufría el PSOE y en el que sostenía que el reto de esta organización pasaba por abrirse a la sociedad para proponer un discurso político que diese respuesta a los nuevos tiempos. En ese escrito destacaba, también, que lo trascendente no debía ser el líder, sino el liderazgo social, intelectual y político de las ideas progresistas.

Cuatro años más tarde de que se hicieran públicas estas reflexiones del, en aquellos días, secretario general de Nueva Izquierda, el PSOE retornaba al poder y lo hacía abanderando un discurso en el que se insistía en que la democracia de los derechos iba a sustituir la democracia de los intereses, se retornaba a la sociedad, se promovería la participación y se iba a vincular a los ciudadanos con los políticos, los diputados y diputadas, y sus decisiones. En suma, la ciudadanía iba a ser la gran protagonista en este tiempo en el que lo que iba a primar sería el liderazgo horizontal, como manera de corregir el divorcio existente entre una gran mayoría y las organizaciones políticas, a la vista de que aquellas se habían decantado claramente por lo privado frente a lo público. Era como si hubiese revivido Emiliano Zapata y su contundente sentencia: «Un pueblo grande no necesita grandes hombres». Anunciaron, en resumidas cuentas, el inicio de un viaje en dirección a un sueño, que, sin duda, es la más hermosa de las emociones, aunque también puede encerrar el peligro de una inmensa decepción. Esa que tanto temía aquel anónimo que en la noche del triunfo electoral grito: «¡No nos fallen!».

La acción de gobierno ahí está y tiempo habrá de analizarla pero lo evidente en estos días es que aquellas veleidades horizontalistas están en desuso y lo que queda es una campaña de culto a la personalidad del líder, al que se le otorga la condición de hacedor de todos los bienes y conquistas logradas, hasta el punto de que la Z eclipsa incluso las siglas del partido centenario. ¿Hay que recordar que las libertades no se otorgan sino que se conquistan? Una vez más se impone la endogamia y se apela a las emociones antes que a la razón. El yo se impone al nosotros. Nada nuevo. ¿Ya han olvidado que un líder es mucho más fácil de corromper, sea por la vía de la adulación o la denigración, que toda una colectividad? ¿A cuenta de qué ese empeño en soportarse sobre proyectos personalistas y no sobre la fuerza de las ideas? Una cosas es atender a las leyes del marketing y la publicidad y otra sumirse a ellas.

El crecimiento y consolidación del sistema democrático no se puede soportar sobre las cualidades de este o aquel redentor, ¿o podemos decir caudillo?, llámenlo Mazinger Z o el primo de Zumozol experto en cambio climático, tan dados a entender la política como una permanente campaña electoral y, en consecuencia, condicionada siempre por un horizonte temporal muy corto.

Publicado el 29 de octubre de 2007 a las 7:00 am en 'Política'.

3 Comentarios

  1. 9:51 | 29 octubre 2007 | Permalink

    Pues los socialistas parecen encantados con su caudillo y no pierden ocasión de cantar sus gestas, aunque también es verdad que el caudillo ha logrado que en el partido hayan desaparecido o se hayan callado las discrepancias. El PSOE está en el momento de su historia, y es larga, de mayor uniformidad.

  2. 17:09 | 29 octubre 2007 | Permalink

    El PSOE tuvo un gran líder, europeista, democrático, moderno y patriota y que no eclipsó las siglas del partido (y lo podía haber hecho). Se llamó Felipe González, el mejor político que ha tenido España. Éste de ahora es un politiquito de poca monta, escasamente inteligente y bochornosamente rencoroso. De él se ríen en Europa.

  3. 21:22 | 29 octubre 2007 | Permalink

    Lo que pasa es que en su día ganaron con el ZP, o al menos eso piensan algunos dirigentes del psoe, y suponen que esta vez les bastará con la Z. En ese afán por simplificar el mensaje a la mínima expresión al final se van a quedar sin mensaje ninguno, porque ¿qué vendrá luego, la parte de abajo de la Z? ¿Un guión bajo? El palito de abajo que forma la Z de Zapatero… nuevos tiempos.

    De todos modos no hay que confundir la ideología de un partido con la necesidad de ganar unas elecciones. Es una cuestión de psicología, de cara a unos comicios la gente está más predispuesta a votar a una persona, a un líder, antes que a unas siglas… y eso lo saben los del PSOE muy bien. Mientras el juego esté montado con estas reglas, cada jugador deberá adaptarse a ellas como mejor pueda o sepa. Ahora se trata de ganar, luego, si hay tiempo, ya vendrán la horizontalidad y esas cosas.