
“Los ayuntamientos españoles están implementando el préstamo de bicicletas para promover el turismo, mejorar la movilidad en las ciudades y ampliar la red de transporte público. El uso de este servicio puede ser gratuito o de pago, según el municipio. Entre las ventajas más importantes que aporta esta iniciativa se hallan las económicas, el ahorro de tiempo, sostenibilidad en el transporte e incentivos para preservar la salud.
Esta iniciativa tiene sus antecedentes en ciudades como Ámsterdam y Copenhague, a las que se sumaron, en España, Córdoba y Vitoria, donde ya vienen funcionando con éxito desde hace varios años. Como ejemplo se encuentra Ponferrada, que ha realizado una inversión de 150 mil euros para poner a disposición de los ciudadanos y turistas un centenar de bicicletas y la instalación de cuatro puntos de recogida y entrega. Barcelona es la primera gran capital del país que ha adoptado esta modalidad de transporte público en marzo de este año”. Más información.
Joder… qué sueño…
En el caso de Barcelona, obviando el tufillo electoralista de las fechas escogidas, la iniciativa ha tenido un éxito apabullante. Incluso quien nunca había pensado en la posibilidad de utilizar este medio de transporte en sus desplazamientos por la ciudad, ha pillado alguna que otra bici. Con la ventaja de que la recoges en una estación y la puedes dejar en cualquier otra de las que se están instalando por la ciudad. Dato importante: el vandalismo y los robos hasta el momento han sido casi inexistentes.
Esta iniciativa también la tuvo La Rochelle, Francia, donde, además, los vehículos municipales son eléctricos. Volviendo a España, hay que hacer mención al inmenso carril bici de Sevilla, que prácticamente la rodea, demostrándose así que es posible en lugares con mayores dificultades que esta “cagada de mosca” que supone Lanzarote en el Mundo, acercándome a pensar que se trata de una cuestión de cabeza, propósitos, y estar a la altura de los que nos rodean.
Barcelona, por otra parte, adolece seriamente de carriles bici en comparación con otras ciudades europeas a la altura de las cuales quiere estar. La diferencia, obvia, con, por ejemplo, Lanzarote, es que esto es percibido como un PROBLEMA, algo a lo que habrá que hacer frente tarde o temprano, si se quiere poner a salvo el crédito de los gestores municipales. ¿Por qué? porque la gente sabe lo que pasa fuera de sus fronteras y sabe que hay cosas que les pueden convenir… Pero ojo! se mira a Europa, eh? Catalunya nació europea, dicen.
[...] y aunque en este mismo blog ya se hizo un post en referencia a la iniciativa al bautizado como cyclocity en la ciudad de Córdoba, no está de más ver las iniciativas de otras ciudades al respecto, por si a alguien le diera por [...]