Pedro Villalar
[Canarias 7, 28 de octubre de 2006]
En Cataluña, el multipartidismo se manifiesta en todo su esplendor puesto que compiten cinco formaciones políticas con posibilidades reales de obtener representación parlamentaria (hay muchas más de pequeño tamaño que no lo conseguirán), y ello provoca en todos los procesos electorales una ofensiva de los partidos mayores, CiU y PSC, en pro del voto útil:
No es razonable, a su entender, votar a formaciones que no conseguirán desempeñar un papel relevante; no tiene, en fin sentido, votar para perder. Montilla, por ejemplo, solicita el voto a los afines a ICV con un argumento irrebatible: “la única opción que tiene ICV de estar en el Gobierno es que el PSC gane”.
La teoría del voto útil es opinable pero, desde luego, no contraviene el rigor democrático ya que su principal efecto es aproximar el sistema electoral proporcional al mayoritario: en este último, que genera bipartidismo, los electores tienen que decantarse por fuerza por unas de las dos grandes opciones políticas e ideológicas.
El pluripartidismo permite, ciertamente, el gesto romántico de apostar por el más excéntrico, por el minoritario, por el seguro perdedor. Pero en estos tiempos de realismo y pragmatismo, quizá quede poco sitio para el idealismo y la utopía.
Pedro G
9:22 | 30 Octubre 2006 | Permalink
El “voto útil” tiene bastante poco que ver con la dicotomía que plantea el autor entre “el gesto romántico” y el realismo o pragmatismo. Con lo que tiene que ver es con que la Ley Electoral española es una de las causan mayor desproporción entre lo que votan los electores y los que se sientan en las Cortes. En realidad, después de la francesa y la inglesa, la española es la más injusta de Europa. Y es esa Ley la que castiga de tal manera a las formaciones minoritarias que se presentan en todo el país que desincentiva el votarlas, es la causa del voto útil.
En buena parte de Europa continúan saliendo multitud de partidos con representación parlamentaria tras cada elección, y no pasa nada, entre ellos pactan y forman coaliciones de gobierno. Y a nadie se le ocurre en esos países hablar de voto útil, porque tan útil es votar a los socialdemócratas como a los verdes porque de ambos va a ser el gobierno que se conforme.
Antoine
10:42 | 30 Octubre 2006 | Permalink
La utilidad de mi voto de cara a las próximas elecciones es lo que ocupa mi cabeza en las últimas noches. Visto lo visto me va a costar un dolor inmenso de nariz por la traba que me endosaré si finalmente decido darme un gardeo por las urnas.
Qué cruz de organizaciones políticas estas que padecemos en Lanzarote.
alfil
17:34 | 30 Octubre 2006 | Permalink
Si eso no contraviene el rigor democrático, no sé qué podría contravenirlo. Es decir, que por narices nos tenemos que aguantar entre votar a un perro o al otro perro exactamente igual con collar distinto… y se nos dice que aspirar a más es pecar de idealista o utópico. Tiempos de realismos y pramatismos, nos dice. Permítame que yo les ponga otro calificativo “tiempos en los que mediante un engañabobos al que llaman democracia, pero que no tiene demasiado que ver con la democracia, es utilizado para que los mismos de siempre se repartan las cuotas de poder, sin que nadie ajeno pueda osar aspirar a arrebatarles un ápice”.