Brote xenófobo en Tenerife

Javier Díaz Reixa y Jorge Marsá

Mucho se habla últimamente de los brotes de xenofobia. Está previsto que brote uno en Tenerife el próximo domingo. Y Paulino Rivero se desmarca como puede: “Rivero llama ‘ruinitos’ a los socialistas, por vincular a CC con una manifestación tildada de xenófoba”. Ese era el titular de la noticia que ayer publicaba Diario de Lanzarote. Y esta la entradilla:

El presidente de Coalición Canaria (CC), Paulino Rivero, llamó este lunes “ruinitos” a los socialistas, a los que acusó de utilizar el juego sucio tras señalar que miembros de CC están detrás de la manifestación convocada por la Confederación Canaria de Asociaciones de Vecinos (Concave) y el colectivo [Fundación] Identidad Canaria para requerir el control poblacional y una ley de residencia para Canarias.

Lo que se espera en Tenerife recuerda a lo ocurrido hace unos pocos años en Lanzarote: colectivos xenófobos con escasa incidencia social en la Isla convocan una manifestación, con idéntico propósito, y el éxito resulta significativo: cerca de un millar de personas se manifiestan contra los inmigrantes. Ahora bien, un par de años después, con el flujo inmigratorio en continuo crecimiento, los mismos convocantes llaman a manifestarse nuevamente: unas cincuenta personas se suman al acto; el fracaso es rotundo.

¿Qué sucedió en Lanzarote para que los resultados de las dos manifestaciones fueran tan diferentes? Lo que ciertamente no había cambiado fue la capacidad de convocatoria de quienes organizaron las concentraciones, más acorde esa capacidad con la asistencia que reflejaba la segunda manifestación. Sí se había producido un cambio que tuvo su importancia: la transformación “ambiental” que hicieron posible los colectivos sociales y las personas que se aprestaron a combatir la xenofobia.

Pero lo sustantivo de esa transformación en el aspecto que nos ocupa, lo que condujo al fracaso de la segunda manifestación, residió en que los xenófobos perdieron el sustento político y mediático del que habían disfrutado en la primera. Difícilmente se podría entender el éxito inicial sin el apoyo del PIL y la más callada comprensión de CC, así que fue fácil explicar el fracaso en el momento que desaparecieron tanto el apoyo como la comprensión, cuando PIL y CC llegaron a la conclusión de que más perjuicios que beneficios iban a cosechar si continuaban alimentando a los xenófobos.

Da toda la impresión de que lo mismo está ocurriendo hoy en Tenerife, que un par de colectivos marginales están liderando una manifestación cuya organización y la asistencia que puede preverse sobrepasa claramente su capacidad tanto de trabajo como de convocatoria. También en la isla picuda el éxito de la convocatoria depende del papel que juegue el insularismo. Y ese papel está siendo de importancia, aunque dividido entre dos protagonistas: el político y el mediático.

En los últimos meses, Paulino Rivero se ha dedicado a practicar un descarado catastrofismo a cuenta de la inmigración, convirtiéndola en la estrella de su discurso político y el de su partido, es decir, alimentando la xenofobia en la confianza de que produzca réditos electorales. Y tan poco sutil resulta Rivero, que afirma hasta cuando niega: “Aunque comparte la necesidad de controlar la población, ya que es ‘la bandera’ del programa electoral de CC, Rivero aseguró que su partido no apoya la convocatoria”. Claro queda que el presidente de CC comparte el objetivo de los manifestantes: el control de la población. Y así lo dice, sin siquiera reparar en el macabro recuerdo que viene a la mente cuando se escucha hablar de “la necesidad de controlar la población”.

Cuando de la segunda marca se trata, ni disimular se intenta: el Partido Nacionalista Canario, que irá a las elecciones coaligado con CC, participa sin tapujos en los trabajos previos de la convocatoria contra los inmigrantes, porque, como declara Aurelio González, secretario nacional de Educación y Cultura del PNC, “Canarias está siendo invadida”. E intenta convencernos González de que “en Canarias no existen actitudes xenófobas ni racistas”. Son conscientes de la importancia del lenguaje.

No obstante, donde el insularismo tinerfeño se ha volcado más incondicionalmente en apoyo de la manifiestación ha sido en su medio: en el diario El Día y en la radio y la televisión del grupo. El editorial del periódico el pasado domingo resulta tan transparente como el agua:

La manifestación convocada para el próximo domingo por la Confederación Canaria de Asociaciones Vecinales (Concave) y la Fundación Identidad Canaria va a suponer un hito en la actitud pasiva mantenida hasta ahora por la población canaria, que contempla atónita el tremendo drama que se desarrolla a diario sin que ningún Gobierno sea capaz de poner soluciones efectivas y duraderas a la inmigración y al crecimiento poblacional. Los objetivos de la marcha están explicados en diez puntos que se han publicado en la prensa y que recogen, nos parece, el sentir popular mayoritario, para que, sin actitudes xenófobas ni violentas, se corte de una vez la marea humana que llega a diario en avión, barco o cayuco para establecerse entre nosotros de manera irregular, agravando los problemas de escasez de territorio, de alto paro y densidad de población que ya padece Canarias.

En fin, que cuesta, y mucho, dar crédito a la declaración de Paulino Rivero de que “cuando CC quiera hacer una manifestación al respecto lo hará de frente y de forma directa”. CC no se atreverá nunca a convocar abiertamente una manifestación tan claramente xenófoba como la que va a tener lugar el domingo en Tenerife. Si CC quisiera que se celebrara semejante manifestación, siempre se haría de tal forma que el resultado sería… sospechosamente similar al que se está produciendo en Tenerife.

12 Comentarios

  1. 8:54 | 25 Octubre 2006 | Permalink

    Les felicito sincereamente por lo que han escrito, porque está perfecto y bien explicado lo que está pasando en Tenerife.

  2. 10:10 | 25 Octubre 2006 | Permalink

    Nunca es sencillo separar el nacionalismo de la xenofobia, de la corriente política que se fundamenta en la defensa de “lo nuestro” frente a lo de “los otros” en el espacio público común, y no es extraño que para un hombre tan limitado como Paulino Rivero esté resultando un imposible.

    Sin embargo, lo del diario El Día es punto y aparte. Y francamente preocupante que un periódico arcaico y casposo como ése sea el de mayor difusión en la isla de Tenerife. En realidad, un medio anacrónico en cualquier sociedad democrática, y en muchas de ellas podría llegar incluso a tener serios problemas con la Ley.

    Por supuesto que en esas sociedades resultaría también anacrónico un partido como ATI. Pero no en todas, que también existen lepenes y haiders por allí.

  3. 11:26 | 25 Octubre 2006 | Permalink

    Pedro G en el artículo no se habla ni una sola vez de nacionalismo sino de insularismo que es muy diferente, y si todavia no has aprendido la diferencia entre nacionalismo y xenofobia ya es hora de que la aprendas.

  4. 14:35 | 25 Octubre 2006 | Permalink

    Por qué no nos explicas cuál es la diferencia entre insularismo y nacionalismo, porque yo me quedo en que uno es de una isla y el otro de siete y no veo más diferencias, pero seguro que tú sabes mucho más que yo de esto.

  5. 17:59 | 25 Octubre 2006 | Permalink

    Muy bien explicado, enhorabuena. Hay que seguir manifestando nuestro rechazo a la xenofobia, pues la ceguera de los nacionalistas y su política alarmista y excluyente, apoyada por algunos medios de comunicación, ejercen un comportamiento mediatizado en muchos ciudadanos, que les impide razonar con claridad los hechos, por lo que llegan a discriminar creyendo que defienden sus derechos.
    Probablemente después de leer lo que voy a decir, muchos de ustedes dirán: otro idealista utópico. Pero como es lo que siento y pienso, lo digo.
    Yo soy de esta opinión: Que desaparezcan todas las banderas y fronteras, para siempre y por siempre. Éstas han sido la causa de todas las guerras.
    Porque todos somos Ciudadanos del Mundo debemos construir un mundo noble, justo y digno que garantice y consagre todos los Derechos Humanos
    El pensamiento humanista y político moderno, ya tienen en cuenta esta consideración y están dando pasos hacia un mundo “realmente” globalizado, donde todos seamos Ciudadanos del Mundo. Y no es una utopía, ya existen y desde hace muchos años, como es bien sabido, asociaciones de Ciudadanos del Mundo a lo largo y ancho del planeta, y que trabajan para que esto algún día sea una realidad.
    Las diferentes culturas e idiomas, en lugar de ser un inconveniente, si los llevamos hacia un enfoque más global, permite reflexionar sobre la diversidad y la diferencia como hecho cotidiano y enriquecedor, siendo en realidad un motivo de unión, pues, ese querer saber del otro, une en lugar de desunir.
    Aunque para muchos puede seguir siendo una utopía, yo pienso que más tarde o temprano, más bien temprano, la ciudadanía mundial será una realidad. Obviamente yo no lo viviré, pero tal vez mis nietos puedan al menos vivir discusiones en el ámbito de política internacional sobre el tema. Esta es una de esas cosas que parece que nunca pueden ocurrir, pero que de pronto ocurren, por ejemplo la caída del muro de Berlín, o la desaparición de la Unión Soviética.

    Creo que este artículo del País, puede ser un ejemplo de que hay personas luchando por una nueva manera de ver el Mundo (no se si ya lo han publicado en este blog, de todas maneras estaría bien recordarlo). Y tiene bastante que ver con el artículo de los señores Reixa y Marsá.

    Por Bonifacio de la Cuadra (EL PAÍS, 31/07/06):

    La avalancha de información y de análisis sobre los fenómenos migratorios suele olvidar o dejar de lado que en la entraña de esa decisión individual de, por ejemplo, embarcarse en un cayuco y poner rumbo a Europa desde el África subsahariana, late, aun sin saberlo a ciencia cierta el protagonista, el ejercicio de un derecho fundamental que se enmarca en el más amplio de la autodeterminación de la persona: el derecho de todo ser humano a circular libremente por el mundo y a que su ciudadanía universal sea respetada.

    El monje español Francisco de Vitoria defendió el derecho de cualquier persona, por su condición humana, a emigrar y a permanecer pacíficamente en el territorio al que emigra. En pleno siglo XVI, con el descubrimiento de América todavía reciente y presente, Vitoria vinculó el derecho a la libre circulación de todo hombre por cualquier parte del mundo con la sociabilidad y comunicabilidad humanas, así como con la radical igualdad y dignidad de los hombres.

    No es extraño, pues, que un estudioso del padre Vitoria, el catedrático de Derecho del Trabajo Antonio Marzal, ya fallecido, pusiera en contraste, durante las III Jornadas sobre Derechos Humanos e Inmigración celebradas en Motril (Málaga) en 2004, esa concepción humanitaria del derecho a la libre circulación con “el no-derecho de los inmigrantes a entrar en la fortaleza excluyente y orgullosa del Estado moderno”, así como con la realidad de que la entrada, residencia y trabajo se decida mediante “un acto administrativo discrecional, al que se reduce ese eventual derecho (…), siempre dependiente del beneplácito del Estado de acogida”.

    En la misma línea, el jurista italiano Luigi Ferrajoli, en su obra Derechos y garantías, la ley del más débil (editorial Trotta, página 117), argumenta que Occidente, tras “haber invadido (…) el mundo entero”, actualmente, debería “tomar en serio (…) transformar en derechos de la persona (…) el derecho de residencia y el de circulación en nuestros privilegiados países”.

    La propia Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, establece en su artículo 13: “1.- Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2.- Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”. Cierto es también que la mayoría de textos de derechos humanos o constitucionales ulteriores han reducido la libre circulación al ámbito del Estado o conjunto de Estados concernidos (caso de la nonata Constitución de la Unión Europea -UE-) y han circunscrito su ejercicio a los ciudadanos estatales o europeos o a los extranjeros que residan legalmente.

    Una serie de circunstancias y conveniencias, anudadas todas ellas a una democracia fuertemente vinculada al Estado-nación, permite hoy a los Gobiernos, o a la propia UE, desplegar políticas de controles de fronteras, que recortan los derechos de millones de personas, en el contexto de una globalización neoliberal que, en cambio, expande e institucionaliza la emigración de las empresas y los capitales. Pero incluso una eventual organización de los flujos migratorios, o la fijación de cupos temporales de emigrantes africanos para trabajar en los países europeos, debería contemplarse como la restricción de un derecho humano, no como una modalidad de la concesión graciosa y discrecional
    de la entrada de “los otros” en nuestro territorio

    En España, la remisión que hace el artículo 10 de nuestra Constitución a que “las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades (…) se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos…”, así como a que “la dignidad de la persona” y “el libre desarrollo de la personalidad” son “fundamento del orden político y de la paz social”, configura un alto techo jurídico para que el legislador, en caso de tener voluntad política, amplíe los derechos de los inmigrantes

    Un paso más en la deseable consideración de los inmigrantes como ciudadanos del mundo exigiría el reconocimiento del derecho de participación política, y específicamente el derecho al voto que, no se olvide, sigue denominándose sufragio “universal”. En este punto, los Estados -y también la UE- vinculan la soberanía al voto de sus ciudadanos, y cierran el camino a la participación electoral de los inmigrantes extraeuropeos, que forzaría iniciativas políticas comprensivas y avanzadas con esos seres humanos.

    La Constitución española especifica en su artículo 13 que “solamente los españoles” serán titulares de ese derecho, con la excepción del derecho a votar en las elecciones municipales. En 1992, la primera reforma de nuestra Ley Fundamental amplió aquella excepción, de modo que el votante extranjero pueda también ser votado en dichos comicios. Por el momento, la reforma constitucional sólo ha afectado a los residentes europeos, pero el legislador podría extenderla a otros extranjeros y a otras elecciones, como ha defendido el coordinador del Aula de Migración del Colegio de Abogados de Madrid, Fernando Oliván (Otrosí, abril de 2006).

    Junto a los episodios de desesperación y de muerte que nos depara a diario la lucha de los inmigrantes por mejorar su horizonte vital, hay sectores de la sociedad razonablemente sensibles. Lo ha explicado con claridad el II Foro Mundial de las Migraciones, con representantes de 1.193 organizaciones altermundialistas pertenecientes a 84 países, reunido en Rivas-Vaciamadrid (Madrid) del 22 al 24 de junio último: “La ciudadanía universal es una necesidad para los procesos de convivencia. Todas las personas que llegan a un nuevo país deben tener todos los derechos que son inherentes a la condición de ciudadano, sin vincularse a la nacionalidad, incluido el voto”.

  6. 19:31 | 25 Octubre 2006 | Permalink

    Me parece un brillante análisis. Los políticos saben que hoy en día, gracias al alarmismo generado por los medios de comunicación, la inmigración es la principal causa de preocupación de la población, según dicen las encuestas Y los políticos saben como nadie utilizar esas preocupaciones para obtener rédito electoral. ¿que nos preocupa el paro? prometen más trabajo ¿nos preocupa la seguridad ciudadana? prometen más policía ¿nos preocupa la inmigración? prometen menos inmigrantes. Es lo que hay. Lo jodido es que lo que las encuestas dicen que nos preocupa es una cosa tan voluble y manipulable que al final resulta que nos preocupa lo que los medios de comunicación dicen que nos tiene que preocupar. Ahora toca preocuparse por la inmigración, así que toca prometer menos inmigración.

  7. 21:48 | 25 Octubre 2006 | Permalink

    La diferencia está clara con Tenerife. Allí, por mucha minoría de EL Día, hay partidos que se la juegan en 2007 y no tienen ningún reparo en potenciar manifestaciones xenófobas como las del próximo domingo.

    Cristina Navío, presidenta del PP tinerfeño, da libertad a su militancia y entiende el cabreo de la gente. Es una información de este mediodía que despachaba la Agencia EFE.

  8. 10:28 | 26 Octubre 2006 | Permalink

    AYER VI LA PELICULA ” AMERICA HISTORY X ” QUE TRATABA DE ALGO PARECIDO AL COMPORTAMIENTO O IDEALES DE DICHA MANIFESTACION.

  9. 10:39 | 26 Octubre 2006 | Permalink

    CC y PP, informa la provincia, alientan la manifestación xenófoba.

    http://www.laprovincia.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1222&pIdSeccion=3&pIdNoticia=62991&pVar=1161855253861

  10. 15:17 | 26 Octubre 2006 | Permalink

    A caldear el ambiente pre manifestación se han puesto en CC y PP aunque en poco ayuda las boberías del PSOE con firmas de Pactos antixenofobia.

    http://www.cadenaser.com/articulo/espana/Parlamento/canario/rechaza/pacto/racismo/xenofobia/csrcsrpor/20061026csrcsrnac_10/Tes/

  11. 22:17 | 27 Octubre 2006 | Permalink

    Cristina Navío, presidenta del PP tinerfeño, da libertad a su militancia y entiende el cabreo de la gente.
    “Da libertad a su militancia” ????????????? Entonces milotancia=borregos, por cierto estamos en el siglo 21, no?

  12. 9:29 | 11 Enero 2008 | Permalink

    Ola.! Ano Novo Feliz

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