¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir?

Fernando Marcet Manrique

A veces uno tiene la impresión de que el trabajo es considerado un bien en sí mismo. Se dice “el trabajo dignifica el alma”, o “qué suerte que hayas conseguido trabajo”, como si lo afortunado consistiera precisamente en lograr el trabajo, en vez de lo que realmente pensamos, que la suerte consiste en conseguir el sueldo, no el trabajo.

Esto parece una obviedad, pero no lo es tanto. Si lo piensan bien, verán que si quisiéramos podríamos conseguir los mismos niveles de producción sin necesidad de que todos trabajáramos ocho horas al día. Porque ¿no es eso de lo que se trata?, ¿de producir? ¿No es para eso para lo que trabajamos? Unos construyen casas, otros cultivan los alimentos, otros pulen la madera, otros enseñan en escuelas, otros venden revistas… En fin, no se trata de mantenernos ocupados tantas horas al día, sino de conseguir un equilibrio entre los distintos procesos de producción, de tal forma que las necesidades de todos queden satisfechas, cada uno haciendo lo suyo. Vamos, que se trata de trabajar para vivir, no de vivir para trabajar.

Sin embargo los sindicalistas se echan las manos a la cabeza cuando alguien les habla de automatizar la producción. Por un lado es lógico, puesto que automatizar la producción significa colocar máquinas haciendo un trabajo anteriormente realizado por personas, personas que “automáticamente” quedarían en el paro. Pero por otro lado, si lo contemplamos desde una perspectiva un poco externa, hay algo de absurdo en todo esto. Lo lógico sería que si lográramos mantener los mismos niveles de producción sin necesidad de trabajar, todos nos beneficiáramos con ello, pues dispondríamos de las mismas manufacturas sin necesidad de dedicar nuestro tiempo personal. Sería un tiempo que podríamos dedicar a otra serie de temas. Vivir, por ejemplo, en lugar de realizar un trabajo monótono que fácilmente podría hacer cualquier aparato mecánico.

¿Por qué no lo hacemos, entonces? Todos tenemos la esperanza de que algún día nos toque la lotería y así poder dejar el trabajo, dedicarnos a viajar, a disfrutar de la vida. Pero es que tenemos delante de nuestras narices la posibilidad de repartir las horas de trabajo entre los parados y de automatizar una gran cantidad de actividades laborales. Y en lugar de aprovechar dicha oportunidad seguimos anclados en un sistema que se va quedando obsoleto cada día que pasa. Un sistema que impide el normal desarrollo de nuevas y más eficaces técnicas de producción, al tiempo que nos condena a pasarnos la tercera parte de nuestra vida amargados teniendo que hacer un trabajo a disgusto (hay unos pocos que tienen la suerte de trabajar haciendo algo que les gusta y les llena, pero no deja de ser una minoría insignificante).

En efecto, seguimos manteniendo una estructura laboral heredada de los tiempos de la revolución industrial, cuando, es cierto, mantener una ciudad en funcionamiento exigía muchísimo trabajo humano por parte de todos. Pero hoy en día disponemos de tecnología y de mano de obra suficiente para que ninguno de nosotros tuvieran que trabajar más de tres o cuatro horas al día, sin que los niveles de producción mundiales descendieran un ápice.

¿Qué es lo que ocurre? Lo que ocurre, ni más ni menos, es que si una fábrica automatiza su producción, los únicos que se benefician son los dueños de la fábrica. Ocurre que si un supermercado quita a sus cajeras de supermercado, los únicos beneficiados son los dueños del supermercado. Ocurre que si yo trabajo media jornada, también tengo la mitad de sueldo, insuficiente siquiera para pagar una hipoteca baratita. Los niveles de producción se mantienen, es cierto, pero las cajeras de supermercado o los trabajadores de la fábrica pasan a convertirse en personas sin ingresos económicos.

Si en el mundo, suponiendo que fuera posible, automatizáramos de golpe y porrazo todas las actividades automatizables, de tal forma que la mayoría de nosotros quedase en el paro ¿qué sucedería? Seguirían existiendo los mismos alimentos, se seguirían fabricando las mismas cosas, pero ya no habría quien pudiera comprarlas. Tendríamos una élite empresarial que se habría ahorrado un dineral en sueldos, y que por tanto vería aumentar sus cuentas bancarias hasta índices estratosféricos… al principio. Pero luego todo se colapsaría cuando nadie pudiera permitirse comprar nada.

La solución parece que pasaría por establecer un sistema de reparto entre todo lo producido, de tal forma que aunque nos hubiéramos quedado todos sin trabajo, pudiéramos de todos modos, al no haber disminuido la producción, seguir viviendo como antes. No obstante, esta solución aparentemente idílica también plantearía serios inconvenientes. Si todos pudiéramos obtener los mismos ingresos sin necesidad de trabajar, el concepto de competencia desaparecería de la ecuación. Los ejemplos comunistas que han existido nos han enseñado que sin competencia interna los países se vienen abajo. Sobretodo si el resto de países no lo son. Sin la perspectiva de una mejora en el estatus personal, faltaría la motivación necesaria para llevar a cabo todo tipo de tareas. Si la cosa se hiciera a escala planetaria tal vez viviríamos todos más tranquilos, sin tantos agobios, puede que incluso más felices, dependiendo de lo que entendamos por felicidad, pero de lo que no cabe duda es de que nos estancaríamos inevitablemente en todos los sentidos. Nos estancaríamos, y jugando un poco a escritor de ciencia ficción, imagino que con el tiempo hasta acabaríamos retrocediendo a niveles evolutivos anteriores.

Sin embargo, tal vez sería posible encontrar un punto medio. Podríamos disminuir nuestros horarios de trabajo, e incluso podríamos establecer un sueldo mínimo por el mero hecho de estar vivos, como empieza a suceder en algunos países modernos. Un sueldo que nos garantizara una subsistencia básica aunque no quisiéramos trabajar en absoluto. Pero hacerlo de tal modo que al mismo tiempo tuviéramos la posibilidad de pasarnos todo el día trabajando para aumentar nuestro patrimonio personal o simplemente para poder alardear de dinero.

Concluyendo, mi opinión es que para mí un mundo ideal sería aquel en el que trabajar no fuera una necesidad indiscutible, sino una opción personal de aquellos que no se conformaran con vivir con lo mínimo. Y creo que sería perfectamente factible.

Publicado el 25 de septiembre de 2006 a las 10:01 am en 'Política'.

6 Comentarios

  1. 10:30 | 25 septiembre 2006 | Permalink

    Sí que creo que resulta posible trabajar menos de lo que trabajamos, aunque no creo que la jornada laboral pudiera disminuirse hasta las 3 ó 4 horas diarias. El problema es que, como dice Fernando, hay gente a la que les gustaría y otra que no, y que los que quisieran no pueden porque el sistema laboral no permite la suficiente flexibilidad.

    No obstante, al nivel en el que estamos, lo más positivo me parece promocionar ese “sueldo mínimo por el mero hecho de estar vivos”, lo que se conoce como la propuesta de renta de ciudadanía o renta básica, cuya principal virtud, además, es que terminaría de forma radical con la pobreza en nuestras sociedades. Y que no se piense que la renta básica es una propuesta sólo de la izquierda, porque la apoya incluso el apostol del neoliberalismo de los años 80, el economista que lideró la llamada escuela de Chicago, Milton Friedman. O sea, que es perfectamente factible.

  2. 21:36 | 25 septiembre 2006 | Permalink

    Esta claro que la automatización del trabajo está en curso y que cada vez hay menos puestos de trabajo por cuenta ajena. El paro es alto y los que trabajan están sobreexplotados.

    Si pensamos que la automatización se aplica a trabajos peligrosos, como la minería por ejemplo no parece mala idea, siempre que no se lo preguntemos a los mineros actuales. Si la tecnología sigue abaratandose y la contaminación se minimiza es un proceso imparable.

    Los socialistas franceses intentaron repartir el trabajo con la ley de la jornada máxima de 35 horas, pero parece que apenas se ha aplicado.

    Creo que la Renta Básica de Ciudadanía sería un paso importante, cuando todos la recibamos tendremos más opciones de escoger el trabajo, el trabajo se pagará mejor y podremos dedicarnos más a estudiar y prepararnos e inventar nuevas formas de trabajar con nuestros cerebros, que son trabajos más difíciles de automatizar y serán la mayoría de trabajos del futuro.

  3. 14:33 | 23 mayo 2008 | Permalink

    va

  4. 14:34 | 23 mayo 2008 | Permalink

    esta muy interesante

  5. 20:07 | 24 mayo 2008 | Permalink

    esta muy bueno leelo con cuidado

  6. 3:55 | 2 agosto 2011 | Permalink

    Te recomiendo esta web: http://www.movimientozeitgeist.org
    Así como los documentales que encontrarás en http://www.zeitgeistmovie.com
    Un saludo.