De aquí y de allí

Ángel Tristán Pimienta

[La Provincia, 28 de octubre de 2006]

Muy pocos borrachos admiten serlo. “¿Borracho yo? tururú”, dice la canción de Los Brincos. Más filosófico, Calderón de la Barca empleaba a Segismundo encadenado en ´La vida es sueño´ para asegurar aquello de que todos sueñan lo que son “aunque ninguno lo entiende”. Un racista muy pocas veces admitirá que lo es; ningún xenófobo se reconoce en el espejo. Estas definiciones de diccionario se encubren con los matices y las motivaciones: “no lo hacemos por ser negros, es que ya somos muchos”, “no tenemos nada en contra de los suramericanos, es que ya no cabemos”, “es que ya estamos al borde de la capacidad de carga”, aseguran algunos preocupados teóricos. ¿ De carga de qué?, ¿de bloques del 20?, ¿de viaductos, autovías, rotondas, túneles y circunvalaciones?, ¿de coches?, ¿de cargos públicos?, ¿de móviles con cargo al Presupuesto? Ah, no. De carga poblacional. de gente, vamos. Que hay mucha gente.

Una señora que se declara “muy orgullosa de ser tinerfeña” nos envía un indignado correo electrónico diciendo que no comprendemos, que no sabemos lo que pasa en Tenerife y el porqué de la manifestación. Es como esa tontería, muy habitual por otra parte, de que no pueden hablar de tal o cual persona, político o empresario o individuo corriente “porque no está delante”. ¿Y qué hacemos con Don Pelayo, y con Lenin, y con Franco, y con Zapatero, y con Aznar? ¿Los resucitamos o a los vivos los invitamos a la merienda? Naturalmente que los no tinerfeños pueden saber perfectamente lo que pasa en Tenerife, más incluso que algunos tinerfeños a quienes los árboles de su ignorancia, estupidez o altanería no les dejan ver el bosque de las complejas realidades sociales y económicas. Como podemos saber lo que pasa en Galicia con los incendios, o en Barcelona con los okupas o en Levante con la especulación urbanística y con el derroche de agua.

En Tenerife pasa que un grupo de líderes de opinión comenzó a sembrar vientos con su estupidez, otros líderes políticos, mezclaron polvos con su ambigüedad interesada, y pusieron en marcha la maquinaria de la retórica victimista. Eso es lo que ocurre. Por una parte se embelesan con una mística venezolana equivocada, y por la otra en cuanto se dispara la gran crisis migratoria africana hacia Europa miran hacia otro lado, se niegan a arrimar el hombro junto con Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria, e inician, ya tan temprano, el descenso hacia el sumidero de la xenofobia.

Es típico, y tópico. “No nos entienden”, “no saben qué pasa aquí”. El fonil nacionalista. La asunción de la única representatividad. Los que van a la manifestación son tinerfeños, los que no van son de fuera. Silogismo equivocado. También hay tinerfeños, más que los que van a ir, que no irán; y son más los que se han pronunciado en contra que quienes lo han hecho a favor. Más de cincuenta organizaciones humanitarias de todo ámbito consideran que el espectáculo que se ha organizado, fomentado por CC y consentido por el PP es denigrante y peligroso. El presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), el prestigioso abogado canario Ignacio Díaz de Aguilar, uno de los expertos que elaboraron la propuesta de nuevo estatuto de Autonomía, dice que es como apagar un incendio echando gasolina.

Los buenos políticos no son los que se dejan arrastrar por la corriente, los que ponen cara de circunstancias pero dan carnaza a las fieras de cara al circo electoral para lograr de paso el desgaste del adversario. Los que pasan a la historia, pequeña, mediana o grande, son los que cumplen con la alta función de decir las cosas como son y no como agradan.

No hay medias tintas. Es verdad que existe un problema serio con la inmigración irregular; pero es verdad igualmente que el Gobierno de la nación y Europa, y la ONU, y la OTAN, y las ONG concernidas, están estableciendo nuevas pautas y asumiendo este enorme desafío. Los que están detrás de la movilización no piensan en los aspectos parciales, en el perfeccionamiento de las medidas… “Somos muchos”, argumentan. Y mezclan eso con los cayucos, y con los hispanoamericanos, y con los chinos… Eso sí, ni una palabra sobre la íntima relación entre población y desarrollo. Entre otras razones, porque un coche no camina con ruedas cuadradas. Que el Gobierno regional agache zorrunamente la mirada y deje hacer a los demagogos cuando tiene en sus manos la solución, es indecoroso, irresponsable, hipócrita y suicida.

Publicado el 29 de octubre de 2006 a las 11:28 am en 'Sociedad'.

Comentarios cerrados