Pedro San Ginés Gutiérrez
Aunque alguien dirá, no sin parte de razón, que los cargos son inseparables de las personas, no escribo esto ni como consejero del Cabildo, ni como cargo orgánico de CC, sino como ciudadano a quien en su día también le removió algún cimiento aquello que vino a llamarse el “Espíritu de Alternativa”. Y aunque en mi caso lo políticamente correcto fuera decir aquello de “no voy a opinar sobre los problemas internos de otras formaciones políticas”, esta vez sí que voy a mojarme en el problema de las siluetas sin rostro. Sí, esas donde sólo ha habido prácticamente dos caras y bastante duras por cierto.
La verdad es que me da mucha pena por las cada vez menos personas válidas que me consta que aún secundan ese proyecto y las que se han ido, aquellas con las que aún queda un hilo de esperanza para gestionar nuestras diferencias como a alguno de ellos tanto gusta decir, aquellas a quien siempre dije, y mantengo, que si el Sr. Barreto o Perico representan la alternativa que a ellos les mueve “guárdenme una cría”. Y guárdenmela porque –a mi juicio, claro está– Andrés Barreto políticamente sólo representa una de las figuras más indecentes del panorama político insular. Créanme que entre muchos podríamos escribir una mala novela con su más que cuestionable, y para muchos detestable trayectoria “profesional”, sus famosas andanzas de una total falta de catadura moral al servicio siempre de sus propios intereses, o sus tan reiterados como frustrados intentos de oportunismo político, que le han llevado a militar hasta en tres formaciones políticas y a presentarse a las elecciones por diferentes partidos hasta la fecha. Pero creo haberle dedicado ya más líneas de las que merece este personaje, que de ningún modo puede representar ni aquel “espíritu”, ni ningún otro de nobles intereses.
En la otra esquina del ring , “Perico”: Parece que algunos acaban de descubrir lo que yo hace mucho que sé, y es que a Perico le votaron más de 3.000 personas y le importa un carajo lo que diga la Asamblea, como le importa ídem arremeter contra respetables técnicos de la Corporación sólo por hacer daño político y luego llenarse la boca defendiendo la dignidad de los trabajadores públicos, ni tampoco le importa en realidad si lo que hace el grupo de gobierno es bueno o malo, porque para él siempre será malo. A no ser que alguien sea capaz de decirme una sola cosa, ¡una!, que hayamos hecho bien en estos tres años y medio de legislatura, aunque fuera por equivocación, por error, sin intención de hacerlo vaya… alguno de los otros 22 consejeros (hemos gobernados todos menos él y dudo que lo haga nunca a este paso), y que Perico se lo haya reconocido al gobernante: Jamás. Aunque sí que lo hace en los pasillos y entre bambalinas, pero jamás ante un micrófono o una cámara, qué va, en un ejercicio de demagogia e hipocresía política, en el que hay que reconocerle que es un verdadero artista de la puesta en escena y el uso del verbo. Así desde luego que resulta imposible gestionar ninguna coincidencia, cuanto más diferencias.
El problema de AC es que su modelo –que pudo tener razón de ser en su nacimiento– sencillamente no tiene encaje en una democracia moderna. El modelo asambleario es una quimera en nuestro modelo social y por eso no funciona de manera real en ningún país democrático, que yo sepa. Para que todo el mundo pueda entenderlo, mientras no acepten que los afiliados puedan delegar la representatividad de su voluntad en órganos de gobierno del partido, o de igual modo los ciudadanos en órganos de gobierno institucional –sin que ello signifique que no se instrumenten mecanismos para escucharles y conformar criterio durante todo el mandato–, mientras esto no se acepte así, sería tanto como pretender que si AC ganase las elecciones, en el pleno del Cabildo las cuestiones serían debatidas y votadas por toda la ciudadanía que estaría invitada a sus sesiones. Muy bonito, pero una utopía que entre otras cosas nos llevaría a preguntarnos: ¿para que las elecciones?
Tan utópico es el modelo asambleario, que sin gobernar ya ha demostrado cuanto podía dar de sí. Si AC quiere hacer honor a su nombre, a mi juicio su única oportunidad pasa por dotarse de una estructura de partido –y ojalá lo hagan– que les permita entrar en el debate político insular con todas las garantías que el resto de partidos necesitamos para avalar una interlocución válida o jamás gobernarán, a no ser que saquen mayoría absoluta. El resto son discursos para la galería, a los que tan acostumbrados nos tienen los dos elementos protagonistas de este artículo, y 50 más en estos días.
Quién sabe, a lo mejor por esto logro unirlos al menos un poquito en su enemigo, aunque eso no sería nada nuevo. En cualquier caso, si no tuviera otra alternativa que elegir compañía en una isla desierta, o no me quedase ni siquiera la opción de estar solo, sin duda, entre las dos, elegiría la “Alternativa menos mala, la de Perico”.
chapapote
10:43 | 30 Enero 2007 | Permalink
Pues sí que se moja, y hasta elige la “Alternativa menos mala, la de Perico”. Ahora ya podrán decir los otros lo mismo que dice Perico, que hay una conspiración de CC para apoyarle. Porque puestos a decir boberías, la competición será reñida en Alternativa.
Jorge Marsá
11:42 | 30 Enero 2007 | Permalink
Me da que Pedro San Ginés fue otro de los que pecó de ingenuidad con respecto al nacimiento de Alternativa Ciudadana: “como ciudadano a quien en su día también le removió algún cimiento aquello que vino a llamarse el “Espíritu de Alternativa”.
Sin embargo, él mismo deja claro que disponía de algunas de las claves por las que no tenía sentido albergar mayores esperanzas. La primera porque al parecer conocía a Andres Barreto y a Pedro Hernández, y pocas dudas caben de que Alternativa era, desde el comienzo, el partido de Andrés y Perico –sobre todo de este último–.
Y la segunda: “El problema de AC es que su modelo –que pudo tener razón de ser en su nacimiento– sencillamente no tiene encaje en una democracia moderna”. Si a eso se le añade la adicción a la ideología y los sistemáticos desvaríos antisistema de muchos de sus integrantes, que de seguro San Ginés conoce perfectamente, pues eso, que no tenía sentido albergar mayores esperanzas.
En cualquier caso, comparto mucho de lo que dice en su artículo, y me parece perfecto que se pronuncie. Sólo faltaría que, por el hecho de militar en un partido, se le negara a alguien su derecho a expresarse como el resto de los ciudadanos.
Miguel Fierro
19:30 | 30 Enero 2007 | Permalink
Sr. Sanguinés, una vez más ha demostrado su sentido de ciudadano al exponer su opinión públicamente, por lo que le felicito sinceramente.
Dicho esto, y con todo respeto, y creyendo que tiene razón en la mayor parte de lo que ha expuesto. Y desde esa perspectiva, me parece a mí que no ha estado usted muy acertado al usar como argumento el transfuguismo para criticar a otro político, sea éste quien sea, cuando a las filas de su partido, al cual pertenece por libre decisión, se han sumado muchos tránsfugas sin objeción alguna por parte de la dirección del mismo. Dicho esto sin ninguna intención de crear polémica, sólo como una observación.
Un saludo.
aloe
19:41 | 30 Enero 2007 | Permalink
No valía con Marsá para que tenga venir un consejero de corrupción canaria a meterse con Alternativa. Que se dedique a estudiar a todos los tránsfugas y las tránsfugas que tiene en su partido y nos deje en paz, pero sepa que su ataque nos fortalece.
Matiz
19:41 | 30 Enero 2007 | Permalink
Sí, ese matiz es importante. Pregúntele, sr. San Ginés, en cuántos partidos ha estado su compañero coalicionero Sergio Machín. Unos cuantos, PSOE, Asamblea Conejera, Coalición Canaria, PIL y de vuelta a Coalición.
Además, discrepo en cómo ha abordado la cuestión, sobre Barreto, muchos calificativos pero ni un argumento o relato de hechos. Con Pedro sí ha aportado algunas cuestiones. Es decir, copia usted, sr. San Ginés, de tirar la piedra y esconder la mano.
La Opinión de Lanzarote :: Alternativas
10:53 | 31 Enero 2007 | Permalink
[...] Dejando aparte condolencias y semblanzas, diría que, frente a lo que dice Pedro San Ginés en su artículo “Barreto o Perico…”, lo principal de la crisis que ha dado lugar a la división de Alternativa Ciudadana 25M no es que la única oportunidad para hacer honor a su nombre pase por el abandono del modelo asambleario. [...]
pedro san gines
0:30 | 1 Febrero 2007 | Permalink
No se en que parte de mi argumentario utlilizó el argumento de transfugismo para atacar a un adversario político. No creo haberlo hecho aunque pueda entenderse implicito en el mensaje, pero puestos al caso, es cierto, si como parece AC hiciera lo que de algún modo a hecho, Perico y AC habrían batido un record de transfugismo político en su primera legislatura de existencia.
Sobre aquellos a quienes efectiva y “técnicamente” pudieran ser considerados transfugas, dejo en el aire la siguiene pregunta ¿ Si Perico se hubiera cuidado de hacerse con el control de la asamblea de AC - su aparato orgánico vaya - y ante su cierto endiosamiento, el resto de cargos públicos - Ginés, Barreto, Maria Emilia y el resto de concejales decidieran darle plantón a su proyecto, ¿ les habríamos considerado transfugas ? Yo creo que no, como no considero transfugas a quienes eso mismo hicieron en el PIL.
Al comentario de Javier Diaz Reixa, decir que claro que preferiría estar solo que mal acompañado, y eso es precisamente lo que digo ” si no me quedase ni siguiera la alternativa de estar solo “… En cualquier caso que nadie me malinterprete si se entiende que defiendo a Perico cuando digo que me parece la alternativa menos mala. Me lo parece sólo frente a Barreto. No prejuzco a quienes están detras de uno y otro, pues tras Perico ni se quienes están, ni falta que le hace que esté nadie como ha demostrado. Diré más, secundando las tesis de la asamblea, sinceramente creo que esté la parte más aprovechable de ese “proyecto” de proyecto político, pero insisto, si Barreto representa su alternativa tal y como han permitido , ” guardenme una cría “. Y no voy ha ser yo quien relate su “vida y obra”, pero no por esconder la mano - esta que escribe con nombre y apellidos - sino porque de la piedras sobre su propio tejado ya encarga él de tirarlas cada día con notable éxito.
Miguel Fierro
13:03 | 2 Febrero 2007 | Permalink
Sr. San Gines, mi observación fue hecha simplemente desde un prisma pragmático, pues nada tengo que ver con AC ni con ningún otro partido, más allá de lo que puedan afectarme sus actividades como ciudadano, y que pueden influirme a la hora de ir a votar.
Con respecto al significado de tránsfuga me remito a lo que dice la RAE, y dice: “persona que pasa de una ideología colectiva a otra”. En el supuesto que usted dice, habría que ver lo que hicieran esas personas para poder catalogarlas posteriormente como tránsfugas o no.
La tercera acepción que da la RAE es: “persona que con un cargo público no abandona este al separarse del partido que lo presentó como candidato”. Y este supuesto, desde mi punto de vista se da en algunos miembros de su partido.
Un saludo