[Diario de Lanzarote, 30 de junio de 2006]
Cómo pasa el tiempo. Hace un año estábamos entretenidos, otra vez más, en ver quien iba a ser presidente o presidenta del Cabildo. Habíamos preguntado a la Junta Electoral Central –donde nombrar a Lanzarote es como ver todos los días a la vecina plasta del quinto pidiéndonos sal– si le tocaba a Manolo o podía serlo Inés. Manolo se lo había pedido en un pacto de esos para salvar la isla tras que el PP picara el anzuelo envenenado puesto por los propios socialistas y se pegara el batacazo más espectacular de su historia. De Inés existía la duda ética y estética. Iba la cuarta o la quinta en la lista del partido por el que se presentó a las elecciones (PIL, ¿recuerdan?) y eso era la primera vez que nos pasaba en la isla. Y ya es raro porque nos ha pasado de casi todo. Al final, Inés podía y resultó que también quería. Y la pusieron de presidenta. Hagamos, pues, balance de lo que ha dado de sí este año. Ya está. Otro año más de humo. Porque así, a bote pronto, ¿qué hemos resuelto?
El gran asunto de esta legislatura, el debate sobre el territorio, está por resolver. Y lo que es peor: el mensaje que ha lanzado el Cabildo es estremecedor. ¿En manos de quien estamos? ¿De los especuladores del suelo?¿De los alcaldes? Más preguntas: ¿Queremos Oferta de Ocio sí o no? ¿Dentro o fuera? ¿Poca o mucha? ¿Aquí o allá? ¿Improvisamos sobre la marcha o lo tenemos claro? Improvisación. Esa es la palabra. Ni pacto de Gobierno, ni acuerdos de mínimos ni idea de qué es lo que querían. Sólo tenían claro que querían gobernar. Por nuestro bien y por la estabilidad de las instituciones. Gracias.
Un año después carreteras y poco más. Un gobierno sin norte. Sin objetivos. Tres partidos que no se entienden. Algunos que ni se hablan. Más reuniones para apagar incendios forestales que para plantar árboles. ¿Dónde vamos? ¿Dónde nos llevan? ¿Por qué nos dejamos llevar? Hay excepciones, claro. Creo que son tan pocas que hasta huelga citar qué consejero tiene las ideas claras. Tan claras como poco políticamente correctas para lo que ha sido usual hasta ahora. En medio del bosque del populismo es fácil encontrar el árbol de lo pragmático.
El resto de cosas, en veremos. Vinagre Balsámico de Malvasía con Denominación de Origen (desde la Fábrica de Joyas no había oído nada similar, lo juro) Por ahí empezamos y en el camino: la Escuela de Hostelería, los trabajadores del Conservatorio, la gestión de Residuos, la isla cada vez más sucia, Inalsa decantándose por un sector del empresariado, Turismo peleándose con la patronal, miles de genuflexiones a un gobierno de Canarias que en lugar de darnos, nos quita. Y suma y sigue.
Hablo del Gobierno. No personalizo en la Presidenta. Que podría, porque ella es la responsable máxima de lo que pasa. En estos doce meses la han etiquetado de inexperta, ingenua, cándida y espontánea (hasta el periódico El Mundo llegó su espontaneidad y, de paso, una imagen charlotesca del gobierno insular). Han valorado su capacidad de diálogo y su perenne sonrisa. Grandes virtudes, sin duda, que cualquier analista ha de agradecer. Pero inmediatamente se ha de pedir más. Porque si estuviéramos hablando de un grupo de gobierno coordinado y bien avenido, la figura del mandamás se difuminaría. Pero es todo lo contrario. Y ahí ha de emerger la Presidenta que se espera. Con menos indefinición y con más… ya me entienden.
Queda un año por delante. Pero me temo que no es el mejor año para el trabajo político en una corporación como el Cabildo. Ya estamos en precampaña electoral y cada cual intentará, aún más, hacer la guerra por su cuenta. En mayo de 2007 tendremos la oportunidad de arreglar todo esto, o de estropearlo todavía más. Nunca acertamos.
Lanzarote es diferente, se nota nuestra ligazón con Latinoamérica y la política parece más sudamericana que otra cosa: populismo e inestabilidad. Pero desgraciadamente hay que añadir la incompetencia, y en cantidad. En realidad, de la incompetencia de los socialistas, de su impresentable pacto y de la forma en que se realizó vienen todos estos lodos.
Fueron Manolo Fajardo, Carlos Espino y Miguel Ángel Leal quienes tomaron la decisión y, teniendo en cuenta cómo les va, hay que convenir en que la incompetencia tiene que un factor clave en su actuación política, y las consecuencias se ven tanto en el Cabildo como en Arrecife.
Del PIL y CC poco se podía esperar, el PP poco contaba (aunque es cierto que no era fácil esperar semejante ridículo), AC no se dedica a la política, así que, como siempre, algunas esperanzas estaban puestas en el PSOE. Y hoy, como siempre, esas esperanzas han sido defraudadas por los socialistas. Y razón tiene Jaime en que poco o nada se puede esperar del año que queda por parte de un gobierno cuyos componentes poco aprecio se tienen y menos relación tienen entre ellos.