Ignacio Camacho
[ABC, 7 de enero de 2007]
Menos mal que el poder no le iba a cambiar. De momento le ha trocado la sonrisa de la Gioconda en un rictus apretado de rabia, le ha mermado los reflejos -ay, esos días de silencio en el Coto- y ha convertido el talante en una arrogancia complaciente y refractaria a la autocrítica. Una semana después del atentado de Barajas, el presidente sigue sin ver «ningún aspecto que permita decir que ha habido un error» en el mal llamado proceso de paz.
Pues ya puede revisar la secuencia de acontecimientos como si fuera una viñeta de pasatiempos clásicos, a ver si descubre los siete errores claves que saltan a la vista de la opinión pública. Porque son tan fáciles de señalar que hasta podría hacerlo Pepiño Blanco.
Error 1. Confiar en ETA. Había precedentes de engaño a González y a Aznar, pero ZP se creyó más listo; su eterno adanismo de considerar que ha inventado la política.
Error 2. Dejar fuera al PP y hacer oídos sordos a las víctimas. Es verdad que la oposición puso muy alto el listón del consenso, pero el presidente se cegó al pensar que podía alcanzar su objetivo sin ella, dándole un golpe definitivo a la derecha. Llegó un momento en que el Gobierno parecía más cerca de Batasuna que del Partido Popular, y su desamparo a las víctimas fue clamoroso.
Error 3. Acceder a la negociación política al aceptar inicialmente la mesa de partidos y sugerir que Batasuna podría ir a las elecciones. Esa decisión violaba el principio de «primero la paz, y luego la política», entregaba a ETA la baza principal del proceso y colocaba al Gobierno en situación de debilidad. La rectificación posterior, forzada por la opinión pública, bloqueó el diálogo porque los terroristas ya no aceptaron volver al punto de partida, que era el abandono de la violencia a cambio de benevolencia penal.
Error 4. Hacer la vista gorda ante los incumplimientos de la tregua, la extorsión postal, la violencia callejera, y ordenar a los fiscales que suavizaran su presión procesal. Otro indicio de debilidad.
Error 5. Sobrevalorar la interlocución de Josu Ternera. El cabecilla etarra logró imponer el alto el fuego, pero carecía de influencia suficiente para sujetar la tendencia belicosa de la banda.
Error 6. Minimizar los indicios de rearme terrorista. El robo de las pistolas y la aparición del zulo de Amorebieta eran nítidos avisos de ruptura que no fueron atendidos, en un clima de optimismo voluntarista que alcanzó el paroximo con la arrogante presunción presidencial de que todo iba a ir mejor… la misma víspera del bombazo de Barajas.
Error 7. Titubear tras el atentado del día 30. Zapatero esperó hasta más allá de la evidencia la posibilidad de que se tratase de una acción «incontrolada», y ofreció una imagen patética de desorientación que le dejó desacreditado.
Estos siete errores se encierran en dos: ceder la iniciativa a ETA y dar la espalda a medio país que no creía en el «proceso». La pregunta que queda por contestar es si un Gobierno que se confunde de este modo está capacitado para seguir o ha llegado el momento de preguntárselo a los ciudadanos.
chapapote
10:30 | 8 Enero 2007 | Permalink
Me da que la lista es un repaso bueno de hechos, pero como la hace uno de ABC, pues como quien oye llover.
Jorge Marsá
11:31 | 8 Enero 2007 | Permalink
Se publica hoy en el diario ABC el que creo que es el primer sondeo de intención de voto después del atentado. Introduzco aquí la primera parte de la crónica que informa sobre la encuesta:
El PP iguala en estimación de voto al PSOE, que pierde toda su ventaja durante la tregua
ABC. MADRID
0,7 puntos. Esa es la escasa diferencia que separa a día de hoy a socialistas y populares según el sondeo-«flash» de Metroscopia para ABC. Se trata de la distancia más pequeña de toda la legislatura y viene a consagrar la existencia de un empate técnico entre ambas formaciones políticas. Así, de ser convocados hoy los ciudadanos ante las urnas, el PSOE obtendría un 41,1 por ciento de los apoyos frente al 40,4 por ciento del partido liderado por Mariano Rajoy.
A la izquierda de los socialistas también «pesca» votos la coalición de Gaspar Llamazares, Izquierda Unida, que obtendría sus mejores resultados de toda la serie de Metroscopia -desde septiembre de 2005-, al situarse en la frontera de los 6 puntos porcentuales (5,9) en estimación de voto frente al 5 por ciento que obtuvo en las anteriores generales.
Participación del 72 por ciento
El sondeo se ha realizado con un 72 por ciento de porcentaje estimado de participación aunque de reducirse redundará en beneficio del PP. La participación el 14-M fue del 75,7 por ciento por la movilización de una izquierda tradicionalmente abstencionista e, incluso, antisistema, que ejerció su derecho al voto como reacción a los atentados del 11-M y que en la próxima convocatoria podría quedarse en casa.
De comparar estos datos con los obtenidos en las pasadas elecciones generales, de 14 de marzo de 2004, se ve un descenso de punto y medio en la estimación de voto del PSOE y, por contra, un incremento de 2,7 puntos para los populares, que les sitúa por encima del 40 por ciento de los votos. De hecho, si alguna lectura se puede hacer de estos resultados de Metroscopia para ABC es que el resultado electoral es bastante incierto y el PSOE, a pesar de ser el partido en el Gobierno y de no haber agotado siquiera la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, no parte, ni de lejos, como seguro ganador.
Lo más llamativo, no obstante, del sondeo es el varapalo que los ciudadanos dan a la administración socialista tras el abrupto final del «proceso de paz» etarra. Realizado el barómetro el día 3 de este mes y, por tanto, conocida ya la reacción del Ejecutivo, el desencanto es abrumador si nos atenemos a la evolución de la intención directa de voto, aquella que declaran los electores antes de que se haga una proyección sobre su equivalencia en términos de voto real.
Esa intención declarada nos dice que en marzo del año pasado, cuando ETA anunció su «alto el fuego» la distancia entre ambas formaciones políticas fue nada más ni nada menos que de 16 puntos. Así, el PSOE contaba con la confianza del 35,5 por ciento de los electores y el PP tan sólo con el 19,5 por ciento.