[Lancelot, 7 de abril de 2006]
Es inquietante comprobar cómo sigue imperando cierto complejo en los sectores supuestamente progresistas, dispuestos a defender a los trabajadores con el mismo énfasis independientemente de que sean buenos o malos, o se lo merezcan o no, sino simplemente por el mero hecho de ser trabajadores. Da lo mismo que sean causas justas o injustas las que defiendan. Da lo mismo que una huelga tenga más o menos justificación. Da lo mismo que esa lucha laboral provoque la ruina de una economía o que perjudique o no al principal sector de subsistencia de la isla. A veces, la irresponsabilidad, cuando no la ingenuidad, del supuesto progresismo es tal que asusta. Se ignora que cuando las economías comienzan a fallar o llegan las crisis económicas los eslabones más débiles de la cadena social son los primeros en saltar. Y digo esto por la ligereza, cuando no la desgana, con la que se tratan asuntos tan graves como la permanente conflictividad que se está generando en Guacimeta.
Ahora, como les ha parecido poco el daño que ha sufrido la imagen turística de la isla, se activa en el aeropuerto una huelga en plena Semana Santa para presionar a Iberia. Y todo esto mientras la recesión económica de Lanzarote continúa, las empresas turísticas hacen esfuerzos para mantener el empleo a pesar de las dificultades que pasan y la iniciativa pública y privada trata de reactivar el mercado con costosas campañas promocionales. Pues bien, la imagen turística de Lanzarote dará otro grave paso atrás si la huelga triunfa en Semana Santa y el caos se apodera de Guacimeta una vez más. Esa conflictividad registrada en los últimos años en el aeropuerto lanzaroteño ha ocasionado ya un descenso del 10% en la entrada de turistas extranjeros, según un sondeo realizado sobre la calidad del destino entre turistas y profesionales. Y lo que es peor, Lanzarote ya tiene el calificativo de destino conflictivo para los touroperadores.
El personal de tierra de Iberia lleva más de un año enfrascado en un conflicto laboral con su empresa. Un año en el que no han logrado nada de nada, a excepción de dañar irreversiblemente la imagen turística de la isla, perjudicar a los trabajadores de Iberia que no quieren la huelga (cada vez son más las voces críticas con el Comité de Huelga) y, sobre todo, ganarse a pulso que la opinión pública se les eche encima. Estamos hablando de unos trabajadores que tienen un convenio laboral digno, de los mejores del ramo. De un maletero que puede ganar unos 20.000 euros brutos al año, aunque los hay que ganan 29.000 euros si superan determinados años de antigüedad. Estamos hablando de unos trabajadores que ganan al mes entre 200.000 y 300.000 de las antiguas pesetas de media, según la categoría y las funciones que desempeñen, lo que no está nada mal. Y no quiero entrar en si tienen o no razones para exigir mejores prestaciones laborales, pero lo que debe hacer el Comité de Huelga si así lo cree es ir a Magistratura de Trabajo para que ésta dilucide. Lo que no puede hacer el Comité de Huelga es secuestrar un aeropuerto y con ello una isla. Lo que no pueden hacer esos 60 ó 70 trabajadores que se arrogan la representación del resto del personal de Iberia es poner en vilo la economía insular con la amenaza de la enésima huelga. Y todo porque algún iluminado ha llevado la negociación a un callejón sin salida. ¿O no es sospechoso que los sindicatos no apoyen esa estrategia de lucha, que UGT ha calificado casi de desastrosa? ¿O no es sospechoso que la propia CC.OO. de Madrid se haya visto obligada a sacar un comunicado público rechazando la huelga por irresponsable? Como sospechoso resulta que en el resto de los aeropuertos de Canarias los trabajadores de Iberia estén encantados con el mismo convenio que disfrutan los empleados de aquí.
Lo único cierto es que el Comité de Huelga y una empresa poco dialogante como Iberia han enquistado la lucha laboral con una huelga indefinida que desconvocan cada día. Un Comité de Huelga que ha decidido quemar a la desesperada los últimos cartuchos en Semana Santa porque sabe que ha fracasado, que Iberia coge vuelo dentro de dos meses y que cada vez son más los trabajadores contrarios a esa estrategia laboral que sólo ha conseguido el desastre. El desastre para los trabajadores de Iberia y el desastre para la isla.
Es difícil opinar cuando no se tienen todos los datos en la mano. Pero me cuesta abstenerme por una simple cuestión.
Es cierto que estos van justo a donde duele, faltaría más. En semana santa. ¿Pero cómo si no esperarían que sus reivindacaciones fuesen escuchadas? Obviamente, si su huelga tuviera un efecto nulo, para nada se iban a poner en huelga.
Sus peticiones pueden ser exageradas o justas, no lo sé. Pero el derecho a la huelga es un derecho constitucional, en mi opinión un derecho fundamental. Y no me parece bien que el señor Coll ponga a los trabajadores en la palestra, a modo de apedreamiento público, acusándoles de secuestrar la isla entera.
Ojalá el sector de los trabajadores de la imagen y el sonido, al cual pertenezco, tuviéramos la décima parte de unión que estos señores. A nosotros nos tienes un día en una televisión, otro día en otra… cobrando verdaderas miserias y trabajando mucho más de lo que en los contratos pone. Y ay de quien se queje. Porque el que no esté a gusto sabe que detrás suyo hay veinte dispuestos a coger la cámara por aun menos dinero.
Afortundamente yo conseguí salirme de ese inframundo que es el de la televisiones locales. Pero veo a mis excompañeros yendo de televisión en televisión, cumpliendo sus contratos de tres meses primero en una luego en otra… porque es así como funciona…los dueños del asunto saben que si te contratan durante más de determinado tiempo te tienen que hacer fijo… y eso nunca. Así que te obligan a deambular entre las distintas televisiones… y suerte que hay varias… está todo calculado.
Pero una huelga de cámaras y redactores de televisión no supondría ningún secuestro para la isla… ni en semana santa ni en ninguna otra fecha… probablemente el señor Coll ni siquiera diría mu… aunque estuvieran todo un año en huelga.
Sin embargo no es menos cierto que haría mucho daño a las televisiones, cuya economía depende de la emisión diaria de anuncios.
Se que es muy fácil hablar cuando se está fuera, como yo ahora. Pero desde aquí me gustaría animar a todos los técnicos, operadores de cámara, redactores y demás a que se unan un poquito… no a que se pongan en huelga, sino solo a que se unan lo justo para acabar con el trato vejatorio que llevan tantos años sufriendo.
La imagen turística, la imagen turística. ¿por qué no hablas de la sobreoferta de camas? Eso si perjudica la economía de la Isla.
“Las empresas turísticas hacen esfuerzos para mantener el empleo” ¿Por qué no hablas del exceso de camas que perjudican al resto de las empresas turísticas? ¿será porque te debes a ellos, a los de la sobreoferta?
Como trabajador del aeropuerto, puedo asegurar que no existe ninguna unidad en la plantilla de iberia sobre la huelga. hay mas de la mitad de los trabajadores que no estan de acuerdo con ella, pero a ellos no se les oye. no salen en la prensa, no acaparan los medios. a que nadie del comite les ha informado de que ya estan empezando a salir las primeras sentencias contra los despedidos? les guste o no, se aplico un convenio colectivo, y un convenio es una ley.