La indudable predisposición para la corrupción de ZP
Josechu Pérez Niz
Uno de los hombres públicos con mejor sentido del humor en Lanzarote es Cándido Reguera. Por regla general, cada vez que he tenido que tratar con él, solemos compartir buenos momentos, donde su buen humor, a mí en particular, me hace más llevadero el ejercicio del periodismo. Además de resultarme simpático, ciertamente, me parece un muy buen tipo.
Ello no quita que ayer no diera crédito a sus manifestaciones en Canal 6, en la entrevista con Jaime Puig. Reguera sostuvo que la corrupción en España, con tantas expresiones diversas conocidas en los últimos tiempos, coincide siempre con Gobiernos socialistas en Madrid.
Puig, que es muy rápido, le planteó sobre la marcha que este florecimiento corrupto podría derivar de una intensificación en los procesos de investigación del Estado. Cándido, que también es rápido, salió al paso determinando que en los tiempos de Aznar había fiscales, jueces y hasta Tribunales de Justicia. Lo dicho, puro cachondeo el de Cándido. Lo extraño es que no asomara ni un leve atisbo de sonrisa mientras pronunciaba esas palabras y que Jaime, en los cambios de plano, se mantuviera serio, como que tomaba, en serio, las sentencias regueriles.
El humano parece la única especie capacitada para darle la vuelta al calcetín de la realidad cuantas veces resulte oportuno para satisfacer sus intereses y, a base de repetir la vuelta, creerse sus propias trolas.
En este caso, además, llama la atención que Reguera juegue tan graciosamente con esos análisis políticos cuando a él lo envolvieron, con muy poca gracia, en la trama eólica. Coincido con aquellos que se mean de risa, por nula credibilidad, cuando alguien sostiene que Cándido pudo mantener relación con alguna de las prácticas corruptas que salieron de la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias.
Porque, ¿acaso apareció el nombre de Cándido en la lista de contactos configurada por Celso Perdomo (principal imputado en la trama eólica) por culpa de la predisposición para la corrupción de ZP? No lo creo. Piensa el presunto corrupto, en este caso Celso Perdomo, que cualquiera es de su condición y que Cándido podría constituir pieza facilona en el jueguito de los favores eólicos. Lástima que no tuviera tiempo Perdomo de pinchar en hueso porque, pongo mi dedo meñique en el fuego, pienso que Cándido hubiera respondido que nones, que él no se prestaba a esas corruptelas.
Sin embargo, este pensamiento a favor del popular no quita para tachar las declaraciones públicas de Cándido como claramente sensacionalistas, irresponsables en un representante público y tendentes a crear en el imaginario colectivo la impresión de que todo el monte es orégano. No sé si es porque cada día que pasa se sienta más cerca de Acebes y Zaplana en el Congreso, pero Cándido Reguera suele deformar la realidad de manera un tanto tendenciosa.
Como sostenía ayer Marsá en su artículo “Obviedades”, en referencia al decálogo socialista contra la corrupción, cada uno –sea del PP, PSOE o CC– a lo suyo.


Diccionario de la Real Academia Española:
caradura.
1. adj. Sinvergüenza, descarado. U. t. c. s.
Al igual que usted Sr. Niz, pienso que algo de buen tipo tiene, pero las trolas como usted las define, no se las cree ni el, las sueltas como si fuera un guion, buenos maestros tiene, Zaplana, Acebes, Soria, El Marquez…