Rafael Cano
Hay quien dice que en el mundo de hoy cada vez resulta más difícil distinguir entre izquierda y derecha. Sin embargo, José Manuel Soria ha venido en nuestra ayuda para explicarnos con claridad lo que significa ser de derechas: “El Gobierno canario elimina el Impuesto de Sucesión y deja de ingresar 50 millones”.
Si existe un impuesto justo y progresivo por excelencia es el que grava las herencias, es decir, la riqueza que un individuo no se gana con su capacidad o su esfuerzo, la que le cae del cielo. En suma, la ventaja que más claramente nos aleja de la igualdad de oportunidades entre los integrantes de una sociedad. Así lo entendieron algunas de las personas más ricas de Estados Unidos (el padre de Bill Gates, Warren Buffet, algún Rockfeller, etc.) cuando se opusieron a la supresión del impuesto de sucesiones que aprobó el presidente Bush en su primer mandato. Bastantes ventajas tienen ya nuestros hijos sobre el común de los ciudadanos, decían, como para que encima el Estado disminuya los ingresos de todos para engordar la cuenta corriente de los más privilegiados.
Pues eso es, exactamente, lo que acaba de hacer el Gobierno de Canarias: subvencionar a los hijos de los más ricos con 50 millones de euros (los ingresos del pasado año por dicho impuesto) de la caja común de todos los ciudadanos. Soria nos ha demostrado, con un ejemplo muy ilustrativo, que en Canarias gobierna la derecha pura y dura. Ahora sólo faltaría tener noticias de la izquierda, porque no se ha escuchado ni la más mínima objeción.
PD: La justificación de esta derecha es la misma que la de los neoliberales estadounidenses: el impuesto de sucesión afecta hoy a multitud de ciudadanos debido al generalizado acceso de la población a la vivienda en propiedad y a la desmesurada subida de sus precios. Es verdad. Pero la solución es tan sencilla como la arbitrada en Andalucía: elevar el mínimo exento de la tributación en el impuesto para dejar fuera a los hijos que heredan la vivienda de sus padres.
Sara
12:12 | 25 Septiembre 2007 | Permalink
Que las políticas de los gobiernos autodenominados de izquierda no se diferencien demasiado de los otros no significa, efectivamente, que no se puedan hacer políticas de izquierda o de derechas. Pero claro, aqui lo que cuentan son las etiquetas: políticas de hipermercado…
Eduardo Ruíz
17:52 | 25 Septiembre 2007 | Permalink
Leí en algún sitio, no estoy seguro de si fue en este mismo medio, que la idea de Bush y compañía era disminuir los impuestos a los ricos con el fin de que esa riqueza al final repercutiese también en los pobres, como una especie de cascada o algo así.
Es como si tuviéramos una pirámide de vasos, con uno arriba y cada vez mayor cantidad de vasos a medida que nos acercamos a la base de la pirámide. La idea sería colmar el vaso de arriba para que el agua sobrante fuera cayendo en los vasos de abajo.
Pero las personas no somos vasos. La realidad es que el vaso de arriba nunca se conforma, por mucha agua que se le vierta. Más al contrario, el vaso de arriba utiliza su creciente poder para machacar a los vasos de abajo, con contratos laborales más y más precarios, con condiciones salariales paupérrimas y con leyes en las que siempre se beneficia al patrón frente al trabajador.
¿No debería ser justamente al revés? ¿Ir llenando los vasos de abajo para que poco a poco el agua fuera alcanzando niveles más elevados?
Para mí eso es lo que distingue a las políticas de izquierda de las de derechas. La de derechas piensan que beneficiando al poderoso, al gran empresario, tal beneficio acabará repercutiendo en los “vasos de abajo”. La política de izquierdas piensa que lo que debería hacerse es mejorar la calidad de vida y las condiciones laborales de los pobres para poco a poco ir generando clases sociales más pudientes.
Ahora, que esta distinción luego se traduzca en medidas políticas reales es más difícil. Desde luego, no es dando 2.500 euros por hijo a todo el mundo por igual, ni tampoco otorgando subvenciones a los jóvenes para que alquilen (cosa que, como alguien dijo, al final lo que hace es incrementar el precio de los alquileres y dejarnos aun peor de como estábamos), como se consigue que los vasos de abajo suban su nivel.
Las políticas que realmente mejoran notablemente la calidad de vida de los menos ricos son aquellas que garantizan unos sueldos mínimos más altos a los trabajadores (en España esta cifra apenas llega a la mitad de Francia, por ejemplo), que promueven ayudas constantes para los hijos más allá de una cantidad puntual cuando nacen, que facilitan el acceso a la vivienda, pero no dando dinero a los pobres para poder pagarlas, sino obligando a los constructores a venderlas más baratas, promoviendo leyes antiespeculación. En fin, muchísismas medidas que, por supuesto, tienen el grave inconveniente de ir contra la poderosísima corriente formada por las grandes riquezas de este pais.
Es contra esa corriente contra la que hay que luchar, pero lamentablemente perdemos la mayoría de nuestro tiempo y esfuerzo tratando de ponernos de acuerdo acerca de si nuestros territorios son naciones, comunidades, regiones, si tienen estas banderas o tienen aquellas otras. Discursos estériles que nos apartan del objetivo que debería centrar todos nuestros esfuerzos, porque es el que realmente repercute en nuestro día a día: La igualdad social.
Delia
18:18 | 25 Septiembre 2007 | Permalink
Qué razón tienes Eduardo. Si los pobres nos uniéramos contra los ricos nos iría mucho mejor, porque somos muchos más. Pero en lugar de unirnos para luchar contra los ricos nos unimos para luchar contra los pobres de las otras comunidades autónomas, volviéndonos nacionalistas y matándonos entre nosotros… dejando que los ricos pesquen a río revuelto. Será que el sentimiento de territorialidad es mucho más fuerte en las personas que el de igualdad social (y seguramente más primitivo).
Nereyda
18:09 | 27 Septiembre 2007 | Permalink
Aquí no ha habido jamás una política más injusta que los 2.500€ de zapatero por neonato. Los multimillonarios también se beneficiarán de un dinero público necesario para atención social. Y no piensen lo contrario: los ricos todos rellenan el impreso para recibir ese despilfarro electoralista de un mal llamado partido socialista de políticas de derechas. El Círculo de Empresarios (los más ricos de nuestra provincia) apoyan a López Aguilar y Zp. Por algo será.