Miguel Gallardo
Esa parece la postura del Gobierno socialista ante la Iglesia católica. No les parece bastante que el Estado, aconfesional, imparta religión católica en las escuelas y que los profesores los elija la Iglesia, aunque los paguemos todos. Ahora se pliegan a la exigencia de la Iglesia de que quien no estudie religión tenga que estudiar otra asignatura. Lo contaba ayer El País: “El Gobierno ultima un acuerdo con la Iglesia católica sobre la asignatura alternativa que estudiarán los alumnos que no deseen cursar Religión”.
Todo por parar las embestidas de la congregación. Sin embargo, parece que la rendición, el abandono de los principios, no logrará el objetivo perseguido. El mismo periódico lo cuenta hoy: “No hay deshielo entre el Gobierno socialista y la jerarquía católica. Al contrario, ésta se siente ‘más libre’ una semana después de que el Ministerio de Hacienda incrementase el 4% los ingresos de la Conferencia Episcopal a través de los Presupuestos del Estado para 2007”. Es decir, que la Iglesia se niega a renunciar a sus principios por un plato de lentejas. Más coherentes los curas que los socialistas.
Dolores Fajardo
20:36 | 29 Septiembre 2006 | Permalink
No parecen muy dóciles cuando piden la objeción de conciencia para la nueva asignatura de Ciudadanía. No les importa recibir el dinero de los ciudadanos, pero les molesta que estos puedan ejercer su laicidad. Y el gobierno en vez de defender nuestros derechos se pliega ante sus caras de perros.