Leí la columna de ayer de Mario Alberto Perdomo en Canarias7, “Touriño y Chávez”, y comparto la idea y la conclusión: “El discurso político que confronta a lo de dentro con lo de fuera cada vez tiene menos sentido en un territorio como el lanzaroteño”. Sin embargo, se deslizaba una afirmación en el artículo que, pese a haberse convertido en un lugar común –o precisamente por ello–, creo que debe ser discutida:
A fin de cuentas, la diversidad cultural es a la sociedad y a la política lo que la biodiversidad a la naturaleza, la mejor medida que puede aplicarse para generar convivencia, cohesión social, integración y, como dice el periodista Josechu Pérez Niz, para vertebrar una comunidad.
Tanto han repetido esta idea los defensores del nacionalismo cultural o de las soluciones comunitaristas, que hasta personas bien alejadas de esas posturas políticas, como mi amigo Mario Alberto, acaban por hacerla suya (no es el caso, desde luego, del periodista citado).
La formulación habitual establece una comparación entre la desaparición de las especies y la de las culturas, y prescribe que por las mismas o parecidas razones debemos conservar ambas, que cualquier pérdida acarrea un empobrecimiento de nuestro entorno biológico o cultural. Pues bien, ha de decirse que la comparación resulta bastante discutible, que lo que vale para la biología dista de ser aplicable a la cultura. Cierto que la pérdida de una cultura es, obviamente, una pérdida cultural, pero ello no significa que siempre constituya una pérdida moral, que toda cultura sea valiosa por el hecho de serlo.
Debería resultar evidente que la diversidad cultural incluye culturas o prácticas culturales cuya mejor aportación al bienestar humano sería su desaparición. Más diversa es una sociedad que incluye a los talibanes que una en la que hubieran quedado convertidos en lamentable imagen del pasado, y lo mismo puede decirse de otras prácticas religiosas o sociales, de la discriminación de las mujeres tan habitual en muchas culturas, por ejemplo, y de un larguísimo etcétera que incluye no pocas salvajadas.
Además, quienes sostienen que la diversidad cultural es un valor en sí mismo están obligados a asumir la obvia conclusión que se extrae de su afirmación: lo que hay es valioso y, por lo tanto, debe ser conservado. Estamos en realidad ante la defensa del pensamiento conservador más tradicional, ante la idea básica contra la que se han revelado todos los partidarios de la emancipación humana que en la historia han sido: no hay cultura o sociedad que, pese a sus deficiencias, merezca seguir existiendo por el mero hecho de que ya existe. Dicho de otro modo, cualquier proceso emancipatorio ha sido siempre la batalla por derruir una cultura, por hacer desaparecer la esclavitud, la explotación, en fin, la subordinación de los individuos a las prescripciones de una cultura.
No obstante, no es lo peor lo que fue o lo que es; es a la hora de construir lo que será la sociedad donde se desvela el tufo conservador que subyace en propuesta tan “correcta”. Porque, si partimos de un punto de vista emancipatorio, resulta obligado negar el paradigma multiculturalista que afluye en el artículo mencionado: no es cierto que la diversidad cultural constituya, en la sociedad y en la política, “la mejor medida que puede aplicarse para generar convivencia, cohesión social, integración y [...] para vertebrar una comunidad”.
Y no sólo no es cierto, sino que resulta preocupante que se defienda. Constituye una muestra de cómo ha calado lo que bien señala Félix Ovejero: “La mayor renuncia intelectual de nuestra izquierda ha sido sustituir el lenguaje de los derechos, la justicia y la ciudadanía por la frágil mitología nacionalista de las identidades y los pueblos” (El País, 26-6-2005).
Me atrevo a suponer que a Mario Alberto se le ha colado de rondón en el artículo una idea que ni siquiera él comparte. Porque también para él, en el espacio público, lo importante son los derechos de todos y no la cultura de cada uno.
PD: Quien tenga interés en esta cuestión disfrutará con la muy recomendable lectura del último libro de Félix Ovejero Lucas, Contra Cromagnon. Nacionalismo, ciudadanía, democracia.
Pero y lo guay que queda decir que está uno a favor de la diversidad cultural. Eso es lo malo, que son muchos los que ya piensan que es muy progresista. Son muchos años de estar pendientes de los nacionalistas para que no se nos termine por pegar algo.
Me gusta Marsá porque muchas me descubre cosas que yo no veo. Leí primero el artículo de Berto en diariodelanzarote.com y me gustó mucho, pero cuando llegué despues a laopinion y leí el de Marsá me convenció de que la diversidad cultural no es tan positiva como yo creía. Me gustan cosas de muchas culturas, pero es verdad lo que dice de que hay otras que no tienen nada de bueno y de que los progresistas tenemos que defender los derechos de todos sin fijarnos en las distintas culturas. Me gusta mucho su blog, pero para mi Marsá es lo mejor.
Estamos locos o que, qué te descubre Marsá? que la diversidad cultural es mala y que lo bueno sería que todos tuviéramos la misma cultura que sería la que impone el imperialismo yanky? Marsá dirá lo que le de la gana, pero si casi todos los expertos creen que la diversidad cultural es un tesoro de la humanidad que tenemos que conservar será por algo, y no va a venir Marsá con sus provocaciones a convencernos de que es mejor que seamos todos iguales.
Pues a mí me ha convencido, y lo siento por su amigo Mario Alberto pero el artículo me parece muy bueno.
Si partimos de una distinción entre “cultura/moderna” y “cultura/local” es evidente que el discurso de la “diversidad cultural “sirve lo mismo para un roto que para un descosío.
Desde una visión antropológica, al “progre” le irá el rollito étnico, al nacionalista, le servirá para fundamentar su “identidad” partiendo de sus “diferencias” con los demás.
Ambos desde una yuxtaposición de “subculturas”, dado el caso.
Coincido en pensar que esto de la “diversidad cultural” entra dentro de lo “políticamente correcto”
digo yo que leyendo los dos artículos se entiende todo bien y que el que no lo entiende es porque no lo quiere entender.
La entrada de hoy en blog de Rosa Díez:
HAY RAZONES
Existen sobradas razones para que la Fiscalía General del Estado y /o la Abogacía del Estado insten la ilegalización, una a una, de las listas de ANV. Hay sobradas razones para que la Fiscalía General del Estado inste la ilegalización de ANV. Si la Fiscalía no inicia los procedimientos, los Jueces no podrán actuar. Parece una obviedad, pero quiero explicarlo bien porque he percibido con toda claridad cual va a ser la estrategia: el Gobierno y el PSOE –y todas sus terminales mediáticas– dirán que se aplicará la ley a rajatabla, pero que en democracia no valen sospechas, que hay que probar la ilegalidad. Dirán que ANV es un partido legal, que condena la violencia desde sus estatutos del 77; y que no hay nada que hacer. Y dirán que la sentencia del Constitucional del 2005, en relación con el Partido Comunista de las Tierras Vascas, ya advierte que “llevar dos nombres irrelevantes de Batasuna en sitios irrelevantes de las candidaturas no es prueba suficiente para anularlas”.
No dirán nada de que ANV era un partido con veinte afiliados, que de repente ha presentado doscientas listas, como si ese no fuera un elemento suficientemente relevante como para iniciar un procedimiento de ilegalización; lo que se llama “pruebas indiciarias”. No dirán que si la Fiscalía no inicia el procedimiento, los jueces no podrán actuar. No dirán que una cosa es llevar nombres irrelevantes en sitios irrelevantes y otra que el número tres de la lista de ANV al Ayuntamiento de San Sebastián, por ejemplo, sea el anterior portavoz de Batasuna en el Ayuntamiento. Compararán situaciones incomparables para aparentar que cumplen la ley mientras dejan colarse a ETA en los ayuntamientos. Como hicieron con el PCTV. Tampoco seguirán la pista del dinero. ¿Con qué fondos hace un partido inexistente una campaña electoral? Tampoco dirán nada del hecho de que ANV se integrara desde 1978 en el conglomerado Batasuna; el mismo conglomerado que el Supremo declaró parte de ETA. No considerarán ese hecho suficiente indicio como para que el Fiscal inicie un procedimiento de ilegalización. Insisto: como el Fiscal no iniciará el procedimiento, los Jueces no podrán actuar. Y se colarán.
Y mientras tanto, hasta el día 16 de mayo al menos, ASB hará campaña. O sea, Otegui, Barrena, Permach… harán campaña. Luego la Sala (es un suponer) anulará esas listas y el Gobierno dirá que ha cumplido la ley; los dirigentes que han hecho campaña pedirán el voto para ANV (como en el Parlamento Vasco hicieron con el PCTV) y la Fiscalía y el Gobierno dirán que no se ha podido hacer nada. Y ETA volverá a las instituciones.
También puede ocurrir que para despistar impugnen algunas listas de ANV. Las más llamativas. Aunque ya he escuchado a gentes que saben de esto (vamos, que son los que están obligados a hacer los informes) que la Fiscalía no va a actuar contra ANV. Si ellos lo dicen, que son los que reciben las instrucciones, por algo será. Pero seguro que se salvan algunas otras listas significativas; por ejemplo aquellas de aquellos municipios en los que el PSE parece haber alcanzado un pacto para gobernar con el nuevo partido ( o sea con ETA disfrazado de los que sea) y Eusko Alkartasuna. Retengan esta información. Ojo al dato.
Conclusión: hay razones, hay motivos, hay datos. Y hay instrumentos legales para impedir que ETA vuelva a las instituciones. Pero me temo que no hay voluntad política. Y nada me gustaría más que equivocarme. Pero desgraciadamente, en estos dos últimos años, hemos acertado en todo.Ya se lo ha dicho el PSE, según se supo ayer, al Gobierno: dejad que ANV se presente. Ya se sabe, siempre hay algunos que “se despistan” y “cantan”. Y les chafan la táctica a los de Madrid. Pero todo termina sabiéndose.
Para mí ante todo somos personas, ni mejores ni peores, sino con más o menos suerte, porque al final todo se resume en si eres bueno o malo en todas las facetas de tú vida y de la que nos rodean.¿ Qué mas dá de donde vengas o el color que tengas o la cultura de donde procedas si hay un respeto primero por tú persona y luego con las demás que te rodean ? o porque hayas nacido aquí ¿tú mierda huele mejor que la mía ? no verdad, entonces antes que cultura un poco de respeto.
Frases para la historia rescatadas del texto:
“Cierto que la pérdida de una cultura es, obviamente, una pérdida cultural, pero ello no significa que siempre constituya una pérdida moral, que toda cultura sea valiosa por el hecho de serlo.”
No sé si hacer apostolado ideológico del fascismo de última generación es un deporte o más bien un entretenimiento intelectual del “aburguesado a salvo”, ahora, lo más que asombra es el beneplácito con el que este tipo de afirmaciones cuenta entre los aficionados a la crítica grupal….ya no es que la argumentación peque cuando menos de didacticista, el problema es que parece que los potenciales lectores nos comemos los mocos, sino ¿qué demonios significa; “la pérdida de una cultura es, obviamente, una pérdida cultural”…..les juro que tratar de descifrar esto sin caer en un galimatías es imposible (no descarto, en cualquier caso, una explicación profunda, científica, que el autor nos niega para nuestro autoascenso a las alturas liberales)…pero no se pierdan lo que dice a continuación, una vez queda claro para los lectores comemocos que, poniendo por caso, exterminar a los bosquimanos del Kalahari para poder extraer diamantes es simplemente una pérdida cultural, ahora el avezado autor nos consuela y tranquiliza afirmando que una pérdida cultural no significa una pérdida moral….fíjate…justo lo que necesitaban escuchar los exterminadores de grupos culturales cuyo pecado moral fue el de existir durante miles de años en un espacio lleno de recursos naturales”, en definitiva, que segregar y exterminar a grupos yanomamo en amazonia, mapuches en chile y argentina, bosquimanos en namibia, etc…..sólo es un problema “cultural”, pero nadie va a perder el sueño de la conciencia por eso….bien, bien, ese es el rumbo de la deriva de los debates improductivos….después nos gustan las energías renovables (yo creo que deberíamos apostar por los pensamientos renovables, algo más barato y más cercano, pero en fin, no quisiera yo cuestionar los dogmas de esta iglesia) y apostar por soluciones científicas y progresistas y tal y tal y tal……….pero seguimos en la más profunda conservaduría……..larga vida al liberalismo canibal (me temo)
y por cierto…..soy de los que piensan que lo que existe, por sólo existir tiene derecho a hacerlo y no es porque me guste todo lo que veo o acepte todo con lo que convivo, pero si dijera lo contrario, es decir, si dijera, que sólo algunas cosas merecen la pena ser conservadas y otras no merecen existir estoy dejando la puerta ideológico-moral abierta para que entren futuras mayorías que decidirán por ejemplo, que usted, sr. Marsá, o yo, no podemos existir por el mero hecho de estar aquí en este presente complejo y único que tenemos…….intuyo (sobretodo por su obsesiva persistencia) la intención de su artículo pero también debe saber que también está abierto a interpretaciones peligrosas……quizá le convendría no practicar tanto la escritura automática y pararse de vez en cuando a releer lo que escribe para matizarlo de manera que su buena intención original (de la cual no dudo) no se vea desdibujada por interpretaciones malogradas y que tanto recuerdan las argumentaciones de los sanguinarios de todos los tiempos………..
Fran, en tu batalla dialéctica con Marsá acerca de la cultura, que me consta viene de atrás, ni entro ni salgo. El concepto de cultura se presta a demasiadas interpretaciones como para que alguien como yo se sienta a gusto discutiendo sobre él. Pero he querido intervenir por las connotaciones que pudieran tener estas palabras:
)
Particularmente soy un fervoroso defensor de las energías renovables, pero creo que ese fervor se aleja bastante de lo que podríamos considerar fe ciega en un dogma. Porque está fundamentado sobre multitud de estudios y recogida de datos, los cuales nos aseguran, por un lado, que el modelo energético actual, basado en el uso de energías fósiles, es manifiestamente insostenible (mucho más con la incorporación relativamente reciente de naciones como China o la India a esto del consumismo industrial globalizado). Y por otro lado, que la contaminación atmosférica, fruto de la cual el planeta está sufriendo un sobrecalentamiento, podría evitarse sustituyendo las energías obtenidas de combustibles fósiles por otras.
Y todavía digo más. Aunque el mundo no estuviera calentándose por el uso del petróleo, y aunque todavía dispusiéramos de reservas suficientes como para seguir tirando del mismo durante diez siglos más, aun así, dar un paseo por cualquier gran ciudad, estilo Méjico D.F., y mirar hacia el cielo, debería ser suficiente para que nos replanteáramos nuestra actual política energética. En Lanzarote mismo, no tienes más que mirar hacia el mar y cualquier día soleado verás una linea marron que cada año que pasa es más gruesa.
En cambio, eso de los pensamientos renovables me parece bastante más insustancial, quiero decir, más difícil de entender. ¿En qué consiste un pensamiento renovable? Me imagino que te refieres a poner en duda nuestras propias creencias y convicciones. Y estoy de acuerdo contigo, eso es algo muy necesario. Pero me atrevo a asegurar que, con ser algo importante, no puede ser considerado más urgente y más vital para todos que empezar a hacer un uso mucho más generalizado de las energías renovables. Simple y llanamente porque si no empezamos a usar energías renovables, dentro de cincuenta años lo de menos será lo que pensemos o dejemos de pensar. Primero lo primero, y yo creo que lo primero es asegurar nuestra supervivencia. Luego, si quieres, lo del pensamiento renovable, la diversidad cultural y todo lo demás. Vamos, es mi opinión.
Simplemente quería entrar en este punto concreto. Y bueno, no se si me metes a mí dentro de esa iglesia de la que hablas, pero en cualquier caso, creo que las iglesias se caracterizan por no discutir jamás sus creencias o dogmas. O los crees o no los crees, y punto. En cambio, te aseguro yo que Jorge o cualquiera de los que participamos por aquí habitualmente jamás eludimos una buena discusión, sea sobre el asunto que sea.
Estoy de acuerdo contigo Fernando y me parece indiscutible lo que planteas, también esa es mi postura……….la desafortunada frase que destacas sólo era un guiño irónico que trataba de aludir una conversación antigua……..