Jorge Marsá
El lunes se publicaba en Diario de Lanzarote una entrevista con Francisco Déniz, «uno de los impulsores» de la agrupación de electores ‘Sí se puede’ que, según el diario, intenta reproducir en Tenerife el ejemplo de Alternativa Ciudadana en Lanzarote. Y el titular de la entrevista era ciertamente rotundo: «El modelo político en Canarias excluye, no atiende a las necesidades ciudadanas». Como se ve, estamos ante la ya habitual reivindicación de la participación ciudadana, que, a lo que parece, es excluida por el modelo político imperante en el Archipiélago.
Nos deja en la duda el entrevistado sobre cuál sea la diferencia entre el modelo político canario y, por ejemplo, el que rige en Murcia o en La Rioja. Y, la verdad, no alcanza uno a ver las diferencias existentes entre esos modelos u otros próximos y no tan próximos, pero es de imaginar que sabrá Déniz a qué se refiere aunque no nos lo diga.
En cualquier caso, lo que a tenor de la entrevista parece quedar claro es que el modelo político canario excluye la participación de los ciudadanos, por lo que no atiende sus necesidades. Suena un poco excesivo, desde luego; aunque resulte incuestionable que la inmensa mayoría de los ciudadanos no participa en la gestión de la cosa pública en Canarias. Así que quizá tenga razón el tinerfeño, y el que sean tan pocos los que participan quiera decir que el modelo excluye la posibilidad de que los ciudadanos lo hagan.
Y si ese es el punto de vista, me gustaría sumarme a la denuncia del entrevistado añadiendo algunos otros modelos que deberían ser cuestionados por idéntico motivo. Puedo afirmar, y con conocimiento de causa, que el modelo político de la comunidad de propietarios de la finca urbana en la que vivo excluye la participación ciudadana, porque ahí no participa ni un alma. Y lo mismo vale para el modelo político de la Asociación de Padres de Alumnos del colegio al que en tiempos asistía mi hijo, que excluía la participación, porque apenas pasaba nadie por allí. Qué decir de las asociaciones vecinales de esta Isla, que excluyen la participación de tal forma que casi puede afirmarse que los vecinos son en ellas especie desconocida. Estuve unos años en el grupo ecologista El Guincho –antes de que desapareciera, claro–, y aparte de los integrantes de su Junta Directiva, y no todos, no pasaba ni Dios por aquel local, y no lo harían, supongo, excluidos por el modelo político de la asociación. Y aquí me paro, porque los ejemplos serían interminables.
No obstante, lo realmente curioso es que lo mismo ocurre con el ejemplo que inspira a Francisco Déniz, con Alternativa Ciudadana, cuyo modelo político debe excluir también la participación de los ciudadanos, porque a las asambleas de este partido tampoco parece que acuda apenas nadie. En realidad, más o menos el mismo número que asiste a los comités dirigentes del resto de los partidos de Lanzarote.
Cierto que en ese modelo hay una diferencia sustantiva con respecto a los demás partidos: el componente asambleario. Y la diferencia estriba en que, como sabe cualquier conocedor de la historia política contemporánea, la asamblea ha tenido un papel destacado exclusivamente en los contextos políticos en los que la democracia brillaba por su ausencia (o en grupos humanos de reducido número). La razón debería ser obvia: la asamblea funciona medianamente cuando quienes la integran muestran una gran afinidad en sus ideas y objetivos políticos; por el contrario, cuando se contrasta el pluralismo de las ideas y de las propuestas, la asamblea no sólo se muestra escasamente funcional, sino incluso contraproducente desde el punto de vista democrático, por constituir un instrumento mucho más fácil de manipular por demagogos y populistas que los comités o congresos reglados de los partidos más tradicionales.
Resulta evidente que los partidos o los «modelos políticos» no se caracterizan por facilitar la participación de los ciudadanos. Y estoy de acuerdo en que algo mejoraría nuestro sistema político si lo hicieran los mecanismos que permitan participar a quienes lo deseen. Pero lo que debería estar más claro que nada en esta historia es que los ciudadanos son los que son, y no los que le gustaría a Francisco Déniz que fueran. Dicho de otro modo, que por muchos mecanismos de participación que se instituyan, y por acertados que sean, la gran mayoría de la ciudadanía continuará ejerciendo su derecho a no participar en la vida política, y preferirá, como prefiere, delegar en los profesionales de la política la gestión de la cosa pública.
Nos guste o nos disguste, esa es la realidad. Y tiene toda la pinta de seguir siéndolo durante mucho tiempo, porque la virtud que determinadas ideologías políticas le exigen a la ciudadanía, su deber de participar, choca, y a veces frontalmente, con la forma en que tan a menudo los ciudadanos ejercen sus libertades individuales: eligiendo no participar.
En cualquier caso, ya sabemos en Lanzarote lo que significa ese acento en la participación ciudadana como seña de identidad de un nuevo proyecto político: que se está escondiendo el partido tras la cortina de la participación. Y practica Francisco Déniz la misma «ceremonia de la confusión» a la que hemos asistido en esta Isla, y por eso nada queda claro en la entrevista, y por eso se entremezclan plataformas y colectivos (Asamblea por Tenerife, ‘Sí se puede’ y Alternativa Popular Canaria) que confunden al lector. En fin, que vuelven a vendernos como novedad la vieja moto del partido político de nuevo tipo. Y vuelve a ser el mismo que en Lanzarote. Si quieren saber cuál es el proyecto que se ofrece, acudan al sitio web de quienes están montando el partido, el de Alternativa Popular Canaria, y comprueben que en su página de enlaces, entre lo que denominan «organizaciones amigas», sólo ha encontrado cabida una de allende las fronteras del Archipiélago-nación: Esquerra Republicana de Catalunya. Efectivamente, ya sabe usted de qué Alternativa y de qué participación estamos hablando.
[PD. Quizá tenga sentido aprovechar el momento para elucubrar algo más sobre la moda de la participación, que lo mismo vale para un roto que para un descosido, para el Déniz de allí como para la Déniz de aquí, así que veremos si en próximos días encontramos alguna idea que colgar en este blog.]
Robaina I
16:01 | 30 Marzo 2006 | Permalink
Marsá ha sacado petróleo de la entrevista. Sé que hay personas a las que no les gusta cómo y lo que escribe, pero a mí sí que me gusta leerle, me gusta porque es capaz de de ofrecernos muchas veces una visión muy distinta de lo que sale en los periódicos o de lo que pensamos sobre algunas cosas, que nos parece evidente y él es capaz de demostrarnos que es mucho menos evidente de lo que creíamos. Pues el artículo de hoy es otro ejemplo en el que discute lo que casi nadie discute en esta isla, que no todo es culpa de los políticos, que la mayoría de los ciudadanos son los primeros en no querer participar en la mayor parte de las actividades en las que podrían hacerlo.
Isleño
16:25 | 30 Marzo 2006 | Permalink
Desde luego que Marsá ha sacado petróleo de la entrevista, ha sacado lo que le ha dado la gana, pero como a Robaina hay gente a la que le encantan sus lecciones. Lo que está claro es que como escribe en una web de Lanzarote ya se está animando a retomar su campaña contra Alternativa Ciudadana, y resulta que Alternativa es como cualquier partido, que es igual una asamblea de ciudadanos que un comité burocratizado de los partidos de toda vida.
Además, Marsá es vidente, porque cómo sabe si va gente o no a las asambleas de Alternativa en las que él nunca ha estado. Yo no sé cuál es el proyecto de Alternativa Popular Canaria que en principio me parece positivo, y no creo que esté prohibido que en su web haya un link con Esquerra, a no ser que Marsá nos diga que la libertad de expresión es sólo para los que hacen caricaturas de Mahoma, pero que los nacionalistas no tenemos derecho a la libertad de expresión porque somos para él lo peor. Yo creo que lo mejor que puede hacer Marsá es tomarse un valium.
pavel
17:03 | 30 Marzo 2006 | Permalink
Isleño me encanta tus refleciones y como escribes, ahora bien me gustaria que tu,que te denominas nacionalista, nos esplicaras que es eso de ser nacionalista hoy en le siglo XXI y por favor no me digas eso tan demagogico que ser nacionalista es un sentimiento.
Juana Betancort
17:32 | 30 Marzo 2006 | Permalink
Marsá ha cogido la costumbre de echarle la culpa de muchas cosas a los ciudadanos en vez de a los políticos, y no digo yo que todas las responsabilidades sean de los políticos, pero deberíamos estar de acuerdo en que las principales responsabilidades son de quienes tienen el poder y la posibilidad de hacer cosas y de arreglar los problemas, y no de quienes lo único que pueden hacer es votar cada cuatro años. Me parece también que no es de lo más honesto repartir las culpas tan desigualmente y cargarlas sobre todo sobre los más inocentes. Tampoco sé de dónde se saca Marsá la seguridad con la que afirma que los ciudadanos no están interesados en participar en nada incluso aunque se dictaran normas que facilitasen la participación, cómo puede estar tan seguro de que la mayoría de los ciudadanos son seres egoístas y que sólo miran por su interés.
Leopoldo Clarín
18:30 | 30 Marzo 2006 | Permalink
Coincido en parte con Juana Betancort. Es un tío necesario el Marsá este. Un desmontador de mitos, más en Lanzarote, hace mucha falta. Y este es uno. El mejor.
Coincide este artículo con el de Luis Arencibia, otra mirada desmontadora de mitos. Necesaria como pocas esa mirada.
En lo que no coincido, Juana, es que Marsá perciba a los ciudadanos como egoístas y que sólo miran por su interés. Creo que pone más énfasis en desmontar esa aura que pesa sobre los ciudadanos de Lanzarote, de angelitos. Una cosa es esa, que es lo que percibo, otra la interpretación que usted hace, que no comparto para nada.
Isleño, me recuerdas al portavoz de Esquerra, Puig no se qué. “Este es un buen Estatut para cualquier región de España, pero no para la nación catalana”. Ese sentimiento de ser diferente pierde a Esquerra, como al PNV o HB. Según yo lo veo, te pierdes en contestar a Marsá creyéndote que está haciendo una campaña contra tu partido político. Primero, porque en mi opinión no obedece a la realidad. En su faceta de desmonta mitos ofrece cera a todos los partidos. Y segundo, si fuera verdad, ¿qué pasa? No se puede discrepar todos los días con Alternativa, ¿es que desean igualarse ustedes al mito de santitos de los ciudadanos de Lanzarote? Ya está bien de victimismo.
Mati
18:51 | 30 Marzo 2006 | Permalink
No entiendo qué es lo que se discute, y pregunto si no es cierto lo que dice el artículo de que casi nadie participa en la comunidad de vecinos, en el APA, en El Guincho y según se dice también muy poco en la asamblea de Alternativa, y lo mismo vale para otros muchos ejemplos que no se ponen. Insisto en preguntar si es cierto o no es cierto eso. Porque si lo es, como yo creo, está claro que tiene bastante razón al decir que la mayoría de los ciudadanos prefiere no participar.
de Alternativa
20:31 | 30 Marzo 2006 | Permalink
Y a mucha honra. Creo que la mejor solución es la que dice Isleño: que Marsá se tome un valium, y luego relajadito se puede dar una vuelta por una asamblea de Alternativa para aprender un poco, que falta le hace.
Ana Aparicio
10:34 | 31 Marzo 2006 | Permalink
El artículo me parece de lo más interesante, y algunos comentarios ponen de manifiesto cómo son algunos energúmenos de Alternativa, que parece que a su partido no se le pudiera hacer ni la más mínima crítica.
Lola
12:25 | 31 Marzo 2006 | Permalink
Faltaba Anita para venir a defender a su maestro y a decirnos lo bien que escribe él y lo malos que somos los de Alternativa, pero ya llegó Anita y dejo su bobería para que no nos olvidemos de ella.
Carlos Díaz
21:04 | 31 Marzo 2006 | Permalink
Nunca me imaginé a los de Alternativa invitando a Marsá a su asamblea, pero lo que pasa es que así quedaría claro que tenía razón en lo que escribe en su artículo, que en esa asamblae participan muy pocas personas.
fernando marcet
17:50 | 17 Agosto 2006 | Permalink
No puedo sino estar en desacuerdo con esto:
“…la asamblea funciona medianamente cuando quienes la integran muestran una gran afinidad en sus ideas y objetivos políticos; por el contrario, cuando se contrasta el pluralismo de las ideas y de las propuestas, la asamblea no sólo se muestra escasamente funcional, sino incluso contraproducente desde el punto de vista democrático, por constituir un instrumento mucho más fácil de manipular por demagogos y populistas que los comités o congresos reglados de los partidos más tradicionales.”
Porque todo depende de lo que entendamos por asamblea y de los mecanismos que establezcamos para que una asamblea con muchos miembros y muy dispares opiniones puedan entenderse. Para fundamentar esto que digo quisiera exponerles un fragmento de la constitución suiza, solo un fragmento:
Capítulo 2º: Iniciativa y referéndum
Art. 138 Iniciativa popular para la reforma total de la Constitución
1. 100 000 ciudadanos con derecho de voto pueden proponer la revisión total de la Constitución en un plazo de 18 meses a contar desde la publicación oficial de su iniciativa. /*es importante saber que en Suiza la población es de 7.283.274 de habitantes*/
2.Esta proposición se someterá al voto del pueblo.
Art. 139 Iniciativa popular redactada para la revisión parcial de la
Constitución federal
1. 100 000 ciudadanos con derecho de voto pueden solicitar la revisión parcial de la Constitución en un plazo de 18 meses a contar desde la publicación oficial de su iniciativa, bajo la forma de un proyecto escrito.
2. Cuando una iniciativa popular no respete el principio de unidad de la forma, el de unidad de la materia o las disposiciones imperativas de derecho internacional, la Asamblea federal la declarará total o parcialmente nula.
3. La iniciativa está sometida al voto de la población y de los cantones. La Asamblea federal recomendará su aceptación o rechazo. En este último caso, ésta podrá plantear un contraproyecto.
Art. 139a Iniciativa popular general
1. 100 000 ciudadanos con derecho de voto pueden solicitar la adopción, la
modificación o la abrogación de disposiciones constitucionales o legislativas en un plazo de 18 meses a contar desde la publicación oficial de su iniciativa, que debe presentarse bajo la forma de una propuesta genérica.
2. Cuando una iniciativa no respete el principio de unidad de la forma, el de la unidad de la materia o las disposiciones imperativas de derecho internacional, la Asamblea federal la declarará total o parcialmente nula.
3. Si la Asamblea federal aprueba la iniciativa, ésta elaborará las
correspondientes modificaciones de la Constitución o de la legislación
federal.
4. La Asamblea federal podrá presentar un contraproyecto a las modificaciones que haya elaborado. Las modificaciones de naturaleza constitucional (proyecto o contraproyecto) se someterán a la votación de la población y de los cantones, mientras que las modificaciones de naturaleza legislativa (proyecto y contraproyecto) se someterán a la votación de la población únicamente.
5. Si la Asamblea federal rechaza la iniciativa, ésta la somete al voto de la población. Si la iniciativa es aprobada en votación popular, la Asamblea federal elabora las correspondientes modificaciones constitucionales o de la legislación federal.
Este texto está escrito en la constitución suiza, el pais del mundo en el que más orgullosa está la gente de su sistema político así como de sus políticos. Si lo analizan un poco, verán que en él vienen contemplados todos los mecanismos necesarios para la implantación de una democracia verdaderamente participativa.
A nivel local lo único que habría que hacer es adaptar este mismo texto, simplemente poniendo cinco mil donde pone cien mil, por ejemplo. Y ya estaría. Participación ciudadana de verdad de la buena, no de la de “vamos a conseguir votos”.
Ya sé que nosotros no somos suizos. Tal vez me dirán algo así como que la mentalidad española es demasiado “pícara”, demasiado “golfa”, demasiado pasota, llámenlo x, como para que algo así tenga éxito por estos andurriales. Sin embargo a mí me parece que sí que podría funcionar. Tal vez me equivoque, hay veces que uno debe aferrarse a una confianza más o menos fundamentada, pero lo que cuenta es si realmente desearíamos que algo así funcionase. Y eso sí que lo tengo claro, al menos yo.
Rosendo
18:49 | 3 Junio 2007 | Permalink
Me parece interesante el comentario de Marsa, pero deberiamos saber que la participacion se construye, se modela. Si más partidos asumieran la necesidad de fomentarla otra sociedad seria posible. Modelos hay y podrian haber más si nos pusieramos a trabajar, la asamblea es una de ellas, cuando existen los demagogos y se les da via libre es por que no existe una adecuada reglamentación de la participaciónn. Los presupuestos participativos en Brasil son un referente, busquemos más, no podemos cortar con cualquier reflexion sobre la necesidad social de aportar soluciones a nuestros problemas, señalando las verguenzas de cualquier iniciativa politica opuesta a los partidos tradicionales. Deberiamos aplaudirla y si es necesrio solicitarle compromisos concretos y vias adecuadas en su programa electoral.
Que participar sea complicado en un APA, en la Comunidad de Vecinos, en las Asociaciones es del todo comprensible, ¿ Alguien nos ha enseñado a realizar tamaña tarea?. No.
Se nos ha fomentado la delegación de nuestra voz, nuestro voto, nuestras responzabilidades en intancias o personas superiores. Participar es posible pero hay que aprender a hacerlo, y sobre todo que lo permitan las condiciones politicas. A los partidos esto nunca le interesara porque elllos defiende intereses de quienes les pagan las campañas, los de sus idolos, y los de un modelo social que no deja lugar a que emitamos nuestra opinión.
El poder existe por que a lo largo de los años se ha modelado la practica del mismo por reyes, presidentes, politicos, delegados de clase, directores etc. A lo largo de su practica se ha especializado en el control social ,inpresindible para desarrollar el modelo social que se desea imponer. La participacióon social no lo tiene facil si no aprendemos que es posible . Equivocarse sera lo habitual, no hemos tenido tanto tiempo como los reyes, los…..aunque nos equivoquemos, una sociedad mas justa y más coresponsable del modelo de relación que desean dotarse sus ciudadanos. Saludos.