María Pallarés
A veces cuesta imaginar cómo se verán algunos políticos de la Isla cuando se miren al espejo por la mañana, cómo se las apañan para que su comportamiento deshonesto no les cree serios problemas de conciencia. Me limitaré a escribir sólo sobre los más recientes casos de lo que en mi opinión es una conducta deshonesta, sobre cuatro políticos: Inés Rojas, Alejandro Díaz, Miguel Ángel Leal y Pedro Hernández.
No debe verse Inés Rojas como lo que ciertamente es, una tránsfuga, que ya es bastante muestra de deshonestidad, sino que ahora añade además a su currículo la desvergonzada campaña publicitaria de promoción personal emprendida a cuenta del Cabildo que preside. Y por lo que vemos en los medios de comunicación, la cuenta va a ser importante. “Juntos, estamos diseñando un gran futuro”, dice la publicidad de la presidenta. Mucho más cierto resultaría si se dijera: “Juntos, me están pagando todos los lanzaroteños un gran futuro”. Pero si la campaña avergonzaría a cualquier político de lugares más desarrollados, lo que prefiero no calificar es el intento de hacerla pasar por una campaña informativa de la primera institución insular.
Alejandro Díaz tiene en su haber algunos momentos en los últimos años que pueden considerarse dignos, y tiene motivos sobrados para mostrarse disgustado con su antiguo jefe, con Soria. No obstante, se mire como se mire, Alejandro Díaz es ahora un tránsfuga, es decir, que está incapacitado para dar lecciones morales a nadie. Pero a la deshonestidad que supone el ser un tránsfuga ha decidido sumar la de abrazar la causa que llevaba años combatiendo desde su antiguo partido: “Alejandro Díaz presenta para el CCN una proposición no de ley sobre Residencia en el Parlamento” (Diario de Lanzarote). Lo que ayer le parecía políticamente indecente, le resulta hoy de lo más conveniente.
No puede considerarse que Miguel Ángel Leal sea un tránsfuga, aunque a los efectos prácticos parezca que ahora trabaja en la política al servicio de los intereses de Coalición Canaria. Pero hace falta haber perdido el Norte y el más mínimo resto de pudor para que, quien ejercía un férreo control del socialismo lanzaroteño hasta hace pocos meses, hable como si se diera cuenta de lo malo que es lo que hasta ayer le parecía la norma de funcionamiento: “Hay mucho adulón por ahí porque hay algunos puestos que no están repartidos y por eso hay que aguantar, y a eso le llaman disciplina, eso no es más que disciplina militar”. Y dice más: “la ‘babosería’ de muchos que ‘aguantan’ para no tener que “incorporarse a sus puestos de trabajo” (Crónicas de Lanzarote). El dictadorzuelo parece haber descubierto la democracia.
El último caso de deshonestidad al que voy a referirme es el del último tránsfuga de Lanzarote. Sin embargo, también Pedro Hernández debe pensar que no le vale con ser tránsfuga, sino que se esfuerza por dar muestras de una mayor deshonestidad: utilizando los más barriobajeros recursos para descalificar a sus antiguos compañeros de partido. Su último gesto ha consistido en “okupar” la página web de Alternativa Ciudadana con un patético texto contra esa organización y un enlace final al partido político que acaba de crear para poder presentarse a las elecciones.
Y como ya no tengo palabras, pues terminaré con las mismas con las que comencé: a veces cuesta imaginar cómo se verán algunos políticos de la Isla cuando se miran al espejo por la mañana, cómo se las apañan para que su comportamiento deshonesto no les cree serios problemas de conciencia.
Pedro G
11:06 | 30 Marzo 2007 | Permalink
Estoy más o menos de acuerdo con todo lo que se dice, pero hay una diferencia sustancial en el caso de Inés Rojas y los otros tres: la deshonestidad se ha puesto en práctica con nuestro dinero. La desvergüenza de la presidenta del Cabildo a la hora de dedicar el dinero público a una campaña de promoción personal de la envergadura de la que estamos viendo es un auténtico escándalo. Desconozco la legislación, pero ya extraña que ese despilfarro de fondos públicos en beneficio del interés personal de quien dirige la institución no sea denunciado donde resulte pertinente hacerlo, que no sé si sería la Junta Electoral, si es que estuviera ya constituida. La oposición del Cabildo debería además hacer público el coste de esa campaña, para que sepamos lo que nos está costando y tengamos conciencia de lo que supone esa desvergüenza de la presidenta.
Ricardo
11:10 | 30 Marzo 2007 | Permalink
La forma más fácil de eliminar los problemas de conciencia es acabar con ella, y a muchos políticos parece dárseles estupendamente. Sin embargo, la desvergüenza de la campaña publicitaria protagonizada por Inés Rojas no debería ser una cuestión de su conciencia o su vergüenza, sino de control político y de leyes. ¿No es cierto que CC gobierna ahora en minoría? ¿En qué partida de los presupuestos del Cabildo, aprobados con el apoyo de otros grupos políticos, se consignan estos gastos? Otros muchos deberían sentirse avergonzados, sin excluir a los medios de información.
Lo de Hernández es casi coherente, porque es lo que tienen los transfugas que okupan ilícitamente un sitio.
tú
19:30 | 1 Abril 2007 | Permalink
Todos los trásfugas son igual de deleznables, pero quizás el caso de pedro Hernández sea uno de los mas descarados, recuerdan cuando se quejaba de forma grosera por la situación de sus “compis de cabildo” (Inés rojas, Sergio machin etc.). Y ahora que pedro…menudo descaro, tus ideas se han ido al garete, tu supuesta seriedad también, si alguna vez la tuviste.
Tiaguo
17:23 | 7 Abril 2007 | Permalink
Lo que sucede cuando uno se fija sólo en nuestros adversarios es que cometemos un mal que se denomina demagogia. Ahora resulta que Inés Rojas es desvergonzada por hacer el Cabildo de Lanzarote una campaña institucional de revalorización de imagen. ¿No recuerdas Pallarés las constantes promociones del gobierno zp utilizando todos los medios afines para labrarse su futuro…? Date una vuelta por La Gomera, territorio absolutamente conquistado por las huestes psocialistas y aprenderás lo que es un cabildo y todos los medios anunciando las bondades del Virrey Casimiro Curbelo. El socialista tránsfuga Alejandro Díaz, dices que no puede dar lecciones de moral a nadie. ¿Quién las puede dar?, ¿Zapatero, quizás, que tiene un doble rasero para juzgar las dictaduras de Mohamed V de Marruecos o Guinea Ecuatorial, por ejemplo?
Lampar
17:25 | 7 Abril 2007 | Permalink
Cómo se cabrean los del psoe cuando ven transfuguismo en otros. Pero qué calladitos se ponen cuando es su partido el que se beneficia de este fenómeno. Averiüemos lo que sucedió en Arucas, Frontera o el Paso…
Luisa Hernán
17:28 | 7 Abril 2007 | Permalink
Inés Rojas ha sido quien mejor ha representado al pueblo de Lanzarote en El Cabildo… y quien ha puesto algo de cordura en aquella casa de locos. Y está desempeñando una gestión impecable. Claro que eso es lo que duele.
La Opinión de Lanzarote » Otro ejemplo
14:23 | 13 Abril 2007 | Permalink
[...] en la esfera política insular que me parecían ilustrativos de una conducta deshonesta (“Deshonestidad”). La prensa nos ofrecía ayer otro ejemplo en Canarias: “Rivero: Bajaremos los topes si se [...]