Lunes, 29 de Octubre de 2007

Altura

María Pallarés

Cuando leí el titular de Canarias7 el sábado me pareció que el líder socialista tenía razón: “Aguilar: el Gobierno de Rivero no está a la altura”. Pero cuando leí el texto me pareció que tampoco está a la altura la oposición de López Aguilar. ¿Cómo es posible que en tan escasos párrafos se pueda concentrar semejante número de descalificaciones, y tan insultantes muchas de ellas?:

Un pacto que no defiende los intereses de Canarias sino su propio pellejo… El Gobierno nació desprestigiado y sólo hablan bien de él quienes están en nómina… esta comunidad padece una degradación insondable y que, en el caso de la Cámara canaria, hace irreconocible el parlamentarismo… toda su incapacidad e incompetencia… las mentiras tienen patitas muy cortas y nadie da crédito ya a esta monserga de parvulario… no podemos esperar que se gestione bien en este potaje de intereses… monaguillo de ATI… no podemos esperar nada de quien ha perdido el rumbo y el respeto a sí mismo, al Parlamento y a los ciudadanos canarios… una amplia mayoría de canarios están abochornados con este Gobierno… un desastre sin rumbo… arrogante e incompetente… un dechado de arrogancia… abyecta.

Si “esta comunidad padece una degradación insondable” como la que describen las palabras de Juan Fernando López Aguilar, su obligación sería pedir al Gobierno español que suspendiera la autonomía para librar a la “amplia mayoría de canarios que están abochornados” de este “potaje de intereses”, que ha hecho “irreconocible el parlamentarismo” y ha provocado un “desastre sin rumbo” en el Archipiélago. Porque de ser cierto lo que denuncia López Aguilar, el Estado no puede tolerar tal degradación de la democracia en uno de sus territorios.

Aunque a lo mejor no ocurre en Canarias más que lo mismo que en el conjunto de la nación, que no están a la altura ni el Gobierno ni la oposición.