Jorge Marsá
El nuevo alarde de torpeza cometido por Mariano Rajoy la semana pasada, esta vez sobre el cambio climático, ha encontrado un notable y lógico eco en los medios de comunicación. Tanto Al Gore como el diario El País no perdieron la oportunidad de hacer chanzas sobre los “ideólogos de la derecha”. A lo que parece, la lucha contra el cambio climático es patrimonio de la izquierda, y el desatino de Rajoy no haría sino confirmar esa percepción.
Quizá desde esa perspectiva pueda entenderse el titular que publicaba el diario el viernes: “Aprobado el plan español para cumplir el Protocolo”. Porque sólo desde la creencia mencionada puede explicarse que se titule así sobre un plan en el que se reconoce con claridad que no se cumplirá el Protocolo de Kioto y que, desde luego, no constituye “una iniciativa importante que coloca a España en una destacada situación internacional”, como se defendía al día siguiente en un editorial del periódico, “Galopada ecologista”.
En cualquier caso, la argumentación basada en la dicotomía derecha-izquierda quedaba desmontada el mismo viernes con la publicación de la noticia sobre el plan del Gobierno de derecha francés, y cuya importancia se veía obligado a reconocer el propio diario en el editorial citado: “constituye, sin duda, un signo inequívoco de que el Ejecutivo francés se toma en serio el combate contra los efectos del cambio climático”. Justamente lo que no constituye el plan del Ejecutivo español, que palidece no sólo ante el francés, sino también si se confronta con las políticas del Gobierno de Angela Merkel, o con medidas como la aprobada por el gobierno de derecha de Australia prohibiendo el uso de bombillas incandescentes…
Y así parecía reconocerlo alguien tan cercano al presidente como Juan Fernando López Aguilar, el sábado en Sevilla, con este claro mensaje a Al Gore: “Zapatero Dos, es decir, el próximo Gobierno quiere que la lucha contra el cambio climático sea una de sus prioridades”. Para Zapatero Dos será una prioridad lo que no lo ha sido para Zapatero Uno.
En esta cuestión, como en algunas otras, Zapatero ha dicho mucho y ha hecho poco. Muy poco. Pero como en tantas ocasiones durante la legislatura, el presidente ha vuelto a encontrar en Rajoy a su mejor aliado, quien ha dejado claro que, de ganar él las próximas elecciones, aún se haría menos por combatir el cambio climático.
PD: En la Isla, el camino se va trazando: “Unelco advierte de la necesidad de incrementar ya la capacidad de producción eléctrica en Lanzarote”. “Hacen falta casi 50 megawatios más de potencia para atender futuros consumos” (La Provincia del sábado). Y se atenderán a base de petróleo.
LZ-III
9:59 | 29 Octubre 2007 | Permalink
Lo de Sarkozy les tiene jodidos a los de izquierda. Y Rajoy lleva tiempo diciendo que él es el Sarkozy español. Pero ha quedado claro que el presidente francés no tiene un primo que le permita hacer el ridículo de esa manera, en realidad, lo que ha quedado claro es que la derecha española tiene su puntito que la diferencia de la del resto de Europa.
Pero que nadie piense que Rajoy no tiene su alternativa para combatir el cambio climático, que hoy nos la cuenta Periodista Digital: “El PP apuesta por la energía nuclear con nuevas centrales“.
Carmen
10:49 | 29 Octubre 2007 | Permalink
En los años que llevo nunca he conocido a un ecologista que fuera de derechas y a todos los de derechas que he conocido eran contrarios a lo que defendiamos los ecologistas por lo que me parece normal que piensen que el ecologismo es de izquierdas. Yo sí que lo pienso hasta que alguien me desmuestre lo contrario
Sara
11:17 | 29 Octubre 2007 | Permalink
Creo que puedes usar al propio Sarkozy para esa demostración Carmen, con propuestas como poner a Francia en la cabeza de los países productores de la nueva tecnología ecológica o de gravar las importaciones provenientes de los países incumplidores de Kyoto.
Carmen Nieves
17:02 | 29 Octubre 2007 | Permalink
Pero si Rajoy lo que dijo es que el cambio climático no es la primera preocupación en estos momentos. Yo también lo creo porque lo primero que había que arreglar es el hambre en el mundo, la proliferación de las guerras o el incremento de la carrera nuclear. El cambio climático podría esperar unos añitos hasta arreglar estos Primeros Problemas.
Enrique Copeiro
20:06 | 29 Octubre 2007 | Permalink
Carmen, eso que dices de que los ecologistas que has conocido siempre eran de izquierdas te puede dar una idea errónea de la realidad más allá de tu círculo. No es verdad que la izquierda sea ecologista y la derecha al revés. Todo es mucho más caótico. A mí me dejó completamente perplejo ver que el único director general de costas del que se puede decir (y del que se dijo por parte de las principales organizaciones ecologistas) que era un ‘verdadero ecologista’, fue el del primer gobierno de Aznar. Quienes andaban en las guerras ecologistas entonces se acordarán de él, de Fernando Marín, un técnico jurídico de la Armada que dio un cambio de 180º en la filosofía de las actuaciones del ministerio de Medio Ambiente en la costa. En la isla de Gran Canaria, en concreto, las primeras medidas que tomó Marín fueron renunciar a las siguientes actuaciones previstas por el anterior director general: Dragar al banco de arena sumergido de Pasito Blanco para hacer con esa arena playas artificiales, rellenar de arena la ensenada del Puertillo, y rellenar de gravilla la ensenada de Arinaga. Además decidió levantar la playa artificial recién hecha por la anterior dirección general en El Burrero. Todos estos casos han sido hitos en la lucha ecologista por la costa canaria. Marín era demasiado ‘ecologista’ y las presiones le descabalgaron del puesto en la segunda legislatura de Aznar, pero quien le sustituyó fue un técnico del ministerio sin perfil acusado que no hizo ni el bien ni el mal. Nada que ver con el actual director general de costas del gobierno de Zapatero, que ha reactivado los viejos planes del último gobierno de Felipe González para dragar el banco sumergido de Pasito Blanco, y, con esa arena, reemprender aquella política de creación de playas artificiales.
No, la derecha y la izquierda no se corresponden unívocamente con ecologismo y desarrollismo bestia respectivamente. Pero, si hubiéramos de tomar como índice tan solo las actuaciones en la costa, tendríamos que concluir que la derecha es ecologista y la izquierda desarrollista-bestia.
Ya dijo Machado que una de las dos Españas ha de helarnos el corazón. Unas veces es la una, otras veces la otra.
Asimétrico
21:32 | 29 Octubre 2007 | Permalink
A nivel de políticas generales para mí no hay duda: Isabel Tocino y Jaume Matas desarrollaron una política medioambiental sólida y coherente. A ver si la ministra Narbona toma nota.
Por favor señores/as: ¿es que hay alguien que sea capaz de defender con argumentos consistentes las políticas medioambientales o de lucha contra el cambio climático del PP? Naturalmente que hay claroscuros, pero si ponemos la gestión de la era Aznar y la de ZP en una balanza, no hay color. A mí personalmente me parece que la gestión de Narbona es aceptable. Ha existido diálogo con las organizaciones ecologistas y se han dado pasos importantes en estos tres años en muchos aspectos. Otra cosa es que a muchos nos pueda cabrear su tibieza. No voy a evaluar la gestión únicamente por Pepe Fernández, que no me gusta nada. Igual que no evalúo un servicio público por la actuación de algún funcionario zoquete y antipático.
En el Estado español hasta la fecha ser ecologista implica generalmente ser de izquierdas. El día que deje de ser así me alegraré mucho. Aunque dudo mucho que mirlos blancos como el Marqués de la Oliva, José Manuel Soria o Carlos Fabra tengan la intención de realizar algún tipo de reconversión moral o ideológica.
Enrique Copeiro
22:20 | 29 Octubre 2007 | Permalink
Nada de eso, Asimétrico. Un director general de costas no es un funcionario, sino un cargo político que desarrolla en la costa la política medioambiental del gobierno de turno. La costa es mucho tema. Tenemos unos 5.000 kilómetros de costa en España, y en esos kilómetros se pelean encarnizadamente desde hace décadas la conservación del medio ambiente con el desarrollismo desaforado, habiendo por medio intereses económicos con cifras de muchos ceros. La política de playas artificiales que promueve el actual director general de costas coincide exactamente con la que tenía el director general de costas del último gobierno de Felipe González. Tras cada playa artificial hay una revalorización de los terrenos alrededor y un impulso a la urbanización de esos terrenos. Dentro de ello habitan pelotazos y corrupciones abundantes, que solo están siendo conocidas por el público desde que los juzgados y la prensa, por fin, se están dedicando a atender a esos asuntos.
Mario Santana
15:17 | 30 Octubre 2007 | Permalink
En mi opinión, la actitud ambientalista o ecologista está comparativamente más relacionada con el desarrollo personal y educacional de cada individuo que con su orientación política. No existe una relación clara entre izquierda o derecha y ecologismo. En asuntos ambientales temo casi más a la izquierda que a la derecha. Y siento decirlo, pues mi ideología política se acerca muchísimo más a los primeros. Quizá porque la izquierda tiende más al uso del doble lenguaje de palabras y hechos, mientras que la derecha es más tosca.
Tomando como ejemplo el caso de la política de costas mencionada en este debate, entre Fernando Marín (PP) y José Fernández (PSOE) hay un abismo en cuanto a ideas y actitud ambiental de cada uno de ellos:
Fernando Marín ha sido, con diferencia, el mejor director general de costas que hemos tenido. Baste preguntar a cualquier grupo ecologista. Marín ejecutó, en lo que pudo, el papel conservacionista que se supone a la Dirección General de Costas. Y sin embargo era de derechas (PP).
Por otro lado, José Fernández no gusta a ningún grupo ecologista (que yo sepa). Lo han llegado a definir como “un zorro al cuidado del gallinero”. Su actitud ambientalista se reduce en bonitas palabras cara a la galería. Pero ahí están sus propuestas intervencionistas (de retorno al pasado desarrollista). Probablemente su formación como ingeniero y su entorno han tenido influencia en su visión de la costa como un simple espacio donde ubicar obras. Y sin embargo, es de izquierdas (PSOE).
En definitiva, creo que no se puede asignar tan claramente actitudes ambientalistas a las ideologías políticas de izquierda o derecha.
Javier Díaz Reixa
18:58 | 30 Octubre 2007 | Permalink
Mucho me temo que las cosas son bastante parecidas a como las describen Enrique Copeiro y Mario Santana. Y para muestra bien vale un botón: la propuesta de playa artificial entre las playas de El Cable y El Reducto, y la alucinante resolución de la Secretaría General para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático (esta denominación debe ser de coña) excluyendo la obra de la evaluación ambiental correspondiente.
Pepe Fernández es un personaje realmente peligroso para la costa, como algunos de los miembros de su equipo (Velasco, por ejemplo) y de izquierdas ya únicamente le queda el rejo estalinista; representa lo más tenebroso del modelo desarrollista costero, obsesionado con los diques rígidos, las operaciones de dragado y extracción de arena, y las playas artificiales, y con reacciones realmente virulentas con cualquier iniciativa o propuesta “blanda” o respetuosa con el medio ambiente costero, aunque haya jugado hábilmente con la careta ambientalista, como ocurrió con el caso de Dimas y el derribo de construcciones en el aparthotel Los Fariones. Y evidentemente ni todos los ecologistas son de izquierda, ni todos los de izquierdas son ecologistas. Y en España andamos un poco despistados, porque tenemos a una derecha que está a años luz de la derecha europea (Merkel, Sarkozy, etc.), y su cerrilismo nos hace pensar que en esas cabezas tan sectarias y primitivas no puede anidar el ecologismo …
Fernando Marcet
22:08 | 30 Octubre 2007 | Permalink
Me vas a permitir que, por una vez, disienta contigo, Javier. Aun so riesgo de que me lluevan cogotazos por parte de la concurrencia. Y es que para mí una playa artificial no tiene por qué ser sinónimo, necesariamente, de degradación medioambiental. No creo que sea lo mismo una playa artificial que un puerto deportivo, por ejemplo, o que un campo de golf. Porque tanto el puerto deportivo como el campo de golf implican un gasto energético (a través de agua para regar) y un impacto en el medio (a través de las embarcaciones motorizadas) que una playa artificial no conlleva. Es verdad que las playas artificiales se han usado en Esaña con fines muy parecidos a los de los ejemplos anteriores, o sea, especulación inmobiliaria, pero me parece a mí que la playa que se pretende ubicar por el Reducto está libre, por lo que sé, de tales sospechas, y sin embargo sería una mejora para la ciudad de gran calado, al menos de cara a que los ciudadanos disfrutemos de nuestra costa con mejor aprovechamiento. Otra cosa es que el coste económico de hacer algo así sea demasiado elevado, y que ese dinero se podría aprovechar en otras cuestiones… pero estamos en lo de siempre ¿qué otras cuestiones? Es como lo del proyecto Maretas, se dice que no se debe hacer porque con el dinero que cuesta se podría invertir en los barrios… pero al final ni se invierte en barrios ni se hace el Maretas. Mi opinión es que los proyectos de gran calado, si se hacen con coherencia y, sobretodo, con transparencia, ayudan a incentivar el crecimiento y desarrollo de cualquier ciudad a todos los niveles.
Enrique Copeiro
2:27 | 31 Octubre 2007 | Permalink
Siento intervenir tantas veces seguidas, pero me ha perecido necesario aportar una nota técnica al leer los comentarios de Fernando acerca de las playas artificiales. Planteé antes el tema de las playas artificiales como ejemplo de la agresividad ambiental de la política de costas del actual ministerio de medio ambiente, pero lo hice sin explicar por qué, dando por supuesto que los lectores están al tanto de la problemática. Fernando acaba de recordarme que esa suposición es gratuita, y me disculpo por ello.
Las playas artificiales no son ‘el mal’ para los ambientalistas. Casi nada es ‘el mal’ en términos absolutos. Todo depende de dónde, y de cómo. Las playas artificiales dan un servicio valioso en ciertos sitios (en la costa española hay muchos de esos sitios), y son una ruina ambiental en otros (también son muchos esos sitios en la costa española). El reproche que he hecho sobre ello a la dirección general de costas de los últimos gobiernos de Felipe González, y del actual gobierno de Zapatero, no es que promueva playas artificiales, sino que las promueva a tutiplén, indiscriminadamente, como una solución universal de plantilla al acondicionamiento recreativo de casi cualquier tramo de costa. En costas predominantemente rocosas, como son por ejemplo la mayor parte de las costas canarias, las playas artificiales tienen inconvenientes ambientales muy serios. Entre ellos liquidar la vida acuática en enclaves que funcionan como criaderos de fauna marina; empobrecer la diversidad de usos recreativos del lugar; y uniformizar drásticamente el paisaje costero. En el siguiente enlace puede leerse un artículo que publiqué hace once años en la Revista de Obras Públicas sobre esta cuestión. El artículo tuvo repercusiones serias, entonces, en los círculos técnicos ministeriales (en el enlace las fotografías se ven muy mal, pero el texto se lee bien):
http://ropdigital.ciccp.es/pdf/publico/1996/1996_diciembre_3360_04.pdf
El caso de la playa del Reducto que comenta Fernando caería en la categoría de las actuaciones que serían ambientalmente admisibles dependiendo solo de ‘cómo’ se hagan. Ahí hay un debate técnico-ambiental interesante, pero entrar en ello nos llevaría demasiado lejos del tema principal de esta discusión.
Javier Díaz Reixa
11:04 | 31 Octubre 2007 | Permalink
El Dr. Copeiro le acaba de dar un repaso a la cuestión que me deja escaso margen; comparto al cien por cien lo que dice, así que solo añadiré una cosa para Fernando, una pequeña tarea: busca un sitio en el borde costero de Arrecife, de carácter absolutamente estratégico, que el Ayuntamiento ha dicho que cuesta muy caro adquirirlo, razón por la que ha ofrecido compensaciones urbanísticas perjudiciales para la ciudad; quizá pudiera emplearse ese dinero, o parte de él, en esa finalidad. Mientras lo encuentras, te prometo hacer yo mi tarea.
Asimétrico
20:26 | 1 Noviembre 2007 | Permalink
Vale, Enrique y Javier. Toda la política mediambiental del actual gobierno queda reducida a las actuaciones del ínclito Pepe Fernández. Deduzco, por tanto, que desde un punto de vista global las políticas medioambientales y de lucha contra el cambio climático del PP han sido las mejores hasta el momento. Ya he puesto una foto de Pepe Fernández en el salón de mi casa. He comenzado con los males de ojo y, si no me funciona, continuaré con el vudú. Así es difícil discutir e intuyo que debe haber algo más detrás de una lectura tan sesgada de mi post. Y ya sé que si le hubiesen dejado, el Confital sería ahora una bonita playa artificial. Pero ese árbol no me impedirá ver el bosque.
Javier Díaz Reixa
23:02 | 1 Noviembre 2007 | Permalink
Aquí, Asimétrico, tienes cancha para darnos una amplia disertación e ilustrarnos sobre las excelencias mediombientales del gobierno del PSOE. Y si a la equiparación que haces la llamas deducir, ahí sí mantenemos una discrepancia, porque yo la llamaría simplificar y tergiversar lo que hemos dicho. Participas de un mal muy extendido en este país, que consiste en reducir a las personas a los que están a favor o en contra del PP (o del PSOE, tanto me da). Y ocurre que a las personas les da por pensar por sí mismas, y como ciudadanos apreciar o rechazar lo que hacen unos u otros, sin que por ello debamos ser encuadrados entre los tontos útiles que acompañan a uno u otro partido. Hay vida inteligente más allá del PSOE y del PP …
Javier Díaz Reixa
11:51 | 2 Noviembre 2007 | Permalink
Fíjate, Asimétrico, Pepe Fernández viene en tu ayuda en este debate. Ya no se trata solo de esa maravillosa política ambiental que nosotros no logramos atisbar, sino de la elegancia y la pureza democrática de la respuesta: “Pues si no les gusta, nos llevamos la inversión para otro sitio”. Con argumentos como los que emplea la Dirección General de Costas, casi me quedo sin razones:
El rechazo a la extracción de arena en Pasito Blanco frena una inversión de 12 millones en la mejora del litoral
►Madrid advierte de que si no se busca una solución la gastará en otras zonas
►El árido es necesario para regenerar varias playas de Mogán y San Bartolomé
La Dirección General de Costas del Gobierno de España ha avisado a Mogán de que si no se puede extraer arena de Pasito Blanco dada la negativa del Gobierno de Canarias a que se utilice este bancal de áridos para ampliar las zonas de baño en la costa de ese municipio no desembolsará los 12 millones de euros previstos para mejorar el paseo de Arguineguín hasta Anfi del Mar y habilitar nuevas playas. La extracción de arena que pretende Costas y que se ha estimado en 5,6 millones de metros cúbico no sólo es necesaria para crear una playa en el barranco del Perchel, sino que se quiere utilizar para reponer en Amadores, Puerto Rico, Marañuelas, Anfi Tauro, Meloneras y Bahía Feliz, entre otras.
El subdirector general para Sostenibilidad de la Costa, Miguel Velasco, dejó claro en una reunión en Madrid al alcalde de Mogán, Francisco González, y al concejal de Turismo, Tomás Lorenzo, que los 12 millones de euros que va a invertir el Estado en este proyecto se van a tener que destinar a otras zonas de la costa española porque el dinero no se puede dejar congelado a la espera de que el Gobierno canario permita extraer arena.
El proyecto de mejora del paseo y la costa de Arguineguín a Anfi del Mar se ha valorado en 24 millones de euros, y existía un acuerdo por el que Madrid aportaba el 50 %, el Gobierno de Canarias un 25 % y un 25 % los empresarios turísticos con establecimientos en la zona.
La Viceconsejería de Ordenación Territorial realizó informe desfavorable al proyecto de aprovechamiento del banco de arena de Pasito Blanco para la alimentación de playas del Sur. Así, le plantea a Costas que estudie otras alternativas y las propone pero el Ejecutivo canario rechaza una vez más el proyecto por entender que el sitio es el mismo.
Canarias entiende que la cantera elegida por el departamento del Ministerio de Medio Ambiente que dirige el grancanario José Fernández está catalogada como Lugar de Importancia Comunitaria y “existe la posibilidad de que las acciones previstas puedan afectar a especies marinas protegidas”. Costas descarta cualquier afección a la estabilidad de la playa de Maspalomas y ve “moderado” el impacto sobre los seres vivos de esos fondos arenosos.
En La Provincia, 2.11.2007
Por cierto, ¿te has fijado que la política de playas artificiales se promueve desde la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente?. Parece que a alguien le ha entrado prisa con los negocios de extracciones de arena …
Asimétrico
8:59 | 3 Noviembre 2007 | Permalink
Estimado Javier, soy de esos tontos que nunca ha militado en el PP ni en el PSOE, tampoco les he votado nunca. Participo en el movimiento ecologista y milito y he militado en diferentes partidos. Por lo que siempre me he quejado de la simplificación bipartidista, pero al césar lo que es del césar. En fin, supongo que debes pertenecer a esa minoría o intelligentsia de este país que están convencida de que sus neuronas son la únicas que valen. Saludos de un pobre alienado que sólo sabe clasificar a los demás de manera simple y ramplona.
Penita de país….
Javier Díaz Reixa
12:19 | 3 Noviembre 2007 | Permalink
Pues una vez más te equivocas, Asimétrico, pertenezco a una minoría aún más pequeña e insignificante, la de los que creemos que valen las neuronas de cualquiera, y que todos podemos opinar libremente sin necesidad de ser encasillados en una u otra trincherita. En cualquier caso, hablábamos de playas artificiales …
Fernando Marcet
13:37 | 3 Noviembre 2007 | Permalink
Javier, estoy de acuerdo contigo respecto a que, puestos a elegir, sería mucho mejor aprovechar ese dinero para adquirir el islote del Francés, si es a eso a lo que te referías. Lo malo es que no se haga ni lo uno, ni lo otro, ni ninguna otra cosa.
Rosario Miranda
10:52 | 4 Noviembre 2007 | Permalink
Me parece muy pertinente la observación que hace Enrique Copeiro acerca de que la cuestión consiste en tratar adecuadamente la costa, no en gastar un dinero. Si el dinero se queda para otra cosa, mejor, pero el fracaso real sería que se interviniera mal en la costa. Desde la idea de que hay que gastar un dinero asignado yo he visto construir, derruir y volver a construir dos y tres veces algunas plazas en la ciudad de Las Palmas: como el niño de San Agustín, que quería vaciar el mar por un agujero en la arena, pero sin metafísica.