Manrique como excusa

Josechu Pérez Niz

José Francisco Reyes, alcalde de Yaiza: “César Manrique quería que se construyeran hoteles donde está el Papagayo Arena”. Ese es el titular de la entrevista en La Voz de Lanzarote.

Ahora extracto parte de la entrevista en la que el primer edil sureño sostiene que estuvo con Manrique por aquella zona “y quería hacer hoteles ahí. A él [a Manrique] le parecía bien, y lo dijo delante mío”.

La Voz: ¿Qué le falta y qué le sobra a Yaiza?

José Francisco Reyes: Le falta consolidarse, crear esas infraestructuras que todavía hacen falta para consolidar la zona, como un gran centro deportivo dirigido a la población que vive aquí y a los turistas, necesita dos campos de golf como mínimo, para tener un paquete turístico completo, le falta un Palacio de Congresos o al menos un auditorio para 1.500 personas. Nosotros ya hemos ofrecido terrenos para ese auditorio, y nada, mientras que en Arrecife el problema es que no ofrecen suelo. Y lo que le sobra a Yaiza son detractores. Yo invito a esos detractores a que recorran todo el municipio, que vean qué se ha construido y dónde no se ha construido, que vean los espacios que Yaiza ha dejado libres. Este es el único municipio de Canarias, y no se si en la Península habrá otro, que ha dejado sus playas para el beneficio de todo el mundo, porque en otros sitios los hoteles los hacen delante de las playas.

La Voz: Bueno, el Papagayo Arena…

José Francisco Reyes: No está dentro del espacio natural, por mucho que se quiera decir. Está en primera línea de playa, pero no dentro del espacio protegido. Yo estuve con César Manrique y quería hacer hoteles ahí. A él le parecía bien, y lo dijo delante mio.

Ya se ve la limitación del alcalde sureño para lidiar con lo que llamo el chicle Manrique. Y sus dificultades se aprecian en toda la entrevista: “El PIOT es una basura”, llega a repetir Reyes, en plan lectora de cartas con velas negras, en tres ocasiones. Chicle Manrique que nada tiene que ver con Manrique. Ni con sus errores ni con sus virtudes. Ni con el hombre ni con el mito. Ni con, en palabras de Agustín de la Hoz, la baja volada conejera contra él (volada conejera sobre la que hoy, interpreto, reflexiona deliciosamente Mario Ferrer en este blog aunque con otro asunto) ni con las continuas referencias babosas a su persona.

El chicle de Manrique suelen masticarlo, curiosamente, los que en algún momento exponen taxativamente que a Manrique no hay que interpretarlo. Coincide esta sentencia con algún posicionamiento público de la Fundación César Manrique. Si el equipo directivo de la entidad manriqueña dice algo, recurre alguna licencia con visos de ilegalidad o se opone a los soñados campos de golf, puertos deportivos y parques temáticos, una o varias autoridades públicas –parecen una orquesta bien afinada– saltan al escenario público con las manifestaciones referidas: “A Manrique lo comprende el pueblo, basta ya de interpretar a Manrique”. También es curioso que respondan de este modo, porque la Fundación no acostumbra a anunciar un recurso exponiendo algo así como: “Nos dijo Manrique que lo recurriéramos”. O “planteamos que desclasifiquen el suelo del Charco del Palo y así proteger la caralluma porque un día César se levantó, vio a la caralluma y se dijo: el día que tenga una Fundación le diré a la peña que la dirija que defiendan a la plantita esta”. Qué cosas. La Fundación encargada de velar por la obra de Manrique lo nombra en contadísimas ocasiones y algunos alborotadores cuando les viene en gana. Sí, qué cosas.

Los mascadores del chicle Manrique, además de su mastiqueo exagerado en discursos oficiales y cenas de gala, aprovechan a Manrique para justificar aberraciones como el hotel al que se refiere el Sr. Reyes. Un mamotreto barriobajero de doce plantas en primera línea de playa de Las Coloradas, Playa Blanca. Sorprende la ubicación de la conversación: “lo dijo delante mío”; y también la indefinición: “Cesar Manrique quería hacer hoteles ahí”. No un hotel; hoteles en plural. A ver quién le lleva la contraria a José Francisco porque, según se desprende de la conversación, se lo dijo a él o delante suyo. Lo cierto es que la parte aludida, Manrique, no puede responder por razones obvias, está muerto. A las limitaciones habrá que sumar cierta dosis de exceso de cara o de falta de vergüenza. Sea lo que sea, José Francisco Reyes justifica el Hotel de Las Coloradas porque Manrique le comentó que él haría hoteles ahí.

¿Imaginan ustedes que el artista se hubiera vuelto loco en los últimos años de su vida y planteara a los cuatro vientos que había que plantar plataneras en las playas? A buen seguro que Reyes habría plantado las plataneras.

Coñas al margen, lo que sí trascendió en su día fue el desplante de las autoridades, Dimas, Honorio o Florencio Suárez, a los llamamientos de Manrique destinados a “parar ya”. Múltiples fueron los llamamientos y nulo el caso que le hicieron. Entre ellos sobresale el manifiesto de 1985, si no recuerdo mal la fecha, “Momento de parar”, o la convocatoria del propio Manrique a todas las autoridades lanzaroteñas a mediados de los ochenta en un hotel de Costa Teguise que acabó como el rosario de la aurora. Entre unos y otros alcaldes, la cuestión se zanjó con un “la culpa del desarrollismo turístico en Lanzarote es tuya, Manrique, que tú diseñaste los jardines del Meliá Salinas”. Si se fijan, las limitaciones de algunos y la poca vergüenza son de las pocas cosas que conservamos de los ochenta en Lanzarote.

Si la cabeza no me falla, desde esa época, mediados-finales de los ochenta del pasado siglo, el actual alcalde de Yaiza era el lugarteniente y concejal de Urbanismo de Honorio García Bravo. Sí, seguro que en aquella época, con Manrique desgañitándose, e intenso activista social en Los Pocillos, seguro, que un día de Carnavales quedó con Reyes en Las Coloradas y le soltó el referido “yo haría hoteles ahí”.

A estas alturas de mandato 2003-2007, poco puede uno esperar de la actividad institucional. No estaría de más un pacto “antichicle Manrique”. Que nadie hiciera política con Manrique sería el objetivo. Y que nadie se lo apropiara, me refiero al partidaje político. Que lo dejen quieto. Y ya puestos, incluiría en el pacto “antichicle Manrique” la prohibición de sacarse fotos en la tumba de Haría. Eso estaría bien. Que lo dejen descansar en paz.

Y usted y yo nos podríamos quedar con el hombre o el mito, con sus errores y sus virtudes, con sus genialidades o sus ataques de ira en plan artista total, con sus aciertos como actor público o con sus excesos. En fin, con César Manrique.

PD: El chicle Manrique no me parece exclusivo del debate territorial en Lanzarote. A mi modo de ver se usa el chicle, entre otras latitudes, en ciertos sectores del mundo cultural lanzaroteño. Una y otra expresión del chicle obedecen al mecanismo “Mamá administración”. Escribió sobre ello, interpreto, en este mismo blog que tienes entre manos, Luis Arencibia.

Publicado el 4 de abril de 2006 a las 1:28 pm en 'Política'.

4 Comentarios

  1. 13:56 | 4 abril 2006 | Permalink

    Josechu tú sabes lo que decia el pobre Cesar de todos éstos,que eran unos golfos y que se iban a cargar la isla, y llebava razón .

  2. 20:19 | 4 abril 2006 | Permalink

    Lanzarote debe ser posible. Sin ellos. De momento nos empeñamos en que
    “A R R E C I F E E S P O S I B L E”

  3. 18:13 | 5 abril 2006 | Permalink

    En todo esto subyace un problema de fondo sumamente grave.

    Hace poco vi un documental, de esos que no ponen en horario de máxima audiencia, en el que se decía que la última moda para hacerse rico era reunir a diez o veinte amiguetes, encontrar un pueblo en el que hubieran menos de veinte habitantes, empadronarse, presentarse a las elecciones y una vez conseguida la mayoría absoluta recalificar terrenos a mansalva…

    No se por qué eso me recordó tremendamente a lo que ha pasado desde tiempos inmemoriales en Yaiza… ¿cómo es posible que un territorio como Yaiza, en el que tanto dinero se mueve, un territorio que abarca casi la tercera parte de lo que es la isla de Lanzarote, haya menos de dos mil votantes que hayan mantenido al señor Reyes en el poder una y otra vez? Obviamente, es posible porque las leyes de la democracia representativa que nos gobiernan así lo permiten.

    Y no se me malentienda, es mejor una democracia de este tipo a una dictadura, pongamos por caso… yo sería partidario de un tipo de democracia más evolucionado, como la que tienen en Suiza por ejemplo, pero tampoco vamos a pedirle peras al olmo.

    Lo que clama al cielo es que las competencias de un señor votado por quinientas personas le permitan hacer y deshacer a su antojo en una isla en la que viven cien mil personas. Eso es lo que no puede ser.

    Yo leí ese artículo. Y en él tuve la sensación de que el señor Reyes se cree realmente dueño de todo aquello. Hablaba de Yaiza como quien habla del jardín de su casa. Igualito a como hablaba Jesús Gil de Marbella.

    Encima, en dicho artículo el señor Reyes todavía pedía más competencias. Se pasó media entrevista metiéndose con el Cabildo porque no le dejaban hacer todo lo que quería… afortunadamente para él, y para otros muchos, a esta isla perdida de la mano de dios no va a llegar nunca la fiscalía anticorrupción…

    Ahí les ves a todos, clamando por la independencia, llenándose la boca con nacionalidades… si por reyes fuera seguro que pedía la convocatoria de un referendum en Yaiza para que sus habitantes pudieran decidir libremente si quieren seguir perteneciendo al resto de Lanzarote o si por el contrario prefieren erigirse en estado autónomo. Eso sí que estaría bien… eh Reyes? porque para eso quieren la independencia, no para otra cosa, para hacer y deshacer con nosotros como y cuando les viene en gana.

  4. 0:18 | 14 octubre 2009 | Permalink

    [...] Nadie lo imaginaba. Yo mismo introduje un comentario en La Opinión de Lanzarote al hilo de un artículo escrito por Josechu Pérez Niz acerca de la mencionada entrevista: Encima, en dicho artículo el señor [...]