Jorge Marsá
Los italianos han votado en su referéndum contra la propuesta de la Italia plural. Como decía la crónica de ayer de El País: “Italia rechazó de forma tajante la nueva Constitución federalista propuesta por el centro-derecha”. Esa es la gran diferencia con nuestro país, que es la derecha, la Liga Norte y Forza Italia, la que propone la Italia plural.
Nada más lógico que sean Bossi y Berlusconi quienes hagan el papel que en España defienden nacionalistas y socialistas. Lo de aquí es lo raro, que sean, por ejemplo, los socialistas catalanes los que aboguen por limitar la solidaridad de las regiones más ricas hacia las más pobres. No extraña que Bossi declare que “en las zonas más avanzadas del país se ha impuesto el sí, mientras ha votado no la parte que sigue creyendo en el asistencialismo”. Francesco Speroni, eurodiputado de la Liga Norte, es aún más claro: “Los italianos dan asco, han ganado los que quieren vivir a cuenta de otros”. Cuánto parecido con las declaraciones que en su momento hicieron Maragall y Castells.
Continúa resultando lógico que las regiones más ricas de Italia, Lombardía y Véneto, hayan votado mayoritariamente a favor de una descentralización administrativa que disminuyera su aportación a la caja común. Es lo mismo que sucede en España con Cataluña y el País Vasco. Por el contrario el no fue abrumador en Calabria, Campania y Sicilia, en las regiones más pobres del país. Lo que resultaría más difícil de entender es que las regiones más necesitadas se empeñaran en sumarse a la carrera identitaria, a trocear un poder central que no puede más que beneficiarlas; exactamente lo que ocurre en España.
Y es que en Italia las posiciones de las distintas fuerzas políticas con respecto a lo que conocemos aquí como el problema territorial parecen bastante más congruentes con sus postulados ideológicos: el nacionalismo de las regiones ricas, la derecha de la Liga Norte, es quien más decididamente apuesta por la solución federal; la derecha de Berlusconi se presta a apoyar esa vía, aunque sin tanto entusiasmo; el centroizquierda que ha propugnado el no se muestra partidario de una solución menos radical; y la izquierda se niega como gato panza arriba a abrir el melón constitucional para que se ponga en cuestión la solidaridad entre regiones y la igualdad de todos los italianos.
En fin, que nada que ver con lo que pasa por estos lares, en los que la izquierda, moderada o radical, se entregó hace tiempo a la obsesión nacionalista, es decir, que abandonó en parte su tradicional lucha por la igualdad para aceptar el combate nacionalista por las diferencias entre los ciudadanos según a qué región o cultura pertenezcan. Y al contrario que en Italia, aquí se llaman progresistas los defensores del viejo tradicionalismo reaccionario que pone el acento en la diversidad cultural y en supuestos derechos históricos que tan mal se llevan con cualquier proyecto realmente progresista, esto es, democrático e ilustrado.
aloe
10:24 | 28 Junio 2006 | Permalink
Marsá nos vuelve a decir que los nacionalistas tienen cuernos y rabo y que en las noches de luna llena salen a comerse crudos a los niños, y es muy interesante que nos lo diga.
Carlos Díaz
12:46 | 28 Junio 2006 | Permalink
No creo qeu se trate de si los nacionalistas tienen cuernos y rabo, sino de si es cierto lo que escribe Marsá y en Italia el nacionalismo sólo pasa en la derecha y la izquierda está en contra de separar las comunidades. A mí me parece que tiene razón en que la izquierda no debería dedicarse a las diferencias sino a la igualdad, pero si alguien piensa lo contrario que lo diga y en paz, pero que lo diga con ideas.
Lola
13:11 | 28 Junio 2006 | Permalink
Y cuales son las ideas que Marsá pone en este artículo? que defender la diversidad de las culturas del mundo y la identidad cultural de tu pueblo es tradicionalismo reaccionario? pues vaya idea, eso sí que me parece reaccionario.
alternativo
16:01 | 28 Junio 2006 | Permalink
Por supuesto que aquí el reaccionario es Marsá, no hay sino ver lo que dice para darse cuenta.
Plácido
17:39 | 28 Junio 2006 | Permalink
Caso aparte el del nacionalismo canario, que defiende con uñas a dientes su eterno derecho a pedir. Realmente si lo del nacionalismo de las regiones más ricas es inmoral, lo del canario es patético.
pedro
17:55 | 28 Junio 2006 | Permalink
Yo la verdad, no entiendo al Sr Marsa, que tendra que ver… los nacionalismos reaccionarios, excluyentes, insolidarios y pasados de rosca , con la pluralidad, que pretende Marsa, que seamos todos alto y guapos,”como el, rubios de ojos azules , que hablemos todo el Ingles y comamos fondillu… creo por el contrario que en la prularidad y en el respeto mutuo esta el futuro de la humanidad.