Las Directrices y la moratoria turística constituyeron, o a así nos lo contaron, la propuesta “estrella” de Coalición Canaria en la anterior legislatura, y con ella recién aprobadas se presentaron a las elecciones. Las medidas debían terminar de desarrollarse en esta legislatura. El resultado: una supernova, la explosión de la estrella.
Pero CC ha encontrado a los culpables del estrellamiento, y así nos lo anunciaba la prensa el sábado: “Coalición sugiere quitar competencias a los Cabildos por no cumplir las Directrices”. Podrían proponer, de paso, quitar las competencias al Gobierno de Canarias por pasarse las Directrices por el forro y dejarlas convertidas en papel mojado.
El domingo nos llegaba la prensa con otra ración: el reconocimiento por parte de CC de que la Moratoria nada tuvo de moratoria, que ni siquiera un pequeño parón, que se ha continuado construyendo a ritmo de vértigo. Pero Domingo Berriel nos cuenta que la próxima irá en serio: “La nueva moratoria sí conseguirá el crecimiento turístico cero”. Es decir, que será una moratoria. Y usted que lo vea.
Y nos descubren que “Lanzarote ofrece en la actualidad 65.301 camas a los turistas”. ¿Otra vez? Pasarán las décadas; tendré nietos; la Isla seguirá pareciendo una plantación de grúas; tendré biznietos; la construcción continuará demandando inmigrantes; y en el momento de mi entierro… las estadísticas indicarán que Lanzarote ha alcanzado las sesentaytantas mil camas turísticas. Hay cifras por las que no pasa el tiempo.
Es que a ver quien es el guapo que se pone a contarlas. Si ellos dicen que hay 65000, pues es que hay 65000. Y si dentro de diez años dicen que hay 65000, pues es que habrá 65000. La realidad consiste en lo que los formularios oficiales dicen que es la realidad.
Cuánta razón tiene usted al definir la realidad, en que en Lanzarote ni moratorias ni leches, que basta con mantener las estadísticas en el congelador y todo queda perfecto. Quizá los inútiles de CC aprendan, y la próxima moratoria les dé cero camas con sólo manejar bien los números.