Lunes, 9 de Octubre de 2006

Datos sobre la infancia en la espalda del mundo

Natalia Jiménez Marsá

No hace falta irse lejos para ver pobres, en España tenemos 8 millones, un 20% de la población. Sin embargo, es mucho más fácil verle la espalda al mundo saliendo de Occidente.

Donde la podemos encontrar más fácilmente es en África: de los 27 países con mortalidad infantil más alta, 26 son africanos; de los 15 millones de huérfanos por el SIDA, 11 viven en el África subsahariana. Tampoco es difícil verla en el sur de Asia y en América Latina.

Según UNICEF, la mitad de los niños del mundo sufre privaciones extremas. La miseria, la guerra o el SIDA acosan a 1.000 millones de niños. Uno de cada seis padece hambre, uno de cada cinco carece de agua potable, uno de cada tres no tiene casa y si la tiene carece de letrina, uno de cada siete no recibe atención sanitaria; sólo trece niños de cada cien van a la escuela, 120 millones de niños no pisan el colegio (la mayoría, 80 millones, son niñas).

Según la Organización Mundial de la Salud, de los 130 millones de niños que nacen cada año en el mundo: 11 no cumplirán los 5 años, 4 no cumplirán ni un mes, casi siempre por causas evitables. Cada día mueren 30.000 niños menores de 5 años por enfermedades curables. Un recién nacido, en Japón, vivirá 82 años, en Zambia, 33.

146 millones de niños sufren hambre. La malnutrición provoca que los niños estén más expuestos a las enfermedades. La falta de alimentos hace que no crezcan sanos y les produce discapacidades que se traducirán en muertes prematuras. Cada año mueren de hambre 5 millones de niños menores de cinco años: 10 cada minuto, 1 cada cinco segundos.

La mitad de las víctimas de las guerras son niños. Las minas antipersonas han matado a 1.000 niños sólo en la guerra de Irak. 300.000 niños y niñas son forzados a ser soldados y combaten en alguna de las 40 guerras que se están librando en la actualidad.

El testimonio de uno de los 6.000 menores que combaten en Colombia, nos da idea de la fragilidad de esos niños soldados. Este joven de 17 años, reclutado por las paramilitares a los siete, cuenta su experiencia: “Te dan un arma y tienes que matar a tu mejor amigo. Lo hacen para ver si pueden confiar en ti. Si no lo matas, a tu amigo se le ordena que te mate a ti”.

Las mujeres son las que más sufren en los conflictos armados. En los catorce años de la guerra de Liberia, el 70 % de las mujeres sufrió abusos. Las niñas soldados sufren la misma suerte. Una muchacha soldado de Zimbahue cuenta: “Los hombres y los jóvenes venían a nuestro dormitorio en la oscuridad y nos violaban, sin ni siquiera poder ver quien era. Si luego llorábamos, nos golpeaban. Estábamos tan asustadas que no denunciábamos las violaciones. La más joven tenía 11 años y fue violada repetidamente”.

250 millones de niños se ven obligados a trabajar para ayudar a sus familias. Según La OIT. el trabajo infantil produce analfabetos que perpetúan la pobreza. El 41% de los niños africanos entre 5 y 14 años se ven obligados a trabajar.

Más de 10 millones de niños trabajan en el servicio doméstico. Sólo en la ciudad de Lima (Perú) hay 150.000. En Brasil, 559.000. En Venezuela, el 60% de las niñas entre 10 y 14 años trabajan de criadas.

Más de 200.000 niños son comprados a sus familias para trabajar como esclavos en África occidental. Los traficantes cobran 280 euros por una empleada domestica, un dinero que no suele llegar a las familias.

220.000 mujeres y niños son víctimas cada año del tráfico de esclavos para la prostitución. A veces son las propias familias las que venden a sus hijas a los traficantes. Las muchachas aportan sus ganancias a la economía familiar. Si ganan suficiente dinero éstas pueden comprar su buen nombre y recuperar su sitio en la familia, si no, nunca serán aceptadas.