Jorge Marsá
El comunicado de la Fundación César Manrique, que ayer publicó la prensa, menciona «una operación concertada, a gran escala y sin precedentes» en torno al Plan Territorial. Quizá sean muy raras las cosas que están pasando y no haya precedentes, quizá tengan razón; aunque a mí, la verdad, no me lo parece. No obstante, sí creo que algunas resultan cuando menos dignas de reseñarse.
Y lo lógico es empezar por el baile de posiciones que se trae la presidenta del Cabildo. La Provincia titulaba así el martes: «Rojas apuesta por aplazar el debate de la oferta complementaria en suelo rústico». Y el mismo diario confirmaba ayer el cambio en la postura: «Rojas reiteró su intención de aprobar este PTE ‘cuanto antes’ y dejar para después de las próximas elecciones el debate sobre la oferta complementaria en suelo rústico, tal y como propone el redactor del PTE, Fernando Prats». Es decir, que parece que el Plan Territorial está en vías de aprobarse, y tal cual le parecía a Inés Rojas que no debía aprobarse. Bastante es tener que aceptar que el Cabildo esté presidido por una tránsfuga; ahora sabemos, además, que lo está por una irresponsable, por quien abrió una crisis en su propio gobierno para, al final, tragarse lo que le parecía intragable.
Digna de mención me parece también la torpeza de la dirección de los socialistas lanzaroteños en esta batalla, aunque tampoco carece de precedentes. Manuel Fajardo ha vuelto a dar una buena prueba de sus limitaciones en el terreno político al aceptar lo que debería haber sido inaceptable: la desautorización de su segundo de abordo por la presidenta. Los socialistas parecen empeñados en dejarse en el camino una parte importante de su capital político, y se están revelando incapaces de gestionar bien los procesos tanto del Plan Territorial como del Plan General de Arrecife.
Donde no hay ninguna novedad es en Alternativa Ciudadana: Pedro Hernández calificó el PTE de «literatura anestesiante». Ya en su momento, cuando Enrique Pérez Parrilla planteó la desclasificación de 25.000 camas, habló de «estafa». Sí, como lo oyen, desclasificar 25.000 camas era, y es, una estafa o literatura anestesiante. Es coherente este buscador de eslóganes: para él, hoy como ayer, lo importante es cargar contra el PSOE. Y en eso están. Detener el crecimiento o desclasificar camas no es lo prioritario ni lo urgente para Alternativa Ciudadana.
Como se ve, más continuamos con los precedentes que novedades tenemos. Sin embargo, la Fundación sostiene que hay novedad en otro frente, y lo destaca en el primer punto de la síntesis de su comunicado:
La FCM hace pública su convicción de que existe una operación concertada, a gran escala y sin precedentes, promovida desde ámbitos empresariales y políticos, que persigue desmantelar los avances que se han producido en la isla durante los últimos años 15 años en materia de control del crecimiento turístico y ocupación del suelo. A juicio de la FCM, dicha operación incluye la neutralización del PTE, la debilitación de los colectivos sociales y, a medio plazo, el derribo de las políticas emanadas de la Administración que persistan en poner límites al crecimiento excesivo, a través de nuevos instrumentos de planeamiento.
No es la primera vez que la Fundación se refiere a operaciones ocultas u oscuras, aunque en esta ocasión suena un poco más apocalíptico por el añadido de la «gran escala y sin precedentes». En mi opinión, si algo puede decirse es que lo que está ocurriendo tiene todos los precedentes: un sector de la sociedad intenta una vez más que no se detenga el crecimiento turístico. Y tienen todo su derecho a defender sus intereses, que es lo que hacen los tránsfugas del PIL, CC, los alcaldes y un grupo de bien conocidos empresarios. ¿Dónde está la sorpresa y la novedad en que ese colectivo intente cargarse una medida destinada a contener el crecimiento turístico?
La característica de una sociedad democrática es que cualquier interés, por muy particular que sea, debe tener la posibilidad de ser defendido. Cierto que la FCM no comparte ese interés, tampoco yo –incluso me parece estúpido que algunos de quienes lo hacen lo defiendan–, pero ello no obsta para que resulte obligado reconocer el derecho que tienen quienes piensan que Lanzarote debe continuar creciendo en el terreno turístico a plantear su postura en el espacio público, y que sea legítimo que intenten evitar las medidas de las administraciones públicas que consideren que les perjudican. Siempre, eso sí, que se limiten a utilizar los recursos democráticos de los que dispongan.
Por lo tanto, se trata –también hoy como siempre– de defender que todos los sectores de la sociedad dispongan de armas de similar calibre a la hora de intentar hacer triunfar sus posiciones en la esfera política, y de que lo hagan sin subterfugios, sin esconder a la ciudadanía las propuestas planteadas. O sea, que lo hagan de forma distinta a como lo hace el sector referido. Y que acepten que si la mayoría de la sociedad está por parar, por mucho derecho que tengan a defender lo contrario, tendrán que asumir las medidas que se arbitren. Pero dejémonos de conspiraciones y aceptemos el derecho a tratar de influir en la toma de decisiones de quienes consideran positivo el crecimiento turístico. No magnifiquemos tampoco su poder, porque estamos hablando de una «operación a gran escala» que está punto de ser derrotada en toda regla. Y discutamos sus posiciones con la misma claridad que a ellos les exigimos, que en este terreno sí puede la Fundación darle a ese sector bastantes lecciones. De hecho, ha dado y da unas cuantas… y bien dadas.
PD: Sobre «la debilitación de los colectivos sociales», ¿qué decir? Quizá que ese parece uno de los objetivos más complicados de la operación, porque cuesta imaginar que pudiera incrementarse su debilidad.
Mati
13:32 | 25 Mayo 2006 | Permalink
Ay Marsá ya se ha metido en otro lío, ahora con la crítica a la Fundación, seguro que lo demás no crea mucho lío (aunque quizá sí lo de Pedro Hernández) pero seguro que se molestan por haberse metido con la Fundación.
Mi comentario
13:50 | 25 Mayo 2006 | Permalink
Marsá, está claro cuales son tus fijaciones, te regocijas metiendo el dedo en el ojo de la gente que un día te dió un plato de comida.
aloe
14:21 | 25 Mayo 2006 | Permalink
Marsá NO se ha metido en otro lío, LO ESTA PROVOCANDO, por eso le llaman PROVOCADOR. Además Pedro Hernández lleva toda la razón, lo mismo que la Fundación cuando dice que hay una operación montada para tirar al piso las medidas contra el crecimiento y quien no lo vea es que esta ciego o es que no le interesa verlo como le pasa a Marsá.
lacatus
17:02 | 25 Mayo 2006 | Permalink
Pues no se yo si a gran escala se está montando lo enunciado por la FCM, pero al loro si habría que estar y yo veo a la sociedad en su conjunto un poco alejada del debate, sin capacidad de reacción, ¿cuántos saldrían a la calle hoy? Me da que pocos, que con esa baza también cuentan quienes no quisieran parar.
Un toque de atención el de la FCM, un gran timbrazo, algo exagerado, pero necesario para que algunos dejen de dormir en el lecho de los felices, satisfechos de bienestar.
Carlos Díaz
18:24 | 25 Mayo 2006 | Permalink
Será un “toque de atención” y le parecerá necesario, pero tiene razón Marsá es que es lo mismo que ha sucedido siempre. A lo mejor hace falta deformar la realidad para asustar a los ciudadanos para que respondan, que es lo que dice Lacatus.
Carmen Delgado
19:05 | 25 Mayo 2006 | Permalink
Estoy de acuerdo con los dos, porque hace falta que la sociedad se movilice y en que no debería hacerse con exageraciones, porque bastante fuerte es la realidad que tenemos para que haga falta exagerarla. Bien por el papel que juega la Fundación, pero es verdad que no hay nada nuevo en lo que hacen los alcaldes y ciertos empresarios. No suelo estar muy de acuerdo con Marsá, pero esta vez sí.
chafalmeja
19:40 | 25 Mayo 2006 | Permalink
Pero qué pasa, que es que la Fundación es intocable, que no se le puede hacer ni una crítica, porque no me parece que la de Marsá sea muy gorda. Algunos parecen de la Inquisición.
Antonio Suárez
20:30 | 25 Mayo 2006 | Permalink
Sí se pueden hacer críticas, pero hay que ser inteligente y escoger el momento y no me parece muy inteligente criticar a un aliado cuando se está en plena guerra por parar el crecimiento turístico.
Texas-Huesca
8:50 | 26 Mayo 2006 | Permalink
No leo crítica a la Fundación, leo posicionamiento y algunas precisiones. El enemigo, no obstante no es la Fundación,el enemigo es empresario y constructor. Marsa´dice lo que le parece, cuando le parece, lo dice bien, provoca e incomoda, abre posibilidades que otros no vemos, analiza, escudriña y llama las cosas por su nombre, y eso jode.Por cierto no soy godo, por lo de las etiquetas. Soy y estoy, punto.
Silvia
10:55 | 26 Mayo 2006 | Permalink
Me parece perfecto que se defienda que cualquier interés, en una democracia, tiene derecho a ser defendido, pero creo que el articulista peca de ingenuidad cuando afirma que se trata de que todos los sectores dispongan de armas de similar calibre para hacerlo.
También me llama la atención el condicional contenido en la frase “si la mayoría está por parar…”, porque pensé que ya se había llegado desde hace tiempo a este acuerdo, incluso a nivel institucional. Por consiguiente, lo más desconcertante es que, al parecer, no se haya echado el freno y todavía hoy Adena difunda un comunidado solicitando a la presidenta del Cabildo que se suspenda la concesión de licencias para la construcción de nuevas plazas turísticas.
pedro
12:27 | 26 Mayo 2006 | Permalink
Estoy con fundacion en su comunicado que este articulito de Marsa.
fernando marcet
13:43 | 26 Mayo 2006 | Permalink
A estas cosas me refiero yo cuando hablo de que hay demasiada distancia entre la ciudadanía y quienes la representan. Y me parece que cometemos un error olvidándonos de que el tema a debate no es si Marsá esto o si Marsá aquello.
Lo que se debate es si queremos seguir urbanizando Lanzarote. Nada más y nada menos. Coger más kilómetros cuadrados y construir sobre ellos. Discutiendo las virtudes o defectos de los mensajeros nos olvidamos de cuales son los mensajes. La fundación lo está diciendo bien clarito. Y no creo que mienta. Quieren urbanizar más y más. Quieren construir más y más. Y no se van a parar. Se nos dice que la isla es pequeña para tanto inmigrante como ha venido últimamente. ¿Y acaso no es pequeña para tanta cama, tanto hotel y tanto apartamento? Las personas van y vienen… pero los hoteles se quedan ahí para siempre.
No se imaginan lo que me dolería encontrarme un día en playa blanca o en fariones y ver esos edificios y esa masificación que hay en casi toda la costa peninsular o en el sur de Gran Canaria o Tenerife. ¿A ustedes no? Pues centrémonos en parar eso. Es mi opinión.
El Ángel Simón
10:00 | 27 Mayo 2006 | Permalink
Si los criterios “no es el momento adecuado” o “no hay que mostrar la mínima grieta frente al enemigo” son los responsables del monolitismo de los partidos políticos, de la actitud miedosa de los gestores públicos, o de la actitud intransigente de ciertos sectores de la opinión pública… ¿no debe la libre opinión pasarselos, con todo el motivo del mundo, por el forro? ¿qué papel le quedaría si no? ¿el de portavoces de la mayoría? …. parece que algunos considerarían que esta sería la opción correcta: gran error, desde mi punto de vista